Dos semanas después de iniciarse los trabajos de exhumación de las fosas del cementerio de Exeya, el número total de víctimas del fascismo que se encuentran enterradas en las mismas todavía es incierto. Según las estimaciones pueden llegar a superar las 160, lo que la convierte en la fosa común más grande de Aragón.
Los restos pertenecen a vecinos y vecinas de hasta una veintena de municipios, sobre todo de la Ribera Alta d'Ebro y zonas de Nafarroa y Soria, por lo que la identificación de los mismos puede resultar complicada ya que se necesita cotejar los mismos con muestras de ADN de familiares. Actualmente, además de continuar con la recuperación de restos, el equipo detrás de la exhumación se está centrando en buscar a estos familiares.
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) Batallón Cinco Villas publica diariamente en sus redes sociales el listado de víctimas sobre las que se buscan familiares. El objetivo es que, una vez tomada una muestra de ADN, el Equipo Arqueológico Forense de Aragón pueda identificar los restos hallados. Desde la ARMH Batallón Cinco Villas se ha facilitado la dirección de correo electrónico batallon5villas@gmail.com para que las y los familiares puedan ponerse en contacto. También pueden acudir al propio cementerio de Exeya, antes del 8 de noviembre, en horario de martes a viernes de las 8:00 a las 16:00 horas, y los sábados de 8:00 a 11:00.
Aunque el llamamiento está dando sus frutos, ya que en los primeros días se acercaron más de sesenta familias para dejar su ADN, es probable que algunos familiares no tengan conocimiento de la exhumación, o no sepan que su familiar está enterrado o enterrada allí. Por ello, según han señalado desde la asociación memorialista, es importante la difusión en redes sociales y medios de comunicación.
En el caso de las fosas de Exeya, una de las dificultades añadidas a la búsqueda es el hecho de que las víctimas procedían de múltiples localidades, entre las que están Alcalá d’Ebro, Calamocha, Calatorau, Gallur, Layana, Luceni, Mozota, Navardún, Pedrola, Pradiella d'Ebro, Tarazona, Uncastiello, Val d'Algorfa y Vera de Moncayo.
Ya son al menos 21 víctimas halladas en la exhumación

La exhumación de los restos no es ni la parte inicial ni la parte final, sino una de las fases del proyecto que en total se va a prolongar durante alrededor de dos años.
Como ya informamos en AraInfo, el primer paso fue el acuerdo del Ayuntamiento de Exeya para adherirse al programa de la Diputación de Zaragoza para seguir recuperando la memoria democrática. En mayo de 2024, el Pleno del Ayuntamiento acordó solicitar a la DPZ la realización de exhumaciones o identificaciones en varios cementerios, entre ellos el de Exeya. Con ello se posibilitó realizar una investigación histórica para documentar y acercarse a la cifra real de las víctimas enterradas allí, además de localizar las fosas comunes.
Esto último sucedió en noviembre de 2024, momento en el que se localizaron las primeras fosas comunes en el cementerio de Exeya. Esta fase fue crucial ya que se demostró que las fosas podían contener hasta 160 cuerpos. Finalmente, el Ayuntamiento de Exeya y la ARMH Batallón Cinco Villas firmaron un convenio el pasado 14 de abril de 2025 para seguir adelante con el proyecto de exhumación.
A inicios de este mes de octubre se dio el espaldarazo final al aprobarse el inicio de la contratación del servicio de exhumación por parte de la Junta de Gobierno municipal del Ayuntamiento de Exeya. Se trata de la fase actual, la de extracción de los restos de las fosas. Se va a prolongar hasta mediados de noviembre, y en estas dos semanas ya son visibles los restos de al menos 21 víctimas.
Como preveían los estudios, la fosa tiene varias capas superpuestas, lo que sugiere la existencia de varias sacas (fusilamientos). La ARMH Batallón Cinco Villas ha explicado, a través de sus redes sociales, que fusilaban a las víctimas, las arrojaban a la fosa, cubrían con cal, y repetían el proceso al día siguiente sin clausurar la fosa. El número previsto de víctimas del fascismo que se van a desenterrar podría alcanzar la cifra de 160, aunque es algo muy complicado de establecer, ya que incluso el Sistema de Información de Patrimonio Cultural Aragonés (SIPCA) cifra en 300 las personas sepultadas.
La última fase es la restauración, con el estudio antropológico forense y los análisis genéticos. Se trata de recomponer, hueso a hueso, los restos de las víctimas, lo que permitirá determinar las causas de su muerte y si sufrieron torturas previas a su asesinato. Después, una pequeña muestra se enviará a un laboratorio en Iruñea para certificar si el ADN coincide con el material genético que se ha ido recogiendo de las familias. Se culminará, finalmente, con la entrega a las familias de los restos de sus seres queridos.
Cuando todo el proceso esté terminado, estaremos ante el mayor proyecto de recuperación de restos de víctimas de la represión fascista enterradas en fosas comunes llevado a cabo en Aragón.

