Conductas suicidas, afrontar y no ocultar

Los sucesos acaecidos en los pasados días en Zaragoza en torno a la menor Saray, han vuelto a traer a los titulares de nuestros medios de comunicación un problema que durante mucho tiempo se venía ocultando, cuando no negando: las conductas suicidas, y en especial en niños y adolescentes. Contamos en Aragón desde 2020 con una completa “Estrategia de prevención del suicidio”, con la siquiatra Isabel Irigoyen como coordinadora científica, pionera en España, que en muchos aspectos ha supuesto un verdadero cambio de paradigma en cuanto al tratamiento de tan complejo y poliédrico tema, que constata que unos 120 aragoneses …

Javier Hernández García

Los sucesos acaecidos en los pasados días en Zaragoza en torno a la menor Saray, han vuelto a traer a los titulares de nuestros medios de comunicación un problema que durante mucho tiempo se venía ocultando, cuando no negando: las conductas suicidas, y en especial en niños y adolescentes.

Contamos en Aragón desde 2020 con una completa “Estrategia de prevención del suicidio”, con la siquiatra Isabel Irigoyen como coordinadora científica, pionera en España, que en muchos aspectos ha supuesto un verdadero cambio de paradigma en cuanto al tratamiento de tan complejo y poliédrico tema, que constata que unos 120 aragoneses se quitan anualmente la vida (datos INE), lo que supone que la muerte por suicidio es 2,5 más frecuente que las debidas a accidentes de tráfico.

Así, lejos queda, y prueba de ella es el tratamiento periodístico dada a la situación de la pequeña alumna zaragozana, la idea de que las conductas suicidas no debían ser objeto de tratamiento alguno, pues podían inducir a nuevos intentos en terceras personas. Como se recoge en el documento “Prevención del suicidio en los medios de comunicación de Aragón”, la Organización Mundial de la Salud ha venido pidiendo a los periodistas que se alejen “de las leyendas urbanas que tanto daño hacen. Y nos referimos a esa leyenda que dice que hablar del suicidio produce un efecto contagio”. Dicho tratamiento informativo no obstante debe escapar de tratamientos sensacionalistas, evitando informar sobre detalles específicos o descripciones explicitas de del método usado, sin entrar a culpabilizar en ningún caso.

El cambio se produce también en cuanto a la creencia popular de que “quien amenaza con quitarse la vida, nunca lo hace”, cuando cualquier aviso o amenaza supone un riesgo o amenaza que debe tomarse en serio, y es falso que no pueda prevenirse el suicidio, ya que, como también se indica en el anteriormente citado documento, la persona que se está planteado acabar con su vida siente ambivalencia que puede ser abordada con gran número de intervenciones que se han demostrado eficaces para prevenirlo. Como dice nuestro Justicia Dolado en la introducción del proyecto “Gestión Integral del Suicido” realizado en sede del Justiciazgo por Cobo y Aguiló: “el suicidio ha sido silenciado de forma secular, tanto por nuestra cultura religiosa como por el acervo cultural. Siempre ha sido visto como algo vergonzante que debía quedar como inexistente, sin buscar ni las causas ni las consecuencias que este derivaba en las personas de su entorno”.

En setiembre de 2021 se publicó en Aragón la “Guía para centros escolares, protocolo de actuación inmediata, en prevención, detección e intervención en casos de ideación suicida en el ámbito educativo”, completo documento que manifiesta de entrada que es en el ámbito educativo donde de forma privilegiada puede detectarse el malestar emocional de la población infantil y juvenil, y donde deben promoverse mecanismos que mediante la escucha y la atención sirva para abordar el problema cuando es susceptible de solución. Siguiendo al sicólogo Jaume Funes, gran especialista en la prevención y tratamiento en la infancia y adolescencia, no debemos hablar con nuestros menores de las razones para no morir, sino de las razones para vivir, y sobre todo sabiendo acompañar, estar a su lado.

Tenemos en consecuencia buenos e importantes trabajos realizados desde las administraciones sanitarias y educativas para afrontar de forma eficaz y efectiva tan difícil materia, pero será su concreta aplicación material, y sobre todo la formación que se pueda implementar en los agentes sociales y educativos la que pueda llevar a un mejor tratamiento preventivo.

El pasado lunes 19 celebramos en Madrid, convocados por el Ministerio de Sanidad, una jornada de trabajo sobre los programas de prevención y atención a las conductas suicidas que se están aplicando en las distintas comunidades autónomas, y sin duda la experiencia de otros territorios nos podrá servir para seguir trabajando en evitar que los medios nos vuelvan a informar de que otro pequeño o pequeña aragonesa ha querido quitarse la vida.

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