Las organizaciones que forman parte de la Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS) y la Plataforma Ciudadana contra el Racismo, han convocado una concentración por las 256 personas fallecidas en lo que va de año, y según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), tratando de llegar a costas de la península. Según esta misma organización en 2020 fueron 1.179 personas las que fallecieron en su ruta hacia el Estado español.
Estos 5 minutos de silencio está convocados en la plaza del Pilar frente a Delegación de Gobierno a las 12.00 horas este jueves, 16 de junio.
“Este gesto, de denuncia, duelo y solidaridad, lo seguiremos convocando el tercer miércoles de cada mes que haya una sola persona fallecida. Y son él, reclamamos que sean las propias administraciones quienes lo convoquen, porque defendemos que todas las vidas importan”, denuncian desde la FAS.
Las personas que están intentando llegar a Europa en estas condiciones desesperadas, buscan una vida segura y digna, tanto para ellas como para sus familias. Para muchas, arriesgar sus vidas en embarcaciones precarias es la única opción para escapar de la injusticia, la violencia, los desastres y la pobreza.
Hasta ahora, los estados miembros de la UE han apostado por cerrar o externalizar sus fronteras “rero esto no impide ni impedirá, por muchas vallas o muros que se construyan, que las personas continúen buscando seguridad, dignidad y una vida mejor”, lamentan desde la federación que añade, “al contrario, la falta de rutas seguras y regulares para llegar a Europa no solo empuja a muchas personas a confiar en traficantes, también las está llevando a escoger vías más peligrosas e inseguras, como estamos viendo con la ruta Canaria y el dolor de las continuas noticias de personas desaparecidas y fallecidas en la misma. Es una tragedia”.
Cinco minutos de silencio para gritar “No más muertes en las fronteras” y exigir al Gobierno y a Europa vías legales y seguras para que la gente no tenga que arriesgar su vida para alcanzar suelo seguro.
Además, reclaman el derecho a no tener que huir del propio país. Esta reivindicación se traduce en políticas económicas, fiscales, comerciales, medioambientales justas… que contribuyan a reducir la pobreza y la desigualdad.
Por último, piden el cumplimiento de la legalidad internacional y los derechos humanos de las personas en movimiento.

