El Congreso aprueba con una amplia mayoría, matices y críticas, la prórroga del estado de alarma hasta el 11 de abril

Tras una maratoniana jornada en el Congreso, la ampliación del estado de alarma hasta el 11 de abril, como había propuesto el Gobierno español, ha salido adelante con 321 votos a favor, 28 abstenciones y ningún voto en contra. La izquierda soberanista se ha abstenido y ha pedido la paralización de toda actividad económica no esencial y blindar la protección social. Por su parte, Unidas Podemos ha garantizado su apoyo a un Sánchez que rechaza endurecer las medidas a pesar de afirmar que "la única opción eficaz contra el virus es el aislamiento social".

El Congreso ha estado casi vacío y la mayoría de parlamentarios han votado desde casa. Foto: Congreso

En una larga, 11 horas, y atípica sesión, con apenas cuarenta parlamentarios y parlamentarias presentes, el Congreso ha dado luz verde -a las 2 de la madrugada de este jueves- a la propuesta del Gobierno español de prorrogar el estado de alarma por la crisis del coronavirus durante 15 días más, hasta el próximo 11 de abril.

El respaldo del Congreso ha sido casi total -321 votos a favor, 28 abstenciones y ningún voto en contra-. La mayoría de las y los diputados, más de 300, no han acudido de forma presencial al hemiciclo para evitar contagios y han podido votar de forma telemática.

El apoyo a la prórroga, que será en las mismas condiciones, ha llegado de la mano de los dos partidos que forman el Gobierno de coalición, PSOE y Unidas Podemos, además de PP, Vox, Ciudadanos, PNV, Más País, Compromís, UPN, CC-NC, Foro Asturias, PRC y Teruel Existe. No ha habido ni un solo voto de rechazo.

Sin embargo, ello no ha evitado duros reproches y críticas a la gestión del Gobierno por parte, principalmente, de los partidos del trifachito: PP, Vox y Ciudadanos, que están aprovenchando la crisis sanitaria para sacar rédito electoral. La ultraderecha va un paso más allá, incendiando con soflamas patrioteras españolas un estado de emergencia que no se solventará ni con crucifijos, sotanas, ni rojigualdas.

La izquierda soberanista se abstiene: pide la paralización de toda actividad económica no esencial y blindar la protección social

Las formaciones de la izquierda soberanista, ERC, JxCat, EH Bildu, la CUP y el BNG, se han abstenido en la votación, no porque no tengan claro que es necesario ampliar el estado de alarma, sino por considerar que el confinamiento de la ciudadanía como gran medida de contención de contagios por COVID-19 debe ser más exigente, y además, ha de detenerse la producción en todos los sectores que no sean esenciales.

Asimismo, han pedido que se blinde la protección social activando una serie medidas económicas, sociales y fiscales. Entre otras, han puesto sobre la mesa la suspensión urgente del pago del alquiler y de servicios básicos de luz, agua y gas para los colectivos más afectados por esta crisis; la prohibición de los despidos por motivos económicos durante la emergencia sanitaria; la subida de impuestos a las grandes fortunas y a los bancos; moratoria de los pagos de las cotizaciones de la Seguridad Social, de la cuota de autónomos, y el aplazamiento del plazo de pago de impuestos propios, tales como el IVA. Además, reclaman una inyección urgente de recursos para la economía y para la gente; ampliar las ayudas a las y los autónomos; y poner toda la industria esencial disponible al servicio de la fabricación de material sanitario.

La portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, ha comenzando su intervención cerca de la medianoche lanzando un mensaje a Pedro Sánchez: "Prácticamente todos los grupos que posibilitaron su Gobierno le estamos pidiendo que pare la actividad no esencial. ¿No creé que debe atender esta petición? Además, estoy segura que también encontrará apoyo a este petición dentro de su Gobierno". Y es que, "cuanto antes se decrete el confinamiento total antes superaremos la crisis sanitaria y menor será el impacto económico". Aizpurua ha dejado claro que no se plantea "dar al interruptor y apagar de golpe la actividad". Lo que plantean es "cerrar ordenadamente toda actividad que no sea sustancial para hacer que el Plan de Choque contra el coronavirus sea realmente eficaz". "Ahora mismo, la realidad es que lo que se logra por el confinamiento en las casas, se pierde por la obligación de asistir a trabajos presenciales no esenciales", ha subrayado.

Aizpurua también ha criticado el lenguaje bélico que está empapando muchos de los discursos del Gobierno y de los medios: "Esto no va de entender una crisis humanitaria en términos bélicos. Protección social y recursos sanitarios, menos militares y más sanitarios, nada más. Esto no es una guerra, es una catástrofe. No son soldados quienes responden con todo su valor a esta crisis, estos héroes llevan batas blancas y termómetros, son también limpiadoras, cajeras, taxistas, agricultoras, transportistas, y llevan encima una humanidad digna de admiración. No hay que prepararse para una guerra sino para la vida. Y la vida solo puede defenderse con gasto público en sanidad, educación y en investigación".

La portavoz de EH Bildu ha denunciado que "en el modelo económico neoliberal la lógica establece que vivimos como podemos y nos dejan, que vivimos para trabajar y que no trabajamos para vivir vidas dignas". Así, ha lamentado que "primero se debilitó la sanidad pública a base de recortes y hoy nos condenan a trabajar para que la rueda del capitalismo no se pare aunque el combustible que mueve esa rueda sean nuestras vidas". "La vida de la gente vale más que los beneficios económicos de las grandes empresas y del capital", ha añadido para concluir con un mensaje a la vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño: "No todos estamos por parar esta crisis por igual. Porque unos ponemos la vida en el centro. Otros sus intereses económicos".

El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ha advertido que "nos enfrentamos al mayor precipicio económico desde la crisis-estafa de 2008, y si no ampliamos las medidas anunciadas por el Gobierno, Lehman Brothers quedará en un juego de niños". Además, ha criticado el lenguaje bélico utilizado por los "señoros cargados de medallas" que cada día informan del estado de la situación. "Los únicos soldados que ganarán esta guerra van desarmados y con bata", ha dicho. También ha alertado contra los "abusos" que, según ha denunciado, están cometiendo algunos agentes policiales: "No se dejen llevar por los cantos de sirena del autoritarismo".

Unidas Podemos garantiza su apoyo a Sánchez 

Por su parte, Unidas Podemos ha garantizado a Sánchez su apoyo también para endurecer las medidas de confinamiento si el escenario cambiara a peor y no se lograra doblegar la curva de contagios. "Habrá que tomar decisiones complejas y difíciles", ha augurado el portavoz parlamentario, Pablo Echenique que ha reprobado al líder del PP, Pablo Casado, por criticar al Gobierno por no conseguir rápidamente material médico para los sanitarios sin explicar cómo hacerlo "porque no lo sabe".

Echenique también ha recriminado al presidente de Vox, Santiago Abascal, que proponga que las personas migrantes enfermas tengan que pagar antes de recibir atención médica. Ha afirmado que además de "repugnante" desde el punto de vista moral es una propuesta "ineficaz" en la lucha contra la pandemia porque haría que el virus se propagara más rápido en un colectivo de miles de personas que viven y trabajan en el Estado español.

Durante el debate han sido rechazadas seis propuestas de resolución, para modificar el alcance de las medidas del Gobierno español, presentadas por ERC, EH Bildu, JxCat, BNG, Ciudadanos y el partido ultraderechista Vox. La única propuesta aprobada ha sido la del PNV, en la que se pide que el Gobierno remita semanalmente información sobre la ejecución de las medidas adoptadas y una valoración de su eficacia para contener el virus.

Sánchez rechaza endurecer las medidas a pesar de afirmar que "la única opción eficaz contra el virus es el aislamiento social"

El último en intervenir ha sido el presidente del Gobierno español y secretario general del PSOE que ha defendido la prórroga de 15 días del estado de alarma y, en consecuencia, del confinamiento del grueso de la población en sus hogares, porque "la única opción eficaz contra el virus es el aislamiento social". Una prórroga que, según Sánchez, "nos permitirá ganar tiempo, un factor clave para, primero, aplanar la curva de contagios y luego bajarla, para lograr la adaptación y la resistencia de nuestro sistema de salud, y para que la ciencia encuentre tratamientos eficaces y desarrolle una vacuna que elimine el virus". Y es que, este miércoles, el Estado español ya superaba a China en muertes con coronavirus, aunque Sanidad asegura que ya se está "muy cerca" de llegar al pico de incidencia.

El presidente ha insistido en que para vencer al COVID-19 "es imprescindible seguir privándole de su principal arma de difusión que son nuestros propios contactos sociales", y que por eso comparecía ante la Cámara "para solicitar tiempo". Además, ha pedido "otro bien igual de precioso: unidad y lealtad". Sin embargo, ha rechazado endurecer más las medidas y ha remarcado que lo que busca el Gobierno es "el equilibrio entre las severas medidas actuales de contención y la posibilidad de que, terminadas estas, el país retome rápido el dinamismo económico".

Ante las críticas recibidas por la gestión de su Gobierno de la crisis sanitaria, Sánchez ha vuelto a negar que se haya actuado tarde: "Hemos sido de los primeros en hacerlo y de forma contundente en comparación con otros países", aunque ha reconocido que como ha ocurrido en otros lugares "no hemos sido capaces de frenarlo". "Con lo que hoy sabemos todos habríamos actuado de otra manera, aquí, en China, en Italia... Pero cuando se actuó no sabíamos lo que sabemos hoy", ha defendido para añadir: "No ha habido ni un solo día en el que las administraciones hayan dejado de actuar".

Otras votaciones

Además de los tres decretos-ley aprobados, que se han debatido de forma acumulada, sobre medidas urgentes para hacer frente al impacto del COVID-19 en los ámbitos económico, social y de salud pública, el Pleno del Congreso ha aprobado la convalidación de otros dos decretos-leyes que estaban en el orden del día antes de producirse la emergencia sanitaria: el Decreto-ley por el que se deroga el despido objetivo por faltas de asistencia al trabajo y el Decreto-ley por el que se adoptan determinadas medidas urgentes en materia de agricultura y alimentación.

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