A estas alturas de la competición ya intuimos que, del ramillete de favoritos, siempre amplio y excesivo, algunos no van a tener opciones de nada. Es el caso de Hugh Carthy (EF), podio el año pasado y al que vimos sufrir demasiado en la etapa ratonera de Cullera. Al final tuvo que retirarse. O Alejandro Valverde, el eterno buque insignia de Movistar, caído en combate puro y duro, cuando atacaba lejos de meta y un maldito bache en la zona de El Collao lo dejó k.o. Se nos congeló el corazón viendo las imágenes. Clavícula rota y sueños desvanecidos. Los mismos que se alejan para el eterno Mikel Landa. No anda fino y los cuatro minutos que se dejó en Velefique confirman estas sensaciones. El landismo tendrá que esperar. El tiempo pasa y el azar ha querido que Mikel nunca tenga la tormenta perfecta.
Esta es la crónica de las doce primeras etapas de La Vuelta 2021, del inicio en Burgos, en la misma Catedral, que cumple ocho siglos del inicio de su construcción, hasta la califal Córdoba, con etapas de todo tipo y oportunidades para todas, intercalándose jornadas selectivas de montaña con perfiles para fugas y velocistas. Primoz Roglic controla la carrera desde el primer día, la crono burgalesa se la llevó con solvencia, dejando con la miel en los labios a Aranburu (Astana) y Tratnik (Bahrain). La montaña llegó pronto, los 200 km que separaban Santo Domingo de Silos y la subida al Picón Blanco. Una subida muy esperada tras su descubrimiento hace pocos años en la Vuelta a Burgos, en la frontera con Cantabria, larga -unos 8 km- y con rampas sostenidas por encima del doble dígito. Pero también muy expuesta al viento y esto condicionó las ganas de los favoritos de la general. La fuga del día tuvo su oportunidad y allí emergió la figura de Rein Taaramäe (Intermarché-Wanty), fortísimo y que soltó a sus compañeros de escapada (Dombrowski, Elissonde o Calmejane, entre otros). Premio mayor para este escalador estonio, logrando una década después su segundo parcial en La Vuelta. Sonreía Roglic, cede el liderato y el ritmo final de Bahrain no ahogó a casi nadie. El gran perjudicado sería Carapaz, pasado de forma, perdió un minuto con los capos, más 20 segundos de penalización por avituallar incorrectamente.
En la jornada segunda se batieron registros de calor. 37,4 grados camino de Burgos, en el barrio de Gamonal. La máxima más alta registrada en una carrera ciclista en 2021. El tórrido mes de agosto también aporta en el desgaste. Aunque se quedaría en nada con los 41 grados que sufrirían en Córdoba. En un recorrido propicio para el sprint final, donde Jasper Philipsen (Alpecin) se imponía a Jakobsen y Matthews. La siguiente volata tocó en la cuarta etapa, en un recorrido hecho para volar sobre la bicicleta, entre El Burgo de Osma y la espina dorsal de la Celtiberia, la bellísima Molina de Aragón. Una pena el acceso por la carretera general N-211. Esta zona ofrece terreno quebrado suficiente para ofrecer más espectáculo. Era el día de Fabio Jakobsen (Deceuninck), en su retorno a una gran vuelta tras su paso por el túnel de la muerte, ganó con autoridad el sprint a Démare y Cort, en un final que no era tan selectivo como destilaban por las redes sociales.
Y siempre pasan cosas, al bueno de Taaramäe le tocó irse al suelo en la siguiente etapa, vestido de líder, en una de esas jornadas llanas de transición, entre Tarancón y Albacete. Quedaba poco para meta y no pudo enganchar con el grupo. La típica montonera que no falta a su cita en los primeros días de una gran vuelta. El día de la segunda victoria del poderoso Philipsen, que se impone a Jakobsen y Dainese. En este serpenteo hacia el sur, a Kenny Elissonde (Trek) le tocaba vestir de rojo. Mientras Roglic seguía sonriendo.
El festival de los “uphill finishers” no podía faltar. En el País Valenciá disfrutamos de un circuito final muy bonito por los alrededores de Cullera, en la desembocadura del Júcar, entre huertas, acequias y caminos rurales, con la subida final a la Montaña de Cullera (2 km al 9%). Y pasaron muchas cosas, detalles, aunque lo primero sería criticar la pésima realización televisiva en el repecho de meta, una toma de helicóptero que desorientaba completamente, mucho caos y al final, casi ni vemos la victoria de Magnus Cort Nielsen (EF), que venía de la fuga y aguantó con solidez el arreón final de Roglic, secundado por Bagioli, Vlasov y Mas. El maillot rojo volvía a Roglic, ya que Elissonde se quedó cortado en la ratonera del circuito final.
Se avisó y mucho de la dureza de la etapa séptima, entre Gandía y el Balcón de Alicante, un poco con el recuerdo de lo vivido en el Tour en la media montaña de Le Creusot. El desnivel positivo acumulado era de 3700 m. Casi nada. Con un encadenado de ascensiones en los últimos 50 km (El Collao, Tibi y una ascensión final de 8 km al 6%). Otro día de calor agonístico, y una fuga de calidad, numerosa, en la que se filtraron corredores como Grosschartner, Haig o Kuss. Pero muchos otros también, Bardet, Sivakov, Kron, el incombustible Elissonde, Verona, Craddock o el aragonés Barceló. Pero era el día de Michael Storer (DSM), incisivo, ganando el pulso final a Verona y Sivakov. Fue el día del adiós de Valverde y en la general, pocos cambios sustanciales. Grosschartner se posicionaba segundo en la general, y otros corredores peligrosos como Jack Haig y Sepp Kuss se metían entre los diez primeros. Reposicionarse o morir.
¿Quién salvará al Mar Menor? Las actitudes ecocidas tienen responsables con nombres y apellidos, alzar la voz para replicarla al mundo no parece de buen agrado para los organizadores de La Vuelta. A pesar de esto, la previa de la etapa de Velefique cumplió con el guión voraz de los velocistas, y en este tuya y mía, la victoria en La Manga del Mar Menor fue para Fabio Jakobsen, sobre Dainese y Philipsen, entre otros.
Por las carreteras murcianas de esta octava etapa, rodaron en fuga, Aritz Bagües (Caja Rural), Ander Okamika (Burgos) y Mikel Iturria (Euskaltel). En etapas anteriores otros fueron los protagonistas de estos equipos humildes, y más que lo intentarán. Dan brillo a los kilómetros que no salen en televisión y leyendo este artículo de Iban Vega sobre equipos de estas características y la labor de Gianni Savio, uno se reconforta pensando que al final, en esta escasa escalera de oportunidades, los corredores que quieren dar el salto a los UCI World Teams, tienen un escaparate único a través de estas escuadras.
Los 188 km entre Puerto Lumbreras y el Alto de Velefique dictaminaron la primera gran batalla de esta edición de 2021. El perfil se las traía, encadenando el Collado de la Venta Luisa, de 29 largos km al 4%, pero con un tramo intermedio de rampones al 10% y la subida a Velefique, un puerto tipo Tour, de 13 km al 6%, con muchísimas curvas de herradura y un paisaje espectacular. Fue el día de Damiano Caruso (Bahrain), que soltó a todos los escapados a 70 km de meta, en plena ascensión a Venta Luisa, su eterna reivindicación de working class sube las apuestas, adjudicándose la etapa con justicia, como hizo en el Giro y manteniendo un margen de un minuto sobre la dupla Roglic-Mas. El mallorquín atacó con fuerza en Velefique, se le nota de otro tono respecto al Tour. Sólo pudo seguirle Roglic, el resto a contemporizar. Egan Bernal hace aguas, un minuto se dejó con los mencionados, el resto irá al puestómetro, con la bala perdida de Miguel Ángel López, peligroso en su estrategia con Mas.
Tras el día de descanso, la serpiente multicolor enfilaba una jornada por la costa malagueña, entre Roquetas de Mar y Rincón de la Victoria, 190 km por la comarca de La Axarquía que escondían un duro y divertido final, con un puerto de segunda bastante largo y con rampas exigentes, que se coronaba a escasos 15 km de meta. En esta ascensión se resolvió la fuga del día, las piernas de Storer están a otro nivel y fulminó a sus compañeros de escapada a base de ritmo y potencia; a menos de medio minuto, llegaría un grupillo encabezado por el joven Vansevenant, con Champoussin, Van Baarle y Eiking. En una horquilla de once minutos, todo un reguero de ciclistas, como Guillaume Martin -experto en filtrarse para reposicionar su puesto en la general-, Trentin, Bagioli, Schachmann, Luis León o Narváez. Así de dificil es ganar en una gran vuelta. El líder sorprendió a todos con un ataque en esta subida, se siente fuerte y quería ampliar su distancia sobre Mas, pero una caída en el descenso provocó un agrupamiento entre un selecto grupo de favoritos, donde no estaban Bernal o Yates -que se dejarían unos 30 segundos largos-. Una fuga que deja de líder a otro corredor del Intermarché, el noruego Odd Christian Eiking. Una oda a los modestos.
Cerramos la crónica, con las dos últimas etapas andaluzas. La 11ª jornada, corta e intensa, ideal para fugas, 133 km con final en el muro de Valdepeñas de Jaén. En el rampón final al 20% sucumbió el último fugado del día, Magnus Cort Nielsen. Enric Mas quiso jugar con Roglic, pero el esloveno se mostró cómo lo que es, un auténtico ejecutor en este tipo de llegadas. Una gran victoria para el de Jumbo. Y ya en Córdoba, en esta despedida andaluza, un circuito final que dejó un final de carrera de lo más cambiante, con un calor extremísimo, el joven Maxim Van Gils (Lotto) aguantó como un jabato en las rampas del Alto del 14%, el pelotón siempre había tenido controlada la fuga, y en ese momento saltaron Bardet, Henao, Ciccone y Vine. Pero la zona previa a la meta, una larga recta de autovía hizo el resto en un circuito que fue espectacular, remontando por cuestas en la zona pija de la capital cordobesa. BikeExchange y UAE tiraron como posesos para sus apuestas, Matthews y Trentin. Y cazaron al cuarteto casi en el kilómetro final, pero a la fiesta de este sprint selecto se unió el poderoso Magnus Cort Nielsen, que de esta forma se llevaba su segundo parcial. Casi nada.
Doce etapas, que dejan a Roglic bien asentado, pero con la dupla del Movistar amenazando su tercera victoria en La Vuelta. Enric Mas a 33 segundos y Superman López a un minuto y medio. Poco más, pero queda la subida al norte, y en Extremadura, muy pronto tendremos otra batalla en el Pico Villuercas. Nunca se sabe.



