La reapertura de la línea internacional de ferrocarril Zaragoza-Canfranc-Pau no es una utopía romántica: es un proyecto técnicamente viable, estratégicamente necesario, ecológicamente indispensable, económicamente accesible y socialmente imprescindible. Es una aspiración centenaria del Pueblo aragonés: volver a conectar Aragón con el resto de Europa.
Este domingo, a las 12:00 horas, una concentración a las puertas de la Estación Internacional de Canfranc -Gara Internacional d’os Aranyons en aragonés-, organizada por CREFCO y CRELOC, y con representación de diferentes ayuntamientos, comarcas, sindicatos, partidos políticos, entidades sociales y ciudadanía ha vuelto a exigir la reapertura ‘del canfranero’ hasta Pau. Los raíles están listos, las expectativas también, y nuestra paciencia… en vía muerta.
Canfranc: el tren que nos conecta con Europa y con nosotros mismos
Viajar en tren hasta Canfranc no es solo una experiencia ferroviaria o un capricho turístico. Es, ante todo, un acto de memoria, de dignidad territorial y de reivindicación política. Canfranc sigue siendo uno de esos destinos que lo justifican todo: el viaje, la espera... y la lucha.
Desde hace casi un siglo, Aragón sufre una amputación ferroviaria inexplicable: la interrupción de la línea internacional Zaragoza–Canfranc–Pau. Un trazado estratégico que, lejos de estar obsoleto, responde a todas las urgencias de nuestro tiempo: la sostenibilidad, la vertebración del territorio, la soberanía logística y la dignidad de los pueblos de montaña que no se resignan a quedar al margen de las decisiones que afectan su futuro.

El túnel de Somport: herida abierta en los Pirineos
El cierre del túnel internacional en 1970 fue una decisión política tomada sin contar con Aragón ni con los pueblos del Pirineo. Desde entonces, ni los gobiernos estatales españoles ni los franceses han mostrado voluntad real de revertir aquel despropósito. Y eso que el trazado sigue ahí, tangible, real, esperando a que la inteligencia sustituya a la desidia.
Porque sí, la línea está construida. El túnel existe. Lo que falta es voluntad política. Lo que sobra es centralismo y cortoplacismo. La reapertura del Canfranc no es un proyecto quimérico, sino una cuestión de sentido común y justicia social.
"Una arteria ferroviaria para la Europa del siglo XXI"
Recuperar la línea internacional no solo supone unir Aragón con Aquitania, sino insertar a nuestro país en el corazón de Europa mediante un transporte ferroviario moderno, sostenible y eficaz. Es abrir un corredor logístico que oxigene los valles pirenaicos, que reduzca el tráfico de camiones contaminantes por carretera y que reactive economías locales asfixiadas por el abandono.
No es casual que los vecinos y vecinas de ambas vertientes del Pirineo —aragoneses y aquitanos— sigan clamando por esta conexión. La demanda es clara: queremos tren, queremos futuro, queremos abrir puertas, no muros.

Una causa compartida: memoria, territorio y justicia climática
La aragonesa Coordinadora para la Reapertura del Ferrocarril Canfranc-Oloron (CREFCO) y su homóloga aquitana (CRELOC) llevan décadas defendiendo esta causa con perseverancia ejemplar. Cada año, el encuentro en Canfranc se convierte en un acto simbólico de resistencia y de memoria colectiva. Porque quienes luchan por el tren, no solo defienden raíles: están defendiendo una manera de entender el mundo. Una que apuesta por el transporte público frente al vehículo privado, por el desarrollo rural frente a la despoblación, por la cooperación transfronteriza frente al repliegue identitario.
Además, en plena emergencia climática, cerrar la puerta al tren es sabotear cualquier discurso sobre transición ecológica. ¿Cómo se puede hablar de sostenibilidad mientras se mantienen infraestructuras ferroviarias cerradas y se potencian los ejes de transporte por carretera?
Símbolo de una oportunidad histórica
Hace más de cien años, nuestras antepasadas ya entendieron que esta línea era un camino hacia el futuro. Ahora, en pleno siglo XXI, no hay excusas que valgan. No se trata de nostalgia ferroviaria ni de romanticismo. Se trata de reconstruir una infraestructura que nos conecta con Europa y con nuestros propios principios: justicia territorial, desarrollo equitativo y defensa del bien común.
La Estación de Canfranc no puede seguir siendo una estación monumental con vocación de museo u hotel de lujo. Debe ser un nudo de comunicaciones al servicio del país y de sus gentes. Aragón no puede permitirse otro medio siglo de espera.
“Más cerca que nunca. Tan necesaria como siempre. ¡Reapertura ya!". Un anyo mas, @CREFCOAragon y CRELOC reivindicando en Canfranc la reobridura d'a linia internacional. Una aspera que no cesa... pic.twitter.com/IbcVMUpyk1
— Iker G. Izagirre (@igoiz17) July 20, 2025
"Reapertura ¡Ya!: ni un año más de bloqueo"
Desde CREFCO lo tienen claro. El viaje a Canfranc, además de placentero, debe ser reivindicativo. Cada trayecto por esa línea es un acto de protesta y de esperanza. Porque reabrir el Canfranc no es una cuestión técnica, sino política. Y como toda cuestión política, exige presión social y organización popular para forzar la decisión institucional.
La historia no absuelve a quienes cierran caminos. Hoy más que nunca, toca empujar desde abajo, con trenes de dignidad, para que vuelva a circular la vida por el túnel del Somport.
"¡Reapertura!" pic.twitter.com/1uPZXS4hGy
— Iker G. Izagirre (@igoiz17) July 20, 2025
CHA reclama al Gobierno del Estado francés “que declare de utilidad pública la reapertura del Canfranc” y garantice su financiación
Chunta Aragonesista ha anunciado el envío de una carta institucional al Primer ministro del Estado francés solicitando “que declare de utilidad pública las obras de reapertura de la línea internacional Zaragoza–Canfranc–Pau” y que garantice “su financiación definitiva”. Se trata de un paso imprescindible para que el Estado francés cumpla con su parte del trazado “y permita restablecer la conexión ferroviaria por el Pirineo central”.
Este gesto da continuidad al compromiso asumido por Vicent Marzà, eurodiputado de Compromís en el Parlamento Europeo, quien acordó con CHA impulsar esta exigencia conjunta ante las autoridades francesas.
Isabel Lasobras, secretaria general de CHA indica que “el Canfranc no es solo una infraestructura: es una apuesta por una Europa más vertebrada, más ecológica y más justa territorialmente. Esta línea es clave para el desarrollo del Pirineo aragonés y para recuperar el tren como medio de transporte sostenible entre ambos países”, ha añadido Lasobras.
CHA asegura que continuará trabajando “para que esta reivindicación estratégica se convierta en una realidad cuanto antes y para que Aragón recupere su histórica conexión con Europa por ferrocarril”.
Un tren del siglo XXI atrapado en la gestión del siglo pasado
El Colectivo Unitario de Trabajadores (CUT) denuncia la saturación crónica de la línea ferroviaria Canfranc-Zaragoza y exige una planificación pública adaptada a las necesidades reales del territorio aragonés.
Mientras la infraestructura ferroviaria entre Canfranc y Zaragoza se moderniza, las políticas de Renfe Operadora “siguen ancladas en la lógica de la escasez, la improvisación y el desprecio hacia las necesidades de movilidad del territorio aragonés”. Así lo denuncia el sindicato Colectivo Unitario de Trabajadores (CUT), que ha hecho público un comunicado crítico “ante la insuficiencia estructural de plazas disponibles en los trenes que recorren esta línea” clave para el norte del País Aragonés.
La gota que ha colmado el vaso ha sido la cita con la historia y con la dignidad colectiva: la concentración convocada en Canfranc por CREFCO. “Numerosas personas –entre ellas militantes y allegados del propio sindicato– se han quedado sin poder acudir por la saturación total de los trenes que conectan Zaragoza con Canfranc. Plazas agotadas, vagones llenos y, una vez más, la sensación de que el ferrocarril público es tratado como un privilegio en lugar de como un derecho”, enfatizan desde el CUT.
“El contraste es doloroso: después de años de lucha por la modernización de la línea, tras inversiones y anuncios institucionales, la línea Canfranc-Zaragoza sigue sufriendo los mismos males crónicos que hace una década. Trenes insuficientes, horarios poco funcionales, falta de refuerzos en fines de semana y verano... y una planificación que ignora eventos, movimientos sociales o la creciente atracción turística del Pirineo aragonés”, recalcan.
El CUT denuncia que Renfe Operadora sigue prestando sus servicios en esta línea “con la misma lógica que antes de su modernización, ignorando por completo el crecimiento evidente en la demanda”. La consecuencia: trenes que se llenan días antes, obligación de reservar plaza con la antelación propia de un Alvia y una saturación estructural que margina a los pueblos del Alto Galligo y de la Chacetania.
En un momento en que se impulsan trenes históricos entre Chaca y Canfranc, en que se multiplican las actividades en la naturaleza, las fiestas populares y las convocatorias reivindicativas “resulta incomprensible que Renfe no haya reforzado los servicios ni adaptado la oferta a la demanda real”, enfatizan desde el CUT.
El sindicato aragonés también denuncia que el llamado “cuello de botella” entre Zaragoza y Uesca es otro de los grandes obstáculos que impiden garantizar un servicio ferroviario digno. “El segundo tren procedente de Canfranc se llena en la capital oscense –en ocasiones incluso se permite viajar de pie–, imposibilitando que los viajeros de localidades clave como Chaca, Samianigo o Canfranc puedan acceder a una plaza. El sistema de reservas centralizadas y la falta de coordinación acaban castigando, una vez más, a los pueblos y a la ciudadanía de las comarcas de montaña”, aseguran desde el CUT.
“Es imprescindible una Red de Cercanías ferroviarias para Aragón”
“La situación no es fruto del azar. Es consecuencia de una gestión centralista, que prioriza las líneas AVE y abandona la vertebración interna del territorio”. Frente a este modelo, el CUT lanza una propuesta clara y factible: crear una red de Cercanías ferroviarias en Aragón, como ya existe en otros países de nuestro entorno. Y como eje vertebrador de esa red, el corredor Zaragoza-Uesca-Canfranc debería ser un pilar estructural.
Esta red permitiría una movilidad fluida, asequible y sostenible. Pero sobre todo, acabaría con la paradoja actual: una línea renovada que no tiene capacidad para absorber su propia demanda. Por ello, el CUT exige “una planificación pública, flexible y adaptada a la movilidad real de las comarcas”, y recuerda que el objetivo debe ser reducir el uso del vehículo privado “no incentivarlo como ocurre ahora”. La actual escasez de plazas, lejos de ser un problema técnico “es un síntoma de una política de abandono estructural, que además podría ser usada como coartada para futuros recortes alegando falta de demanda”. “La demanda existe. Y es creciente. Lo demuestra la saturación en fines de semana, las reservas agotadas y el deseo popular de volver a conectar el Alto Aragón con Europa a través del túnel de Somport”.
Por eso, el CUT subraya que una infraestructura del siglo XXI “exige un servicio ferroviario a la altura”, y exige a Renfe Operadora, al Gobierno de Aragón y al gobierno del Estado español “que dejen de mirar hacia otro lado. No es sólo una cuestión de transporte: es una cuestión de dignidad, de vertebración territorial, de justicia social y de soberanía popular. Porque cuando el tren no pasa, no es solo el tren lo que se pierde: es el futuro lo que se aleja”, concluyen.

