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El juicio contra la activista Helena Maleno se retrasa hasta el 10 de enero

Repasamos los motivos por los que las autoridades marroquíes quieren juzgar por “trata de personas” a la activista Helena Maleno. También rastreamos los ataques que la activista ha sufrido en los últimos años.
| 28 diciembre, 2017 11.12
El juicio contra la activista Helena Maleno se retrasa hasta el 10 de enero
Helena Maleno, miembro de Caminando Fronteras. Foto: Ernesto G. Maleno.

Helena Maleno es una figura clave en la lucha por los derechos de las personas migrantes de la frontera sur. Fundadora de la ONG Caminando Fronteras, Meleno es una referencia para las y los trabajadores humanitarios que intentan dar una vida digna a quienes deciden huir de sus casas, lanzarse a la deriva -en lo que representa un verdadero infierno- y quizás algún día, con suerte, pisar suelo europeo.

Helena Maleno, multipremiada por sus labores de cooperación y denuncia, conoció el 29 de noviembre de 2017 que la justicia del Reino de Marruecos la citaba a declarar en diciembre del mismo año. La activista originaria de Ejido está acusada de tráfico de personas y pese a que tenía que comparecer ante el Tribunal de apelación de Tánger el 4 de diciembre, su vista, a petición de la defensa con tal de poderse preparar mejor, fue aplazada para el 27 de diciembre primero y el 10 de enero luego.

La acusación contra Helena Maleno

No es la primera vez que Helena Maleno tiene que comparecer ante la justicia. En abril de 2017 la Fiscalía de la Audiencia Nacional española desestimó un informe de la Policía Nacional en el que se acusaba a la activista del mismo delito que ahora le imputan los tribunales de Tánger.

En el atestado creado por el cuerpo policial acusaba a Helena Maleno de tener relación con las redes de trata de personas de la frontera sur por llamar a Salvamento Marítimo cuando algunas embarcaciones con personas migrantes se encontraban, en medio del mar y en situación de auxilio. El documento consideraba que Maleno es poseedora de información que una ciudadana común no podía poseer, sin embargo, la Fiscalía señaló que eso no era constitutivo de delito y archivó el caso.

Caminando Fronteras aclara que dispone de un sistema de alertas basado en el trato cercano que los miembros de la ONG mantienen con las y los migrantes antes de que se embarquen hacia el continente en patera. Cuando estas mismas personas se encuentran en una situación desesperada -pues frecuentemente son enviados a navegar sin suficiente combustible para tocar suelo peninsular- llaman a a la gente con la que tienen más confianza. Eso es Caminando Fronteras.

No es la única tarea que esta organización lleva a cabo. Entre sus prioridades se encuentra la de denunciar los abusos policiales diarios que se producen en las fronteras de Ceuta o Melilla. A este trabajo se suma el más duro, reconocer a las víctimas cuando estas mueren en el mar o tratando de salir de África.

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo).

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo).

Algunos indicios parecen indicar que la Policía Nacional estaría tratando de impedir la tarea de Caminando Fronteras y Helena Maleno. Según ha informado eldiario.es, “fuentes cercanas a la defensa de Maleno temen que la investigación policial española fuese enviada a Marruecos” después de ser rechazada por la Audiencia Nacional. Esto implicaría un grave hecho: la policía estaría tratando de dar caza a la defensora de los derechos de las personas migrantes al considerarla una voz incómoda.

Helena Maleno publicaba el 27 de diciembre en su cuenta de Twitter que no existe base argumental para acusarla tráfico de personas. Maleno afirmaba que “mis teléfonos llevan intervenidos desde hace varios años y la policía marroquí ya comunicó en 2015 que no existe delito en las llamadas que hago”. Además, la activista añadía que “ambas policías reconocen que no me he lucrado en ningún momento pese a ser acusada de traficante. ¿Cuál sería la lógica mi motivación entonces para ayudar a salvar vidas que implicase un delito?”

A la caza de Helena Maleno

La relación entre policía y activistas nunca es sencilla en los límites de Europa. En el caso de Helena Maleno esta relación ha sido desde siempre muy tensa.

En 2014 cuando la policía marroquí dio orden a grupos armados parapoliciales de iniciar una redada contra migrantes en el barrio de Tánger de Boukhalef, Maleno fue avisada por las personas que estaban siendo atacadas y cuyas casas estaban siendo quemadas. La activista acudió al lugar de los hechos para denunciarlos, pero mientras documentaba lo que estaba ocurriendo, fue alcanzada por un grupo de asaltantes.

Según relató Maleno, además de insultarla, “todos me rodeaban y me tocaban y sacaban los pechos (…) un marroquí ha sacado un machete y por suerte los africanos me han sacado de allí. Eran 50 o 60 personas. Había una masa empujándome. Estaba delante la policía marroquí y no han hecho nada». Casualmente, días antes Maleno había denunciado los acuerdos políticos entre los gobiernos del Reino de Marruecos y el Reino de España en materia de asuntos migratorios y control de fronteras.

En agosto de 2017, Maleno recibió una fotografía en la que se veía una pistola y se leía el siguiente mensaje: “Le sugiero el silencio o morirá. Está incomodando a las autoridades”. Todo ello por no hablar de las difamaciones que la activista ha sufrido a través de las redes sociales en las que incluso miembros del Sindicato Unificado de Policías (SUP) han llegado a animar a violar a Helena Maleno.

En defensa de Helena Maleno

Tal y como escribe el hijo de la activista en un intenso texto para el diario El Salto, su madre podría acabar en la cárcel de prosperar el juicio. “A pesar de nosotros pienso en ellos, en los grandes damnificados de esta historia: las personas migrantes. ¿Cuántas veces fueron a golpear las puertas de sus casas, a desmantelar sus mesas fraternas de encuentro, a invadir con terror allá donde resistía el amor, a deportar a aquellos que celebraban certezas a un futuro incierto?”, afirma Ernesto G. Maleno.

Desde que se conoció la noticia de la citación a declarar de la fundadora de Caminando Fronteras numerosas voces han salido a la luz pública para denunciar lo que consideran un atropello de los derechos humanos.

Colectivos de artistas, el mundo de las organizaciones no gubernamentales en favor de las personas migrantes en bloque o formaciones políticas han criticado la persecución policial a la que está sometida Maleno. Sin duda la mayor defensa de la activista viene de la voz más cualificada para hablar de este tema. Personas migrantes han querido atajar las criticas que penden sobre la mujer a quien muchas y muchos migrantes llaman “Mamá África”, agradeciendo el trabajo de ayuda que hizo en sus propios casos.

28 diciembre, 2017

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