Aunque el equipo de Azcón había fijado inicialmente la fecha del sábado 1 de febrero, se ha decidido posponer la entrada en vigor de las nuevas tarifas al día 4 «por cuestiones técnicas», con el objetivo de facilitar la actualización de todas las validadoras y los sistemas informáticos necesarios. Así, los precios del billete sencillo subirán 5 céntimos y el del viaje con tarjeta 2 céntimos. El Abono 30 pasa de 42,95€ a 40,00€, y el resto de títulos bonificados permanecen como hasta ahora.
El alcalde Azcón trabaja como una apisonadora aplicando las recetas económicas más neoliberales desde su despacho en la Plaza de las Catedrales. Su equipo de gobierno incapaz de una gestión económica solvente recurre a una subida del transporte público que pagarán las clases trabajadoras, mientras recorta en cultura, servicios sociales, y en todo aquello que le suene a moderno, innovador o de justicia social. Es la política habitual de los gobiernos de derechas: aumentar impuestos sin progresividad y deshacer todo lo hecho anteriormente.
El concejal de Zaragoza en Común, Alberto Cubero, declaró que el gobierno de Azcón «solo quiere el transporte público para obtener ingresos como soporte publicitario o subiendo el billete que pagan los sectores sociales más populares». Y recuerda que durante los cuatro años de gobierno de Zaragoza en Común «no se subió ni un céntimo, en ninguna de las modalidades de billetes», además, afirmó Cubero, «se mejoró el servicio con autobuses híbridos, mejora de accesibilidad en las paradas o nuevas marquesinas. Mientras PP y C’s solo suben el billete y usan el tranvía como soporte publicitario sin revertir esos beneficios en la mejora del servicio a los usuarios».
Por su parte, la concejala del PSOE, Inés Ayala, señalaba que «el señor Azcón pretende que su gestión los próximos cuatro años la paguemos los zaragozanos y zaragozanas que usamos el transporte colectivo», y explicaba que «esto supondrá que un trabajador que coja estos medios de transporte colectivo pagará cinco céntimos más por cada viaje, y a final de mes serán unos tres euros».
También Podemos ha criticado esta medida, y su concejal Fernando Rivarés explicaba «que el incremento del billete de bus va a perjudicar a las familias con menor poder adquisitivo, que son las principales usuarias de este servicio y las principales víctimas de las lesivas consecuencias sociolaborales producidas por la crisis-estafa provocada por los más poderosos», y añadía que «esas familias que deberían ser las más protegidas por las instituciones, entre otras cosas mediante el control del precio de los servicios públicos a los que recurren, son de nuevo abandonadas por el gobierno Azcón, más preocupado por satisfacer los intereses de las familias adineradas y las grandes empresas a las que sirven y que no usan el transporte público».


