Contradicciones, Cuba y ciencia ficción

Nos llegan a cuenta gotas, y sin verificación alguna, imágenes de la represión de las manifestaciones en La Habana, con el objetivo de movilizar nuestras conciencias, pero olvidan que tras la violencia ejercida, Ley mordaza mediante, por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado aquí mismo, ya sea contra una manifestación independentista, una concentración contra la homofobia o un desahucio, nos queda poco margen para el escándalo, qué digo no nos debe quedar nada tras haber escuchado el relato aterrador de las torturas infligidas a dos detenidas por la Guardia Civil y seguir entretenidas pensando en cuál es el …

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Nos llegan a cuenta gotas, y sin verificación alguna, imágenes de la represión de las manifestaciones en La Habana, con el objetivo de movilizar nuestras conciencias, pero olvidan que tras la violencia ejercida, Ley mordaza mediante, por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado aquí mismo, ya sea contra una manifestación independentista, una concentración contra la homofobia o un desahucio, nos queda poco margen para el escándalo, qué digo no nos debe quedar nada tras haber escuchado el relato aterrador de las torturas infligidas a dos detenidas por la Guardia Civil y seguir entretenidas pensando en cuál es el horario de las terrazas para este fin de semana.

Me escudo en la lectura para escapar de una realidad cada vez más angustiosa y tejida de puñetas rancias y me abandono en el universo que Octavia E. Butler crea en “La estirpe de Liliht” donde los oankali (viajeros interestelares) califican a la humanidad como una especie atrapada en la nefasta contradicción que se produce entre la inteligencia y el comportamiento jerárquico.

No puedo evitar pensar en las 600 personas en lista de espera para viajar al espacio de la mano de Richard Branson con Virgin Galactic, dispuestas a pagar más de 250.000 dólares por apenas una hora en los límites planetarios, mientras la fotografía de Jon Imanol Reino de un desahucio con menores me golpea la cabeza.

Vuelvo al futuro de ciencia ficción de Butler envidiosa de la capacidad de los oankalis de encontrar el consenso, convencidos de que si éste no se logra se debe a que el grupo está sumido en la ignorancia, asustado o de alguna otra forma que le impide darse cuenta de lo que es mejor, así que proporcionan más información y algo de calma hasta que puede ser alcanzado.

Nosotros no tenemos esa capacidad extraterreste de percibir al otro como parte de un ser común, para nosotras el otro sigue siendo aquello que nos conforma por oposición y con quien, como aventuraba Hegel no somos capaces de establecer más relación que la del amo con el esclavo, así que seguimos adelante navegando contradicciones ante cosas simples como la financiación por parte del Ayuntamiento de Zaragoza de las compras de los miércoles, sin terminar de entender cómo pagar el 20% de las compras de alguien (lo necesite o no) en un comercio (sea pequeño, de proximidad, o de una cadena gigantesca) es lo mejor que se puede hacer ahora con el dinero público, cuando la precariedad provoca que la pobreza crezca y vemos entre abrumadas e indignadas a las entidades bancarias volcadas en programas solidarios para poner una comida en la mesa de los más pequeños.

Quizás muchos de los problemas de Cuba se acabasen con el establecimiento de una democracia, pero dos dudas me asaltan ¿qué pasaría si se acabase el bloqueo de EEUU contra ellos? ¿son los menores de Cuba desahuciados por los mismos poderosos que después se hacen una foto poniendo un plato de comida en la mesa de otros niños y niñas?

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