Cambiar Monzón reivindica el "tren de las trabajadoras y los trabajadores"

Las concentraciones reivindicativas que Cambiar Monzón convoca desde octubre de 2019 llegan a su 35ª jornada este domingo. Testimonios de gente afectada hablan del lastre que supone para sus vidas la decisión tomada por Renfe que anula uno de los tres trenes que llega a la estación, perjudicando notoriamente la vertebración del territorio.

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Movilizaciones en Monzón. Foto: Cambiar Monzón

Tras el confinamiento del pasado año, muchas personas volvieron a una “nueva normalidad” con mayores dificultades. Es el caso de las personas que vieron cómo Renfe decidía no reabrir estaciones de trenes y recortar servicios, como el de taquilla.

En Monzón se encuentra la estación de ferrocarril que vertebra la parte oriental del Alto Aragón y la une con centros de trabajo en Lleida y Zaragoza. Desde la vuelta a la nueva normalidad no se ha restablecido el tercer tren que servía para volver a casa a muchas personas trabajadoras.

“Trabajo en el juzgado de Monzón y quitar el tren me ha supuesto tener que afrontar gastos de alquiler para vivir cerca del trabajo”, cuenta Miguel Fornies, una de las muchas personas afectadas.

Otra de las consecuencias es el mayor uso de vehículo privado “con el consiguiente aumento del coste y riesgo de accidente”, tal y como explica Ramón Pascual que trabaja en Carburo del Cinca.

Laura Til, trabajadora de FRIBIN en Binéfar, tiene ahora que asumir los gastos y el esfuerzo que supone coger el coche cada día. “Llevo veintiún años viajando con el tren. Que no funcione el tren de las 15:45 me supone utilizar con frecuencia el coche con el consiguiente aumento de costes y mayor riesgo de accidente”, lamenta Laura.

Lo mismo le ocurre a Antonio Royo, trabajador en Salesianos de Monzón, que cada día debe cubrir 300 km con su coche. Una distancia que hace que su salario baje considerablemente.

Marta Velasco vive en Zaragoza y trabaja en el Centro de Salud de Monzón como Pediatra de Atención Primaria. Antes salía de Zaragoza a las 6.10 horas y cogía el tren de vuelta a casa a las 15.55 horas en Monzón. “Ahora me traslado diariamente en vehículo particular para no tener que prolongar innecesariamente mi jornada laboral hasta las 18:30h que sale el tren de vuelta. Eso supone un riesgo de accidente y un cansancio añadido a nivel personal; así como una usuaria menos de bono mensual para Renfe”, señala la médica.

Para Elena Javierre, pediatra del mismo centro de salud, el estrés aumenta porque no conduce. “Esta situación ha llegado a ser angustiosa. Gracias a compañeros y a las instituciones locales de la comarca he podido ir sobrellevándolo, pero no concibo cómo un servicio público ha podido deteriorarse tanto en tan breve tiempo”, se pregunta indignada.

La cancelación del tercer tren supone, además de todo lo mencionado, no poder tener una vida familiar y conciliadora con trabajo o estudios. “El tren de las 18.30 me supone no poder ver y pasar un rato de calidad con mi familia”, cuenta Clara Izquierdo, sanitaria.

“El tren me permitió, primero, aceptar el trabajo sin tener que cambiar de domicilio y cursar un máster en Zaragoza compatibilizándolo con el trabajo. Luego cuando tuve a mis hijos, podía conciliar mi vida familiar y laboral sin correr el riesgo de tener un accidente de carretera por dormirme al volante”, añade Irene López, otra afectada que ha tenido que cambiar de residencia.

Un tren con historia que vertebra la vida y el territorio

El 30 de octubre de 2019, Cambiar Monzón iniciaba las jornadas reivindicativas al conocer la intención de Renfe de cerrar el servicio de taquillas en varias estaciones, entre ellas las de Monzón.

“Las tres primeras manifestaciones en octubre, noviembre y diciembre, bajamos a Delicias y Goya en Zaragoza. A partir del 12 de julio, iniciamos las concentraciones todos los domingos”, relata Vicente Guerrero, portavoz de Cambiar Monzón.

Desde la agrupación se promovió la recogida de firmas, consiguiendo más de 4.500 que fueron enviadas al Gobierno de Aragón y al Chsticia. Lograron que Renfe abriese el servicio de taquilla con dos trabajadoras que, sin embargo, tienen un contrato que finaliza en julio.

“Exigimos que sea un servicio de taquilla permanente. Y este domingo seguiremos reivindicando la profunda relación de la historia del ferrocarril con el desarrollo de Monzón”, afirma el portavoz.

Este domingo 21 de febrero se marca la 35ª jornada reivindicativa por el tren. Se concentrarán, como han hecho en los últimos meses, en la estación Monzón Río Cinca a la 13.00 horas.

“Es importante la reclamación de este tercer tren porque es el tren de las trabajadoras y trabajadores. Es el tren que hace que los números de personas que lo usan sea más significativo. Si cortas la vuelta, evidentemente no se utiliza la ida y esos números después favorecen a Renfe para decir que no se reclama”, asiente Guerrero.

La reclamación de un tercer tren se basa también en la necesidad de tener un planeta más sostenible y en la necesidad de vertebrar el territorio. Es una reivindicación, no solo para la ciudadanía de Monzón, sino para toda la población del Cinca Meya, Somontano y La Llitera. Monzón es la estación de tren de la parte oriental y por lo tanto vertebra la parte oriental del Alto Aragón.

“Esta lucha no es solo en Monzón, sino que corresponde a todo Aragón y a todo el Estado español que en su política de potenciar el uso de los trenes están olvidando los trenes de cercanía que son los que vertebral el territorio", concluye Guerrero.

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