Este domingo, a las 12.00 horas, el Grupo de Medio Ambiente del Distrito Sur en Zaragoza ha convocado una concentración en la plaza del Viaje a la luna para protestar por la intención del ayuntamiento de talar 111 olmos que bordean un paseo muy frecuentado por las vecinas y vecinos del barrio.
En dicha concentración darán lectura a varios poemas y fragmentos, realizarán un apadrinamiento de los árboles con las familias que acudan y, para terminar, leerán un manifiesto en el que recuerdan "cómo Zaragoza maltrata a sus árboles". "Tras los casos de la plaza Salamero, del parque de Torre Ramona, de San Gregorio o de las talas en los sotos del Ebro, esta vez es en nuestro barrio donde se talarán 111 olmos nacidos de manera silvestre y que hasta ahora venían dando sombra y vida a un paseo frecuentado por muchísimas vecinas y vecinos del barrio".
Señalan que "para perpetrar semejante arboricidio, el ayuntamiento y los operarios consultados alegan criterios técnicos, como que estos árboles impiden la visibilidad y dañan al pavimento, o de seguridad ciudadana. Sin embargo, estas explicaciones no tienen ninguna consistencia, se caen por su propio peso a poco que pongamos algo de sentido común".
Afirman que "si el motivo para arrancar estos árboles es que impiden la visibilidad (por cierto, a una vieja carretera fea), por la misma regla de tres, se tendría que eliminar una buena parte del arbolado urbano, que impide la visibilidad de calles y plazas a quienes habitan en los inmuebles colindantes".
Para el Grupo de Medio Ambiente del Distrito Sur el motivo para arrasar estos 111 árboles "tampoco puede ser que estén causando desperfectos al pavimento". "Precisamente estos olmos, que están creciendo de manera silvestre y sin riego, se ven obligados a desarrollar sus raíces en profundidad para buscar agua, lo que causa muchísimas menos afecciones al pavimento que otro arbolado urbano plantado por el ser humano y provisto de riego, que desarrolla raíces más superficiales".
"Tal es así, que los cuatro olmos cuyas raíces han afectado al pavimento han levantado únicamente una o dos baldosas. En este punto, cabe preguntarse si esto motivo suficiente para talar no ya todos, sino ni siquiera estos cuatro olmos rebeldes. ¿A qué damos más valor? ¿A una o dos baldosas levantadas o a todos los beneficios que nos aportan estos árboles como fuentes de oxígeno, captadores de CO2, lugares de sombra, frescor y vida y refugios de biodiversidad?", se preguntan.
"El tercer motivo para masacrar los olmos -continúan explicando-, la seguridad ciudadana, no lo terminamos de entender. De verdad, por mucho que lo intentamos, no vemos ningún peligro para los viandantes en estos árboles. Es más, nuestros olmos silvestres, por las raíces profundas que desarrollan, son mucho más resistentes a ser tumbados por vendavales que el arbolado urbano al uso con raíces más superficiales. Pero en todo caso, si nuestros olmos pudieran ser 'peligrosos' para las personas, lo serían como el resto de los árboles que hay en la ciudad y que no por ello van a ser arrancados. Porque en realidad, lo que afecta a la seguridad ciudadana (en forma de ramas que caen o de ramas bajas molestas para al viandante) no es el arbolado urbano sino el ayuntamiento y su falta de poda, mantenimiento y cuidado de éste".
En este sentido, la propia Ordenanza Municipal de Protección del Arbolado Urbano del Ayuntamiento de Zaragoza deja muy claro el deber de mantenimiento (artículo 5) y de conservación (artículo 16) del arbolado por parte de los titulares del terreno donde crece el árbol. Si es terreno privado, el propietario; y si es terreno público, el organismo público titular del terreno.
"En fin, también se comentaba como motivo para arrancar alguno de los árboles, que dificulta el paso. Esto es directamente falso y cualquiera puede acercarse a comprobarlo".
En su opinión, "todas estas razones se caen por su propio peso, no tienen ninguna consistencia. Parecen más bien excusas para disimular algún otro motivo menos confesable o directamente la falta de sensibilidad ambiental y social de los responsables del mantenimiento del arbolado urbano".
"Lo decimos alto y claro: Nuestros ciento once olmos no merecen ser talados. No merecen esta 'pena de muerte' absurda y sin sentido. Al contrario, son dignos de reconocimiento, valoración y agradecimiento por todos los beneficios que nos aportan a los zaragozanos y zaragozanas. Vamos a citar solo dos de ellos", añade el comunicado.
Beneficios económicos
Zaragoza destina recursos económicos para plantar árboles en la ciudad. Por citar solo tres casos cercanos en el espacio o en el tiempo, en noviembre de 2019, a menos de un kilómetro de aquí, se acondicionó un nuevo espacio verde al lado del parque de la Razón, donde se plantaron árboles y arbustos autóctonos con una inversión de 15.000 euros. En julio de este año el ayuntamiento adjudicó, por otros 15.000 euros, la redacción de un proyecto ambiental de recuperación y mejora de terrenos municipales en la calle San Juan Baustista de la Salle, junto al canal imperial. De aquí a final de año, el Ayuntamiento de Zaragoza plantará 1.400 árboles en los alcorques vacíos.
"Pues bien, la Naturaleza actúa como diseñadora de proyectos y ejecutora de obras de manera lenta, eficaz y gratuita. En esta ocasión nos ha obsequiado con ciento once árboles a lo largo de un paseo muy popular, que nos dan sombra, frescor y nos alegran la vida. Ha ahorrado al ayuntamiento el esfuerzo y el dinero necesarios para proyectar y ejecutar una actuación paisajística que de otro modo nos habría costado varias decenas de miles de euros de nuestros impuestos".
Beneficios ciudadanos y ambientales
La ciudad de Zaragoza, y obviamente todo el planeta, se encuentra en un incuestionable cambio climático, que es ya una verdadera emergencia. Urgen iniciativas encaminadas a revertir este calentamiento global que nos traerá consecuencias nunca antes vividas por nuestra especie.
Los árboles generan oxígeno, fijan CO2 al suelo y en el mismo árbol reduciendo el calentamiento de la atmosfera, retienen el agua, generan humedad en el ambiente, fijan el suelo, reducen el ruido filtrando los sonidos de las ciudades, proporcionando salud a los vecinos de las casas colindantes, son hábitat de aves y otros animales e insectos.
Por ello, la plantación de árboles es una estrategia para frenar el cambio climático que se está extendiendo a lo largo de los cinco continentes. Se están creando cinturones de bosques en Asia y África para frenar la expansión de los desiertos. En el Estado español se puede citar el Bosque Metropolitano de Madrid, un proyecto de cinturón verde que ocupará todo el perímetro de la ciudad de Madrid. Contará con una longitud de 75 km y una superficie de 137 hectáreas, y con 450.000 árboles. Es un proyecto que reducirá la isla de calor, concebido con criterios ambientales de biodiversidad y gestión sostenible del agua, con una ejecución y mantenimiento de bajo coste y el fomento de valores educativos.
"Para concluir… por todo lo dicho hasta ahora, no aceptamos los argumentos con que, a falta del preceptivo informe técnico al que obliga la ordenanza municipal, quieren quitarnos nuestros 111 olmos y exigimos a los responsables públicos que gestionan nuestros asuntos en materia de arbolado que poden y no talen los olmos del paseo paralelo a la carretera de Teruel".
Desde el Grupo de Medio Ambiente del Distrito Sur reclaman también que mantengan los cuatro olmos que han levantado "una o dos baldosas, dado que los beneficios que aportan superan con creces los perjuicios; incorporen de pleno derecho estos olmos espontáneos al inventario de árboles municipal; incorporen al mismo inventario todos los árboles que crecen de manera espontánea en la ciudad y que no ocasionen ningún perjuicio ni desperfecto a los viandantes ni a la infraestructura urbana; y pongan en el centro de su acción el cuidado, la conservación, el mantenimiento y la ampliación del arbolado urbano, y utilicen solo como recurso último y cuando no haya más alternativas, la tala como forma de gestión".

