El ciclo ‘Mujeres y literatura’ hace un homenaje a Emilia Pardo Bazán, María Domínguez y Rosario de Parada

La Asociación Aragonesa de Escritores realiza este ciclo el próximo 25 de octubre a las 19.15 horas en la Biblioteca de Aragón

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María Domínguez Remón. Imagen de la Revista Ahora, 27-10-1932.

La Asociación Aragonesa de Escritores (AAE) ha organizado un nuevo ciclo denominado ‘Mujeres y Literatura’, que se celebrará con periodicidad bimestral y coordinado por Elena Laseca. Se iniciará este lunes 25 de octubre con el homenaje y recuerdo a tres mujeres escritoras pioneras: Emilia Pardo Bazán, a cargo de Elena Laseca; María Domínguez, por Javier Fernández; y María Rosario de Parada, por María Dolores Tolosa.

Se celebrará en el Salón de Actos de la Biblioteca de Aragón, a partir de las 19.15 horas con entrada libre hasta completar aforo. La siguiente sesión tendrá lugar en diciembre y consistirá en un diálogo entre una periodista y una escritora, con el objetivo de visibilizar a las autoras aragonesas.

Este año se conmemora el centenario de la muerte de Emilia Pardo Bazán (A Coruña 1851-Madrid,1921), novelista, periodista, feminista, ensayista, crítica literaria, poetisa, dramaturga, traductora, editora, catedrática y conferenciante. Fue precursora en sus ideas acerca de los derechos de las mujeres y el feminismo. Reivindicó la instrucción de las mujeres como algo fundamental y dedicó una parte importante de su actuación pública a defenderlo. Es considerada como una de las novelistas clave en el realismo y el naturalismo español del siglo XIX y principios del XX. Entre su obra literaria, destaca “La Tribuna” (1883), considerada la primera novela social y la primera novela naturalista española; y “Los pazos de Ulloa” (1886), una de sus novelas más conocidas. De su obra ensayística, hay que reseñar “La cuestión palpitante”, “Polémicas y estudios literarios” y “La literatura francesa moderna”. Fue la primera mujer socia del Ateneo de Madrid, admitida el 9 de febrero de 1905.

María Domínguez Remón (Pozuelo de Aragón, 1882-Fuent de Xalón, 1936) fue una periodista y política republicana, socialista y feminista española. De origen campesino y formación autodidacta. Desde pequeña sintió pasión por la lectura. Escribió artículos de prensa y estudió Magisterio. Se convirtió en asidua colaboradora del semanario republicano Ideal de Aragón, donde escribió con el seudónimo «Imperia». En 1932, fue la primera alcaldesa de la Segunda República Española en la localidad de Gallur. Defendía especialmente la educación de todos, especialmente de las mujeres y tras abandonar la alcaldía en 1933 se dedicó a la docencia y al periodismo. Fue fusilada por las tropas franquistas al inicio de la Guerra Civil. Durante años su historia fue olvidada hasta que se recuperó a mediados de los años 90 del siglo XX. Además de su pasión por la enseñanza y de su intensa actividad literaria, cabe destacar su defensa de la justicia social, su promoción de la educación, su continuada lucha por la igualdad y el feminismo y su gran compromiso con el servicio público y social.

Este año también se conmemora el centenario del nacimiento de María Rosario de Parada (Zaragoza, 1921-2013), que emigró con su familia en los años 50 a Argentina. De sus experiencias en este lugar trajo la vivencia que volcó en su novela “Erminda Borgheti, una mujer”, que fue finalista del Premio Planeta en 1996. Tras su regreso al Estado español, desarrolló su vocación en la prensa, matriculándose en Barcelona para cursar los estudios de periodismo. A partir de 1959 trabajó en distintos medios aragoneses durante varias décadas: El Noticiero, Amanecer, La Hoja del Lunes, y fue corresponsal del Diario de Barcelona. En estos medios escribió de todos los contenidos: reportajes, textos de opinión, entrevistas, y crónicas políticas. Fue, con Gloria Arias, una de las pioneras de la mujer en la prensa. Era una gran articulista, que defendió la firma femenina en el periodismo, a la vez seguía su labor creativa con obras como “Isabel, el testamento de una reina”, una biografía de Pedro Laín Entralgo o “El manifiesto de un jubilado”, donde reflejaba su capacidad de exprimirle a la vida todo su jugo.

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