Colombia: a 30 años de la masacre de Cimitarra, un líder social sigue siendo asesinado al día

Tres destacados líderes de la Asociación de Trabajadores Campesinos de Carare (ATCC) y una reconocida periodista fueran asesinados a tiros por paramilitares hace ahora 30 años. Reconocida en 1990 con el Nobel Alternativo que otorga la fundación sueca Right Livelihood, la ATCC recordará a sus fundadores con una marcha que renueva los reclamos de justicia y reparación colectiva aun pendientes.

Mural abogando por los derechos indígenas en Colombia. Foto. Bibiana Moreno (ONU)

"Al matar a los fundadores de la ATCC, los asesinos querían detener una de las iniciativas de paz más exitosas de Colombia: una asociación de campesinos desarmados que mostraba que el diálogo y la organización comunitaria eran herramientas únicas para romper la espiral de violencia. Han pasado 30 años sin justicia", dijo Ole von Uexkull, Director Ejecutivo de la Fundación Right Livelihood.

Josué Vargas, Miguel Ángel Barajas y Saúl Castañeda, líderes de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare, fueron asesinados en Cimitarra (Santander, Colombia) el 26 de febrero de 1990. Junto a ellos, fue ejecutada la periodista Silvia Duzán, quien documentaba la experiencia de resistencia civil para el Canal 4 de la cadena británica BBC.

La Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare se había creado tres años antes, en 1987, como respuesta pacífica al contexto de violencia que se vivía la zona del Magdalena Medio. "La vida cotidiana era estrictamente controlada por los actores armados legales e ilegales, que plantearon cuatro opciones a los habitantes: se arman como guerrilleros, se arman como paramilitares, se van de la región o se mueren. La gente ya cansada y sin miedo a la muerte, tomó una quinta opción: organizarse", relató Donaldo Quiroga, ex dirigente de la ATCC.

Entre 1987 y 1990, la estrategia fue el diálogo y los acuerdos de paz con los grupos armados que operaban en la zona, y la mediación entre habitantes. Pero en 1990, el presidente, el vicepresidente y el secretario de la ATCC fueron asesinados en el restaurante La Tata de Cimitarra.

"La ejecución fue perpetrada por miembros de grupos paramilitares en asocio de miembros del ejército nacional y de la policía nacional, como lo pudo constatar la Fiscalía Regional y el Cuerpo Técnico de Investigaciones", afirma el informe presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la Comisión Colombiana de Juristas, que representa a las familias de las cuatro víctimas.

"Extremadamente dolorosa fue la espera de justicia para las familias. Treinta años es mucho tiempo. Seis presidentes y trece fiscales han pasado sin hacer lo suficiente para investigar a fondo la masacre y castigar a los culpables", dijo desde Suecia el hijo de Miguel Ángel Barajas, Héctor Barajas.

"Nos sentimos engañados y exigimos al Estado la verdad y el cumplimiento de lo pactado", dijo Donaldo Quiroga sobre el inconcluso Plan de Reparación colectiva enmarcado en la ley 1448/2011.

"Hemos estado sentados con miembros de ATCC en el mismo restaurante en Cimitarra donde mataron a sus fundadores, y hemos recibido a familiares de las víctimas en nuestra oficina en Estocolmo, quienes fueron forzados al exilio para salvar sus propias vidas. Los apoyamos y pedimos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que tome una pronta decisión sobre el caso para que se haga justicia para las víctimas y sus familias", dijo Ole von Uexkull.

La conmemoración de la masacre de Cimitarra ocurre en un contexto extremadamente hostil para los líderes y lideresas sociales. Tan solo durante 2019, 106 personas defensoras de derechos humanos fueron asesinadas en Colombia, según la organización Front Line Defenders.

Desde el 1 de enero al 19 de febrero, 51 líderes y lideresas sociales y defensoras de los derechos humanos han sido asesinadas según el instituto colombiano Indepaz. "Con un promedio de un activista asesinado por día, pedimos al gobierno colombiano a tomar medidas urgentes para poner fin a la impunidad y crear un espacio seguro para la sociedad civil", dijo Ole von Uexkull.

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