La EDAR de Ágreda y Ólvega vuelve a tirar vertidos oscuros, casi negros, y mal olientes al río Val

Las inversiones millonarias en las instalaciones no resuelven nada. A pesar de las decenas de vertidos contaminantes que convierten al embalse de El Val en el almacén de los residuos urbanos e industriales de toda la zona, ni las administraciones políticas ni las judiciales parecen capaces de resolver el problema.

31 julio, 2026. 14:06

La Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Ágreda-Ólvega (Soria, Castilla y León) no ha visto hora buena desde su puesta en marcha allá por el año 2010.

Desde que el escándalo de los vertidos arrojados directamente al río es público los responsables de las distintas administraciones de Aragón y de Castilla y León no dan solución a los problemas generados pese a que las denuncias se amontonan y Fiscalía las recoge. En mitad del camino, después de varias multas y sanciones a empresas y Ayuntamientos, se propuso ampliar la capacidad de trabajo de la EDAR que consiste en adecuar la instalación para tratar dichas aguas, cumpliéndose las exigencias de la declaración de zona sensible. Las inversiones, más de tres millones de euros, ya se han ejecutado.

La contaminación de las aguas es considerada un delito en el Estado español, según el artículo 325 del Código Penal. Este artículo tipifica a conductas que pueden causar daños sustanciales a la calidad del agua, incluyendo vertidos y emisiones que perjudiquen el equilibrio ecológico.

Intentaré hacer evidente en este texto la mala gestión que se está haciendo desde que existe la EDAR aunque se dispone de información suficiente para demostrar estos desmanes desde el año 2002.

El conductor que circula por una vía pública tiene señalizado un límite de velocidad de 50 km/h. Este conductor sobrepasa el límite señalizado, su velocidad es de 200 km/h. La autoridad competente detecta la infracción, le detiene en un control previamente señalizado y le sanciona con la correspondiente multa. Evidentemente, el conductor ha incumplido la norma. Una vez denunciado el conductor ¿puede este seguir circulando sobrepasando el límite establecido? La respuesta es no. De hacerlo, la autoridad competente inmovilizaría al conductor, salta la alarma en la sociedad y la administración pública activa medidas más restrictivas con cierta premura.

Una Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) vierte a un río residuos contaminantes que sobrepasan los límites establecidos. La autoridad competente detecta la infracción, tras los controles precisos le sanciona con la correspondiente multa. Evidentemente, la EDAR ha incumplido la norma. Una vez denunciado el culpable ¿puede este seguir vertiendo contaminantes sobrepasando el límite establecido? La respuesta es sí. Lo hace. La autoridad competente no inmoviliza al infractor, la alarma en la sociedad no trasciende y la administración pública paraliza o ralentiza actuaciones restrictivas.

Sobre el primer supuesto mostrado es notorio la celeridad de resolución de una denuncia de tráfico. Sobre el segundo caso presentado referencio un ejemplo real. Varios medios de comunicación publican la noticia, pero aludo a sólo un titular del diario Heraldo-Diario de Soria-El Mundo que dice, el día 16 de marzo de 2025, Fiscalía pide investigar a 6 empresas y a los alcaldes de Ágreda y Ólvega por vertidos al Val.

Nada cambia tras 33 vertidos contaminantes

Se trata de investigar la contaminación grave y reiterada fechada sólo entre el verano de 2021 hasta la primera mitad de 2024. En la instrucción judicial se han personado el Ayuntamiento de Tarazona, Ecologistas en Acción y ASDEN. El Ministerio Público atribuye la contaminación a varias empresas, incluida la adjudicataria de la depuradora, y a los alcaldes implicados por no cumplir con la vigilancia exigida y no adoptar medidas urgentes al respecto. La Fiscalía solicita medidas cautelares y resume el incumplimiento de los parámetros de vertidos en 33 ocasiones, la CHE elabora un expediente sancionador, se suman diferentes informes como el de Seprona, otro informe de la propia gestora de la EDAR que reconoce 11 episodios de alivio de agua sin tratar. Y, hoy, en 2026, el asunto está sin resolver.

Aunque la contaminación viene de lejos. Antes de 2010, año en que entra en funcionamiento la EDAR de Ágreda, los vertidos de la zona, incluidos los del Polígono Industrial de Ólvega, inaugurado en 2001, iban a parar al dominio público hidráulico sin más miramientos; y desde la construcción de la presa en Los Fayos, el embalse de El Val se convierte en el almacén de los residuos urbanos e industriales de toda la zona.

En 2019 se abre el expediente sancionador de la Confederación Hidrográfica del Ebro, la principal y presunta causante de este vertido es la empresa SAIONA que se dedica a la fabricación de quesos. A la que el alcalde de Ólvega afirma que va a trasladar el pago de la sanción de 51.748 euros.

La CHE vuelve a abrir un expediente sancionador por los vertidos producidos en la EDAR entre el 5 y 10 de enero de 2022, imponiendo una sanción de 157.388 euros (más 15.738 euros por daños) al Ayuntamiento de Ágreda, que es el titular de la instalación y responsable de los vertidos.

Hay que recordar que el organismo de cuenca se hace eco de denuncias y quejas efectuadas por diversos colectivos relativas a la existencia de vertidos de aguas residuales de “origen desconocido” a través del colector de pluviales que afectaron al arroyo de Los Caños, debido a varias empresas del polígono industrial y en particular a la empresa DISTILLER, S.A. Esta empresa fue condenada por delito medioambiental en febrero de 2022. Una condena en la que el responsable de la firma reconocía los hechos de los vertidos por lo que se le aplicó prisión de 5 meses, 8 meses de multa y 100.000 euros de indemnización debido a unos hechos denunciados desde el año 2016.

Algo falla en el régimen sancionador de conductas tipificadas como infracciones que afectan al medio ambiente y a la salud humana. La potestad sancionadora de las administraciones públicas pone en entredicho el respeto de los derechos fundamentales de los ciudadanos.

En el caso de la EDAR la aplicación del artículo 325 del Código Penal se traduce ineficaz pues se precisa de una denuncia y de un procedimiento que dilata casi eternamente una resolución mientras se suceden nuevas infracciones.

El Plan Hidrológico de cuenca está a punto de aprobarse y debería incluir en su documento las sanciones inmediatas que se han de establecer a la infracción para fomentar la responsabilidad y el cumplimiento de las normas de la gestión sostenible del recurso, así como las sanciones a las conductas que puedan poner en peligro nuestra salud. Esto se llama transparencia.

Mejora de la gestión ambiental de embalses con problemas de eutrofia

En la Propuesta de Temas Importantes en la Cuenca del Ebro (cuarto ciclo) se presentó un tema dedicado a la mejora de la gestión ambiental de embalses con problemas de eutrofia. Se hacía referencia al embalse de El Val, señalando que:

“Este embalse es un elemento fundamental para articular el desarrollo socioeconómico del río Queiles. Ligado al vaso del embalse, los usos principales son defensa frente avenidas, regadíos y ganaderos (especialmente en la cuenca situada aguas arriba).

El embalse tiene una situación de eutrofia y riesgo elevado de floraciones de cianobacterias potencialmente tóxicas. Presenta una elevada concentración de fósforo, aunque variable entre estaciones. El fósforo viene del río Val, siendo de un orden de magnitud mayor que en el Queiles, del cual recibe trasvase y suaviza la eutrofización. A este nutriente apuntan las medidas correctoras.

Según el estudio de Ecohydros del 2022 “Despliegue y calibrado de una infraestructura virtual para la reversión de la eutrofización del embalse de El Val” gran parte de la carga de fósforo proviene de la EDAR de Ágreda-Ólvega, con cerca del 41% de la carga anual, mientras que la piscifactoría de Vozmediano aporta un 14%. También es elevada la concentración de nitrógeno, pero no tanto como para que aparezcan cianobacterias fijadoras de nitrógeno. Proviene, entre otras fuentes, de las granjas que hay en la zona del Moncayo que aportan nitratos a las aguas subterráneas que surgen en el manantial de Vozmediano (63%) y de la EDAR de Ágreda-Ólvega (19%). También es de destacar la existencia de una piscifactoría en la localidad de Vozmediano que aporta nutrientes al río Queiles, que luego es derivado hacia el embalse de El Val.

Se han detectado recientemente episodios de especies algales flotantes en julio y septiembre del 2020, julio del 2021, abril, mayo y julio del 2022, julio y septiembre del 2023 y septiembre del 2024.

Como medidas correctoras se plantea: Ampliación y dotación de tratamiento terciario (reducción de nitrógeno y fósforo del vertido) de la EDAR Ágreda-Ólvega. Actualmente en fase avanzada de construcción. Construcción de humedal depurador entre EDAR y embalse. Control de las poblaciones de peces del embalse”.

Este breve resumen de la situación medioambiental del embalse se queda escaso porque las afecciones ambientales que preceden al estado eutrófico del embalse se encuentran en los ríos Val y Queiles.

¿Dos ríos y un embalse condenados como vertederos de residuos tóxicos?

Las medidas correctoras propuestas perpetúan la condición de ríos contaminados. Y es que ninguna medida correctora planteada va dirigida al origen del problema, al reconocimiento de los responsables que contaminan. Condenando así al estado permanente de contaminación de los dos ríos. Pero también condenando los usos y aprovechamientos futuros del agua, si ya no se puede utilizar el embalse para el fin para el que se proyectó por la Ley de la Sequía (asegurar los abastecimientos de 50.000 personas), hoy se cuestiona el uso de actividades recreativas y se promete un futuro muy dudoso para regadío pues la afectación alcanza a los cultivos que se convierten en alimentos.

Se riega con agua nitrificada la huerta declarada vulnerable por nitratos. Ahí es nada. Así pues, la calidad del agua compromete la salud de las personas, bien porque la que bebemos actualmente porta un porcentaje importante de nitratos, bien porque los alimentos que consumimos se producen con el riego de agua con elevadas concentraciones de nitrógeno y fósforo. A falta de saber si el agua embalsada contiene otras sustancias prioritarias.

Así, las medidas que la CHE plantea parecen broma de mal gusto. Frente a estas, la CHE aprueba proyectar la ampliación de la explotación porcina existente de 3.084 plazas de cebo con 3.084 nuevas plazas (total 6.168) en el término municipal de Ágreda.

Las parcelas previstas pertenecen a las cuencas vertientes del río Val, del río Queiles y del embalse del Val. Su abastecimiento de agua es elevada del acuífero. Las instalaciones se encuentran a unos 740 metros del Barranco de la Fuente del Cura y a unos 1.145 metros del Barranco de Valdemanzano, ambos tributarios del río Val, y del río Queiles distan unos 1.600 metros. Dicen no haber vertidos pero los purines se repartirán en las tierras aledañas, que drenarán hacia el acuífero y los arroyos mencionados, resaltando el problema que existe con el nitrógeno y los nitratos, que está adquiriendo unas dimensiones demasiado importantes, por muchas medidas correctoras que se implanten.

Otra iniciativa que la CHE tiene que resolver es la relativa al proyecto de autorización ambiental de la construcción de una fábrica láctica en Ólvega para procesar más de 200 toneladas diarias de leche. La empresa es Olvega Lácteos Naturales S.L., la anterior SAIONA. Este modelo de industria láctea contamina principalmente a través de la generación de grandes volúmenes de aguas residuales con alta carga orgánica (suero de leche) que, al llegar a ríos, provoca la muerte de vida acuática por falta de oxígeno, el uso intensivo de agua para limpieza genera aguas residuales con residuos de leche, grasas, detergentes y desinfectantes (ácidos y bases), emisiones atmosféricas por calderas (dióxido de carbono, óxido de nitrógeno, amoniaco y gases de efecto invernadero), contaminación química con presencia de antibióticos, pesticidas, metales pesados o nitratos.

Se estima que la industria láctea genera aproximadamente entre 2.5 y 3 litros de aguas residuales por cada litro de leche procesada. La empresa Olvega Lácteos Naturales S.L. presenta un proyecto con unos números mínimos, no hay límites para procesar toneladas de leche y, por lo tanto, no hay límites para el consumo de agua ni para el volumen de vertidos. En principio se estima una recepción diaria de 327 toneladas de leche que puede generar un vertido diario próximo a 1.000 m3 de aguas residuales.

El colapso de la EDAR de Ágreda y Ólvega

Así es como llega el colapso de la EDAR, la contaminación de los ríos, de los suelos y de los acuíferos, la eutrofización, la desaparición de la vida acuática y las enfermedades.

La CHE justificó la ampliación de la EDAR porque Ágreda y Ólvega declaraban un caudal medio de vertido de 5.887 m3/día en la depuradora. Las mejoras previstas aumentan el caudal medio de entrada a 6.000 m3/día. Así pues, con el volumen de vertidos actual que recibe la EDAR más las dos iniciativas mencionadas se supera la capacidad de trabajo de la ampliación.

Y aquí se llega al día 24 de julio de 2026. Realizando un paseo por el barranco, aparecen espumas en la orilla del río Val. Un poco más arriba los malos olores hacen sospechar lo peor y, ya cerca de la EDAR, el color del agua gris oscuro casi negro mezclado con un aire maloliente confirma lo que es un nuevo vertido de aguas sucias a cauce público.

Aviso al 112 de la emergencia, me atienden muy bien, dicen que van a avisar a la Guardia Civil y yo respondo diciendo que me espero en el sitio hasta que la autoridad haga presencia en el lugar de los hechos. Pasadas dos horas, el vertido adquiere más color y más espuma, nadie se presenta en el punto del vertido, decido llamar al 062, me atiende un agente de la Guardia Civil, muy correcto me dice que el Seprona ya es conocedor del asunto y que cuando puedan se pasarán por la EDAR.

La emergencia de los incendios absorben los efectivos disponibles y es comprensible priorizar las fuerzas, aunque si se produce una epidemia por contaminación de las aguas los problemas se multiplican, más, tras una reiteración continuada de una conducta poco cívica. El señor guardia me tranquilizó diciendo que mi llamada no caería en saco roto.

Nunca la ampliación de la EDAR será una medida correctora como se propone en el Plan Hidrológico. La ambición material se premia, el dinero público y la política cubren la gestión de las empresas . Los ríos Val y Queiles, el acuífero, los manantiales, el embalse y los seres vivos somos las víctimas.

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