Escepticismo. Ese es el sentimiento que hoy recorre las dos orillas del Canal Imperial a su paso por San José, Torrero y La Paz tras el anuncio de la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, sobre la remodelación de este corredor histórico. La recuperación de ambas márgenes es una histórica reivindicación que el movimiento vecinal de estos barrios lleva décadas defendiendo y que cada tercer domingo de septiembre vuelve a hacerse visible en la tradicional Bajada del Canal.
Sin embargo, la presentación del proyecto ha reabierto un viejo malestar: las asociaciones vecinales denuncian que, una vez más, el Gobierno municipal del Partido Popular ha anunciado una actuación para transformar sus barrios sin contar previamente con quienes llevan años reclamándola. Así ocurrió con los Pinares de Venecia, los terrenos de la antigua fábrica de Alumalsa o el futuro de la antigua cárcel de Torrero, un espacio que el propio vecindario transformó en vida hace más de quince años.
La Asociación Vecinal La Paz ha sido la última en pronunciarse sobre la actuación anunciada por Chueca para la margen izquierda del Canal, entre el puente de San José y el colegio Santa Ana. Aunque remarca que se trata de una de las principales reivindicaciones históricas del distrito y reclama que la adecuación de la ribera se haga realidad de una vez por todas, expresa profundas dudas sobre la forma en que se ha presentado el proyecto y reclama que se construya desde el consenso con el vecindario.
Una reivindicación histórica del movimiento vecinal
El anuncio realizado por la alcaldesa durante el debate sobre el estado de la ciudad contempla la renovación del entorno del Canal Imperial, a su paso por San José, Torrero y La Paz, mediante una inversión de 17 millones de euros.
La actuación fue recibida con satisfacción, aunque también con cautela, por la Asociación Vecinal San José. En una valoración difundida este viernes, la entidad reivindicó el proyecto como fruto de décadas de movilización compartida por el movimiento vecinal de San José, Torrero y La Paz. Al mismo tiempo, advirtió de que la intervención no puede quedarse en un “golpe publicitario” ni utilizarse para favorecer nuevos desarrollos urbanísticos sin garantizar antes los equipamientos y servicios públicos que necesitan los barrios.
Días antes del anuncio municipal, Chema Gregorio, activista vecinal de la Asociación Cultural El Cantero de Torrero, reclamaba también en un artículo publicado en AraInfo un diálogo real con los barrios antes de abordar nuevas transformaciones urbanas y advertía del riesgo de anunciar proyectos sin contar previamente con el tejido vecinal. En un segundo artículo recuerda que el antiguo Plan Especial del Canal se elaboró con participación vecinal y reclama que las asociaciones de San José, Torrero y La Paz vuelvan a formar parte del diseño del proyecto.
Sin contar con los barrios
La principal crítica de la AV La Paz se dirige precisamente al procedimiento seguido por el Ayuntamiento de Natalia Chueca. La asociación lamenta que el proyecto se haya presentado "sin contar con la participación vecinal" de las asociaciones de San José, Torrero y La Paz, precisamente las que llevan décadas defendiendo la recuperación del Canal.
Además, recuerda que esta actuación "ya estuvo incluida y no ejecutada en presupuestos anteriores", por lo que pide prudencia ante un anuncio que llega acompañado de recreaciones virtuales y de una inversión anunciada de 17 millones de euros, pero del que todavía se desconocen aspectos esenciales.
La entidad vecinal contrapone este proyecto con los problemas cotidianos que siguen sufriendo los barrios, como las deficiencias del autobús urbano, la falta de limpieza en numerosas calles secundarias, el deterioro del firme, el incremento de tasas y precios públicos o el mal estado de parterres, alcorques y arbolado.
Dudas sobre el tráfico y la movilidad
La AV La Paz también cuestiona algunos aspectos que se desprenden de las infografías difundidas por el Ayuntamiento. Entre ellos, la desaparición del actual vial de doble sentido junto al Canal, sin que se explique por dónde se desviará el tráfico que actualmente utiliza esa vía, incluida la línea 23 de autobús.
En este sentido, advierte de que, si la circulación acaba derivándose mayoritariamente hacia la calle Tierno Galván, esta podría colapsarse si antes no se construyen los dos puentes previstos desde hace décadas en el Plan General de Ordenación Urbana, especialmente el que debe unir el Camino de San Antonio con el actual Camino del Canal, utilizado diariamente como acceso y salida hacia la Z-40, la zona industrial y el Tanatorio.
Asimismo, recuerda que el desarrollo de ámbitos como Terrazas de Cuéllar, Alumalsa, San José-Quinta Julieta o Parque Venecia 2 hará todavía más necesaria una planificación integral de toda la red viaria del entorno antes de acometer la transformación de la ribera del Canal.
Incógnitas sobre la financiación
Otro de los interrogantes planteados por la AV La Paz es la financiación de la actuación. La asociación asegura que el Ayuntamiento no ha explicado de dónde saldrán los recursos económicos para ejecutar el proyecto y plantea si correrán a cargo de los promotores inmobiliarios de los desarrollos urbanísticos previstos junto al Canal, de fondos europeos, de la Confederación Hidrográfica del Ebro o de unas partidas municipales que, por el momento, no están presupuestadas.
A juicio de la asociación vecinal, la falta de información alimenta la sospecha de que la intervención pueda terminar convirtiéndose en un "regalo" para los promotores actuales y futuros con terrenos colindantes al Canal, si finalmente no se detallan todos los aspectos del proyecto y su financiación.
Un proyecto "consensuado, participativo y transparente"
Pese a todas estas reservas, la AV La Paz insiste en que la recuperación de la ribera del Canal "ya es hora" de hacerse realidad. No obstante, considera que el anuncio genera más dudas que certezas y teme que responda más a una estrategia de precampaña que a una voluntad real de dignificar este espacio.
Por ello, reclama al Ayuntamiento que la actuación se desarrolle mediante un proyecto "técnicamente consensuado, participativo y transparente", construido junto al vecindario y orientado al interés general de San José, Torrero y La Paz, para que una reivindicación histórica del movimiento vecinal deje, por fin, de volver una y otra vez al cajón de los proyectos pendientes.





