Un documento destapa la trama israeloyanqui para impedir que la Corte Penal Internacional investigue crímenes de guerra contra el pueblo palestino y afgano

AraInfo ha tenido acceso a la respuesta enviada desde el Departamento de Justicia de EEUU a una abogada de la Fundación Open Society que le exigía los registros concernientes a la Corte Penal Internacional. La intención estadounidense era desacreditar a la Corte para salir ilesos de las investigaciones de crímenes de guerra cometidos y ayudar también a Israel.

guerra
Palestina. Foto: Francesca Noemi Marconi.

El imperialismo estadounidense y el colonialismo israelí han intentando resguardase de sus crímenes de guerra bajo un paraguas de desinformación y confusión durante años. A golpe de dólares o de amenazas políticas han intentado siempre quitarse de en medio al molesto activismo de derechos humanos y al compromiso de algunas personas juristas que todavía creen en ellos.

AraInfo ha tenido acceso a la respuesta emitida desde el Departamento de Justicia de EE.UU. dirigida a la abogada de la Fundación Open Society, perteneciente al magnate George Soros, el mismo al que Netanyahu mandaría al fuego del infierno sin dudarlo. Adscribiéndose a la Ley de Libertad de Información estadounidense, la fundación había pedido al Departamento en julio del pasado año los registros pertenecientes a la Corte Penal Internacional (CPI) desde noviembre de 2017.

La respuesta contiene una carta registrada de un miembro del Comité Jurídico de la Cámara de Representantes del Congreso de EEUU al fiscal general de EEUU, William Barr. En ella pide tomar acciones con respecto a una “chocante información” sobre “problemas de relaciones que llevan a la CPI a investigar EE.UU e Israel”.

En la misiva se “aplaude” a la Administración de Trump por decidir sancionar a miembros de la CPI y sus familias, prohibiéndoles el visado al país, algo que Human Rights Watch denunció porque son herramientas que se reservan a personas que han violado los derechos humanos y no para aquellas que buscan su cumplimiento. De hecho, a la fiscal general de la CPI Fatou Bensouda se le rechazó su visado al querer viajar al país para investigar a miembros de la CIA y de las fuerzas armadas por crímenes de guerra contra el pueblo afgano.

El objetivo de la carta es comenzar el ataque contra la CPI con información publicada por el ‘Jerusalem Center for Public Affairs’, herramienta que sirve para ofrecer al gobierno israelí mecanismos diplomáticos y de relaciones internacionales, que señalaba “lazos” entre ONGs palestinas y grupos e individuos que se encuentran en la lista estadounidense de grupos de terroristas.

Meses antes, en diciembre de 2019, la CPI había anunciado el inicio de investigaciones por crímenes de guerra israelíes en los territorios palestinos ocupados. Lo hizo cinco años después de estudiar la documentación entregada por varias ONGs de derechos humanos palestinas que señalaban crímenes flagrantes de lesa humanidad en operaciones militares israelíes sobre la franja de Gaza, por la construcción del muro de Separación y otros actos contrarios a la ley internacional en Cisjordania y Jerusalén-Este.

El nivel de ataque estadounidense-israelí

Algunos de los miembros de centros de derechos humanos y ONG palestinos tienen un pasado militante en alguna facción palestina. El analista palestino, Mussa’ab Bashir, señala que este movimiento estadounidense “no sorprende” y que el lobby israelí al no poder responder en la arena legal en el que está imputado claramente “intenta desviar la atención haciendo uso del gaslighting”. Se refiere a una táctica que en psicología se define como ‘la forma de manipular a alguien poniendo en duda su juicio’.

El lobby está cada vez más en la línea del Efecto Dunning-Kruger que sirve para descontextualizar la información, vaciar al término de su sentido real, provocar un sesgo cognitivo por el que aquellos que no tienen conocimiento se van a sentir superiores frente a aquellas personas que sí tienen la capacidad, digamos, intelectual o la información apropiada, como es el caso de juristas de derechos humanos de la CPI”, explica Bashir.

Todo el mundo conoce los “lazos” de defensores de derechos humanos palestinos con un pasado joven más militante, sobre todo con la izquierda palestina. Hace ya muchos años que una parte de la Palestina ocupada abandonó su derecho a la resistencia armada, un derecho reconocido en la ley internacional que también practicó Nelson Mandela. El propio Rayi Sourani, director de PCHR Centro Palestino de Derechos Humanos con sede en Gaza, al igual que otros tantos, estuvo pagando por su militancia en cárceles israelíes durante años. Cabe señalar que la detención de estos y su maltrato y torturas viola la legalidad internacional. La desesperación del gobierno israelí y estadounidense por acabar con la causa palestina es tal que cuando se abandonan las armas y se usan herramientas pacíficas, como el BDS o las vías judiciales, el ataque sigue siendo feroz.

EE.UU. está en la penúltima fase de su derrota, no llega a responder al nivel que debe y comienza a lanzar ruidosos petardos. Muy semejante a la actitud del delegado del régimen de apartheid sudafricano en la Asamblea General de la ONU que tuvo la osadía de decir su última palabra antes de salir con el rabo entre las piernas, diciéndoles que lo que estaban haciendo era ilegal y una farsa”, dice el analista recordando el momento en el que la ONU condenaba el sistema de segregación racial aplicado por el gobierno sudafricano que es a menudo comparado con el israelí.

Bashir pronostica pocos cambios con Joe Biden ahora en la Casa Blanca. Un ejemplo lo encontramos en la escasa intención de Biden para levantar las sanciones impuestas por Trump a miembros de la CPI, algo que ha recibido muchas críticas. El periódico The Guardian señalaba en un artículo el 26 de febrero que Netanyahu ya se había encargado de ejercer sus presiones con una llamada a Biden a mediados de mes.

No va a cambiar nada con Biden, es siempre la misma historia. Los republicanos son más explícitos que los demócratas. Aún estamos oyendo que Obama fue un ejemplo, que fue aplaudido. Sí lo fue, pero por unas dictaduras árabes, no por los pueblos. Hubiésemos aplaudido si la discriminación contra las personas negras en EEUU hubiese desaparecido”, sentencia Bashir.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies