El Pleno del Ayuntamiento de Ricla -Comarca de Valdejalón- ha aprobado por unanimidad una moción en la que expresa su rechazo “a la ubicación prevista para la planta de biogás” proyectada a escasos metros del núcleo urbano de la localidad. La iniciativa, presentada por el grupo municipal Con Ricla Podemos, salió adelante con el respaldo de todas las fuerzas políticas con representación municipal, escenificando un amplio consenso institucional frente a un proyecto que ha generado una creciente contestación social en las últimas semanas.
La moción, defendida por la concejala Alicia Arteaga, recoge la preocupación existente entre la población por los posibles impactos que podría ocasionar la instalación si finalmente se construye en el emplazamiento actualmente previsto. Entre las principales inquietudes figuran la emisión de olores, el incremento del tráfico pesado, el impacto paisajístico y las posibles consecuencias sobre la actividad agrícola, turística y económica de Ricla.
Con este acuerdo, el consistorio manifiesta formalmente su oposición a la ubicación planteada y defiende la necesidad de buscar alternativas que minimicen cualquier riesgo o molestia para la población.
Preocupación vecinal e institucional
La aprobación de la moción supone un nuevo paso en la creciente oposición institucional y vecinal al proyecto. En las últimas semanas se han sucedido las críticas hacia la localización elegida para la planta, situada muy próxima al casco urbano, una circunstancia que diversos colectivos consideran “incompatible con la calidad de vida de los vecinos y vecinas”.
Desde el Ayuntamiento destacan que el respaldo unánime de todos los grupos municipales refleja “una preocupación compartida” por el conjunto de la corporación y evidencia la voluntad de defender los intereses de la población ante un proyecto que consideran debe replantearse en cuanto a su ubicación.
El texto aprobado insiste en que la transición energética y el impulso de las energías renovables deben desarrollarse garantizando el respeto al entorno y evitando impactos negativos sobre quienes habitan el territorio.
Un conflicto que se intensifica
La decisión del Pleno llega pocos días después de que distintos colectivos y organizaciones presentaran alegaciones al proyecto. Mientras que Puyalón de Cuchas ya denunció hace algún tiempo que la planta “se pretende instalar a escasa distancia del núcleo urbano” y cuestionó tanto su emplazamiento como los posibles efectos ambientales y sociales derivados de la actividad.
Asimismo, durante las últimas semanas se han multiplicado las voces críticas con una infraestructura que prevé gestionar importantes cantidades de residuos orgánicos destinados a la producción de biogás. Vecindad y organizaciones sociales alertan de las molestias que podría ocasionar el tránsito continuo de vehículos pesados, así como de los posibles problemas derivados de olores persistentes y de la afección al paisaje de un municipio cuya economía mantiene una estrecha vinculación con la agricultura y el sector agroalimentario.
La contestación social también se ha producido pese a que el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA) emitiera la correspondiente Declaración de Impacto Ambiental favorable al proyecto, una resolución que no ha disipado las dudas existentes sobre la idoneidad del emplazamiento escogido.
Consenso para reclamar otra ubicación
Con la aprobación de esta moción, el Ayuntamiento de Ricla fija por primera vez una posición institucional unitaria frente al proyecto. El acuerdo no cuestiona expresamente la tecnología del biogás como fuente de energía renovable, sino la localización concreta elegida para la planta, al considerar que su proximidad al casco urbano puede generar afecciones incompatibles con el bienestar de la población.
La corporación municipal reclama así que se estudien emplazamientos alternativos que permitan compatibilizar el desarrollo de este tipo de instalaciones con la protección de la calidad de vida de los vecinos y vecinas, así como con la preservación de las actividades económicas y del entorno del municipio.
El pronunciamiento unánime del consistorio añade presión sobre los promotores del proyecto y sobre las administraciones competentes, en un debate que continúa abierto y que mantiene una notable movilización social en Ricla.




