CNT Monzón considera la gestión de Albalate de Cinca “un ejemplo para cualquier población que se viera en una situación tan difícil”

El pasado 16 de junio, Albalate de Cinca saltó a los titulares tras la publicación de una noticia en la que se denunciaba el ataque racista de un vecino de la localidad contra los temporeros que se encuentran confinados y aislados en la localidad tras dar positivo en coronavirus 28 de ellos

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Polideportivo de Albalate de Cinca. Foto: CNT Monzón-Cinca.

El pasado 16 de junio, Albalate de Cinca saltó a los titulares tras la publicación de una noticia en la que se denunciaba el ataque racista de un vecino de la localidad contra los temporeros que se encuentran confinados y aislados en la localidad tras dar positivo en coronavirus 28 de ellos. Tras hablar con la sección sindical de CNT en la zona, la sindicalista que presenció los hechos ha querido dejar claro que es “injusto” juzgar a un pueblo de 1.200 habitantes por el comportamiento de una sola persona. En esta línea, aseguran a AraInfo que si bien el sindicato tiene en marcha algunas denuncias a Inspección de Trabajo debido a las precarias condiciones de algunas empresas de la zona, el ayuntamiento de la localidad lleva meses trabajando para encontrar una alternativa habitacional para estos trabajadores.

De hecho, desde la formación sindical destacan el “buen hacer” del consistorio, “del que nos consta que lleva muchos meses intentando buscar una solución alternativa para estos temporeros que vivían en la llamada ‘casa grande’ ya que esto no es nuevo, es una situación que lleva anclada muchos años. Situaciones que no solo conllevan la mala situación de habitabilidad, también la precariedad y el abuso laboral”, denuncian desde el sindicato.

El sindicato está realizando visitas a las naves, asentamientos y empresas de la zona para comprobar y denunciar la precariedad y el abuso laboral al que cada año están sometidas estas personas. Esta campaña de visibilización comenzó con el brote en el matadero de Binéfar de la empresa Litera Meat.

La visita a Albalate era una de estas donde, según explican desde CNT, han podido comprobar como el Ayuntamiento, la Comarca y algunas organizaciones y personas del pueblo montaron una alternativa habitacional en el pabellón del pueblo para que los temporeros afectados por la enfermedad que vivían hacinados en las naves pudieran pasar la cuarentena.

“Después de ver cómo había sido el dispositivo, hablar con varios concejales y con vecinos del pueblo la verdad es que solo podemos decir que hemos visto unas personas que se han preocupado mucho porque los afectados estén pasando la cuarentena de una forma digna y organizada, que tanto por el Ayuntamiento, como por Comarca, Cruz Roja y Caritas, el dispositivo y la organización ha sido de 10, un ejemplo para cualquier población que se viera en una situación tan difícil como esta”, aseguran desde la sección de la zona.

Desde CNT, advierten de que al margen del ataque racista del vecino “los afectados están asustados, pero no de que los vecinos vengan a atacarles, sino de toda la situación, algunos seguramente no tendrán ni papeles, si no trabajan no comen, estar encerrados y con policía gobernándolos no es plato de buen gusto para nadie”.

Este martes, la Comunidad Negra Africana y Afrodescendiente de Zaragoza ha publicado en AraInfo el artículo “Habéis llamado mano de obra, han venido personas”, en el que denuncian los ataques racistas, el miedo y la vulnerabilidad de los y las migrantes: “Sobre todo, a esa parte de la población migrante que ha estado día a día trabajando vuestras tierras, cuidando vuestros ancianos, limpiando vuestras casas y vuestras oficinas y levantando vuestra economía”.

El mismo 16 de junio, AraInfo publicó el artículo “No es el COVID, es la precariedad”, en el que recogía la voz de CNT para denunciar que el mayor problema al que se enfrenta la lucha contra el COVID-19 es la precariedad laboral.

“Da la impresión de que a ciertos sectores sólo les importa esta precariedad ahora, cuando surge el riesgo de rebrote del COVID, y que sus peticiones no conllevan ningún tipo de consideración hacia la clase obrera. Por ello en muchas empresas nos revisan la temperatura al entrar, pero en ninguna buscan eliminar la precariedad en nuestros contratos”, denunciaban desde el sindicato.

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