Con un contingente de 1.200 soldados de las brigadas Golani, paracaidistas, policía de fronteras y comandos y con apoyo del ejército del Aire y enjambres de vehículos aéreos no tripulados, el Ejército israelí ha avanzado dentro de una zona de 0,42 Km2 habitada por más de 11.000 personas y llamada “Campo de Refugiados de Yenín”.
1. El campo de refugiados no es un dato, es un efecto
Ante todo tiene que quedar claro que en el campo de Yenín viven tres generaciones de personas refugiadas de diferentes localidades palestinas situadas en el norte de Palestina, desde el lago de Tibiríades hasta el Mediterráneo, localidades que sufrieron la limpieza étnica a manos de organizaciones terroristas sionistas para crear el Estado de Israel. Los hijos y nietos, como los padres y abuelos, luchan porque quieren salir de la jaula y volver a sus tierras.
2. Los “buscados” por Israel fueron niños traumatizados
Desde 1967, las tropas israelíes han invadido el campo de Yenín en muchas ocasiones, solo en el presente año veinte veces, y en cada una de ellas las tropas israelíes destrozan casas, asesinan a personas en público y detienen a muchas más. Dichos actos tienen testigos y la mayoría son niños que quedan traumatizados y en el futuro serán adultos decididos a vengarse, como combatientes.
3. A pesar de la impunidad, hay que saber quiénes son los autores
“Llegaremos a donde estén, les juzgaremos y los llevaremos a la cárcel o al cementerio”. Esas fueron las palabras de Yoav Galant, ministro de Defensa israelí. Mientras Benjamin Netanyahu lo escuchaba, asentía con la cabeza. Hasta el momento de escribir este artículo, las tropas israelíes han matado a doce personas, y han dejado a más de 100 heridas, además de destrozar infraestructura y muchas casas.
Netanyahu hizo hincapié en la rueda de prensa -que tuvo lugar en la base militar de Beit Lid construida sobre la tierra de la localidad palestina “Jirbet Albury”- que en la operación, apoyada por la última tecnología, no iban a morir civiles. La traducción de esta declaración fue cortar las calles que llevan al hospital, sujetarla a disparos y detener a heridos, uno de ellos falleció unas horas después. Las ambulancias y periodistas fueron también blancos de los ataques israelíes.
Es muy ingenuo pensar que la Corte Penal Internacional actúe diligentemente como hizo con Putin y la cadena de mando rusa y emita pronto órdenes de detención por “ser presuntamente responsables de crímenes de guerra contra civiles” contra Netanyahu, su ministro de defensa Yoav Galant, su secretario de asuntos militares Avi Guil, el jefe de su consejo de seguridad Tsahi Hanegbi, el jefe del servicio de seguridad general Ronen Bar, el jefe de estado mayor Herzi Halevi, el jefe del departamento de operaciones en el ejército israelí Oded Besiuk, el comandante de la brigada paracaidista Ami Biton, el comandante de la brigada de comandos Omer Cohen, el comandante de la brigada Golani Yair Plai y el resto de cadena de mando y militares involucrados en crímenes en el terreno.
El pueblo palestino, en general, no tiene fe en las instituciones de justicia internacional, pero sí tiene fe en la justicia como principio y fin realizable a largo plazo. Es un hecho que no puede escapar ni a la cadena mando sionista, ni a las personas que buscan justicia.
4. La Autoridad Palestina: colaborador jugando en la prórroga
El objetivo principal de la creación de la Autoridad Palestina (AP) es dirigir, como dijo ante la Knesset el exprimer ministro israelí Yitzhak Rabin en 1995 para que se ratificase los Acuerdos de Oslo: “Una entidad, menos de un Estado, en zonas al este de la línea de armisticio del 4 de junio 1967. Israel será libre para combatir el terrorismo, mientras que la entidad palestina será responsable de los asuntos civiles de las comunidades palestinas y coordinará con Israel temas de seguridad”. Yaser Arafat no consultó estos condicionantes desastrosos con el pueblo palestino y las consecuencias se ven en todas partes de Palestina, no solo en el campo de Yenín.
Este martes, el actual jefe de la AP, Mahmud Abbas, mano derecha de Arafat, dijo que seguirá con “su ruptura” de coordinación de seguridad. Al mismo tiempo, Abbas hizo también un llamamiento a los miembros de servicios de seguridad a “asumir su papel en la protección del pueblo palestino”. Un juego de palabras habitual, ya que la Autoridad Palestina considera la coordinación de seguridad una medida de proteger al pueblo palestino de "la temeridad" de los jóvenes afiliados a facciones de resistencia.
Hace dos meses, hubo un intercambio de fuego intenso en Yenín entre combatientes de la resistencia y la Autoridad Palestina. Es probable que eso se repita. Es también probable que la muerte de Mahmud Abbas (que ya tiene 87 años) llevara a un caos parecido al que ocurrió tras la muerte de Arafat. Lo único seguro es que la gran mayoría del pueblo palestino no se identifica con la Autoridad Palestina, por no decir que la considera traidora.
5. No es una acción aislada
Tras finalizar la operación, oficialmente este miércoles, Netanyahu afirmó que no es una acción aislada. Tiene razón. Israel volverá a agredir con sus tácticas y aparatos más modernos y sofisticados, acompañándola de propaganda y comercialización. Nuevos medios de combate y drones israelíes se ofrecerán en venta con la famosa etiqueta “comprobados en acción militar”, ya sabemos dónde.
Sin embargo, el colonialismo sionista y las agresiones diarias son el caldo de cultivo de la lucha palestina en todas sus formas.

