Azcón se salta la aconfesionalidad institucional e "invita a una misa" por las personas fallecidas por COVID-19

El pasado 16 de julio, el Estado español celebró por primera vez un homenaje a las víctimas del COVID-19 no confesional, el primer gran acto de Estado laico en un territorio que, en teoría, lleva siéndolo 42 años. Mientras, en la pequeña aldea de Zaragoza se celebra una misa católica independientemente de la creencia de las víctimas.

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Homenaje de Estado del Gobierno español. Foto: Pool Moncloa/Fernando Calvo.

El pasado 16 de julio, el Estado español celebró por primera vez un homenaje a las víctimas del COVID-19 no confesional, el primer gran acto de Estado laico en un territorio que, en teoría, lleva siéndolo 42 años. Dicho acto ha servido, según ha explicado MHUEL, para demostrar que se puede homenajear a las víctimas de una gran tragedia como la vivida “sin tener que recurrir a fórmulas injustas para la mayoría plural de este país”. Además, recuerdan que el actual Gobierno español no juró su cargo delante de biblia y crucifijo como, debiera haberse hecho desde 1978.

Mientras, en la pequeña aldea de Zaragoza, el domingo 26 de julio, los y las concejalas del Ayuntamiento han sido invitadas al funeral católico que el Arzobispado de Zaragoza ha organizado en la Basílica del Pilar. La invitación llega a través de un correo electrónico de Protocolo del Consistorio zaragozano, al mando de Jorge Azcón (PP).

“No es una novedad, días atrás, se han celebrado en iglesias católicas todo tipo de funerales por las victimas, sin tener en cuenta las creencias o no de éstas, fueran católicas, musulmanas o ateas, menoscabando la libertad de conciencia que debería regir un estado democrático”, señalan desde el Movimiento Hacia Un Estado Laico. Además, hay otro pequeño gran detalle: la participación de representantes de la política en actos religiosos.

Desde la promulgación de la Constitución Española y la publicación de su art. 16.3 rige: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”. Por ello, desde MHUEL recuerdan al alcalde de Zaragoza que su participación en la misa supondría contradecir este texto, “aunque se supone que es un estado aconfesional, los poderes públicos siguen asistiendo y organizando actos confesionales católicos, olvidando que son representantes de toda la ciudadanía, sea ésta de una religión u otra o ninguna”.

Solo el 20% de la población es practicante del catolicismo

La sociedad se ha secularizado, en las últimas encuestas del CIS, un 35% de la población se declara no creyente, frente a un 20% que se declara practicante del catolicismo, si se suma un 3% de creyentes de otras religiones, se obtiene que los actos confesionales de las administraciones públicas, aconfesionales sobre el papel, discriminan a un 38% de la ciudadanía. En otras palabras, aunque la sociedad del Estado español está secularizada, incluso por encima de la media de otros Estados europeos, la Iglesia sigue intentando dominar la esfera pública.

Lo cierto es que el mismo Reglamento de Protocolo, Ceremonial, Honores y Distinciones del Ayuntamiento de Zaragoza contradice la Constitución y en su artículo 8 relata una serie de eventos y actos a los que puede asistir la Corporación Municipal como San Valera, el Santo Entierro o el Rosario de Cristal.

Desde MHUEL, advierten de que entre los actos confesionales del vigente Reglamento de Protocolo del Ayuntamiento de Zaragoza no está lógicamente el del domingo, aunque en previsión de que lo que pudiera pasar ya se especificó en el punto c): "aquellos actos en que, por su solemnidad o relevancia, así se considere oportuno por la Alcaldía". Un reglamento de 2008 que ya se oponía al laicismo de la Constitución en el mismo momento de su aprobación y que desde entonces "varios han sido los intentos" de adecuar el referido Reglamento de Protocolo a la realidad de las libertades, especialmente la de conciencia, en la ciudad. "Fracasando por la negativa a modernizarse de determinados grupos políticos vinculados a un catolicismo que tiene su origen en el franquismo”, denuncian desde MHUEL que recuerdan que el último se encuentra paralizado por la creación de una comisión para abordar la modificación de dicho reglamento “de la que nada se sabe desde hace un año”.

Para MHUEL los homenajes merecidos a la población fallecida por el COVID-19 deberían “mostrar una unidad social de reconocimiento por parte de la población, unidad social que este tipo de funerales hace imposible”.

Existen alternativas, los homenajes laicos de Estado existen y se pueden hacer, como ha demostrado el Gobierno español, por lo que desde MHUEL proponen al Ayuntamiento de Zaragoza que organice un homenaje laico municipal que represente a todas las víctimas del COVID-19 cuando las circunstancias lo permitan.

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