Andorra acoge una charla sobre otro de los peligros de la Central Térmica: el amianto

Para hablar del amiento, así como de la incidencia de la silicosis entre los mineros que han extraído el carbón, AVAAC y Colectivo Ronda ofrecerán una sesión informativa para explicar qué derechos amparan a las personas de la comarca afectadas por enfermedades profesionales y cómo reclamarlos

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Central Térmica de Andorra. Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

El jueves, 27 de febrero, el Centro de Estudios Ambientales Ítaca de Andorra acoge una sesión informativa y de debate organizada por la Plataforma de Trabajadores de Subcontratas y el Futuro de la Comarca para abordar la problemática de salud laboral y ambiental que supone la exposición al sílice y el amianto en el entorno industrial de la Central Térmica de Andorra.

Para la ocasión, acudirán como ponentes representantes de la Asociación Catalana de Víctimas Afectadas del Amianto (AVAAC), una de las entidades más activas a nivel estatal en defensa de los derechos de los damnificados por la exposición a este material prohibido en el conjunto de la Unión Europea desde el año 2000. Junto a José Luís Gómez y Benedicto Martino, miembros de AVAAC, participará en la sesión Jaume Cortés, abogado de la cooperativa jurídica Colectivo Ronda y experto en contaminantes industriales.

En la sesión se informará sobre los derechos que amparan a las personas que padecen o padecerán problemas de salud derivados de la exposición al sílice y el amianto. Así mismo, se dará a conocer la iniciativa desarrollada por AVAAC y diferentes asociaciones de víctimas y sindicales para conseguir que se reconozca y regule el acceso anticipado a la jubilación sin penalizaciones económicas para las personas que han trabajado en condiciones de peligro e insalubridad como consecuencia de la exposición al mortífero amianto.

La actividad de las Centrales Térmicas de carbón tiene un potente impacto negativo sobre la salud de las personas, tanto las que trabajan habitualmente en este tipo de instalaciones como aquellas que habitan en sus proximidades. Así lo atestigua, por ejemplo, el informe “Un oscuro panorama: las secuelas del carbón” realizado por el Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente de la Universidad Politécnica de Madrid que atribuye a las emisiones procedentes de las 14 centrales térmicas de carbón que operan en en el Estado español la responsabilidad sobre 1.529 muertes prematuras, 20.112 episodios de asma y pérdidas económicas de entre 1.871 y 3.568 millones de euros tan solo en el bienio comprendido entre 2015 y 2016.

La magnitud de semejante problema de salud pública se magnifica aún más si cabe si recordamos que durante este periodo la producción de energía con carbón se redujo un 30%. Con todo, la afectación de la salud no se reduce a la vinculada a la quema de combustibles fósiles como el carbón sino que el conjunto de la actividad es una descomunal fuente de contaminación que incluye la emisión de contaminantes químicos y electromagnéticos, así como una amplia diversidad de sustancias radiactivas, con el resultado de un elevado riesgo para la salud. Especialmente, en lo relativo a la posibilidad de padecer afectaciones y patologías -incluidas formas diversas de cáncer- del sistema circulatorio, cerebrales, cardíacas, y, sobre todo, pulmonares.

“Las centrales térmicas son inmensas máquinas de enfermar. Y además su peligrosidad no se limita a las emisiones que aboca al exterior. Las propias instalaciones, los materiales utilizados para su construcción son también peligrosos. Y en ese capítulo ninguno lo es tanto como el amianto que está presente en un gran número de conducciones, tuberías, canalizaciones y aislantes presentes en la térmica de Andorra” señala Jaume Cortés, abogado de Colectivo Ronda experto en contaminantes industriales y salud laboral.

“Existen muchos estudios que avalan el poder contaminante de las centrales térmicas de carbón y su responsabilidad sobre la degradación del medio y la pérdida de vidas humanas en las zonas donde se asientan esta industrias – señala Benedicto Martino, miembro de AVAAC, así lo confirma- pero se ha hablado mucho menos de la salud de las personas que cada día trabajan en este tipo de instalaciones, mucho más expuestas que el resto de la población y que, además, sufren el riesgo siempre invisibilizado que representa la inhalación de fibras de amianto, un material que cada año causa, según diversas estimaciones, alrededor de 3000 muertes en España, la mayoría de ellas sin obtener reconocimiento del origen laboral de sus dolencias”.

José Luís Gómez, segundo de los miembro de AVAAC que visitará Andorra el jueves, coincide en señalar la masiva presencia de amianto en las instalaciones de las Centrales Térmicas. “Por sus condiciones de resistencia al calor y a la fricción, el amianto era un material absolutamente esencial en la construcción de las centrales térmicas hasta su definitiva prohibición por parte de la Unión Europea. Pero con la prohibición no desapareció el amianto instalado. Sigue ahí, en tuberías, conductos y bajo otras muchas formas, como un peligro acechante que se va agravando a medida que el material se degrada por el paso del tiempo o al ser manipulado en tareas de mantenimiento y sustitución. El amianto es el verdadero responsable de muchos casos de cáncer que erróneamente se han venido atribuyendo al tabaquismo o al simple infortunio. Pero no es así. Desgraciadamente, España es el país de la UE que menos casos de cáncer relacionado con el amianto reconoce. Se estima que más del 96% de los casos de mesotelioma o cáncer de pleura, una enfermedad cuyo único origen conocido es el amianto, no han sido reconocidos por la Seguridad Social”.

“El infradiagnóstico y la falta de reconocimiento del origen laboral por parte de la Seguridad Social -prosigue el abogado de Colectivo Ronda– suponen una flagrante vulneración de los derechos de las personas afectadas, pues se les están negando las prestaciones que les corresponden tanto a ellos como a sus familias en caso, por ejemplo, de incapacidad o defunción. Y no tan solo eso. También se está exculpando a las empresas de sus responsabilidades cuando la patología se ha producido por un incumplimiento de las medidas de seguridad y de su obligación de proteger la salud de sus plantillas”.

Para hablar de estas cuestiones, así como de la incidencia de la silicosis entre los mineros que han extraído el carbón que ha alimentado durante décadas la actividad de la central andorrana, AVAAC y Colectivo Ronda ofrecerán una sesión informativa para explicar qué derechos amparan a las personas de la comarca afectadas por enfermedades profesionales y cómo reclamarlos. “Es importante que la gente conozca estos derechos -afirma Benedicto Martino- y acabar de una vez por todas con el olvido que afecta a las personas que han enfermado y las que lo harán en el futuro por trabajar en la central. La dependencia económica de la comarca respecto a la central ha impuesto el silencio de muchos por miedo a perder su puesto de trabajo o el de sus familiares. Pero esta situación debe cambiar. Ahora que se habla de un plan de transición para la Central de Andorra es necesario exigir que esta transición empiece a construirse sobre la base del reconocimiento a los afectados por el carbón, el amianto y el resto de sustancias tóxicas y cancerígenas. Y parte de ese reconocimiento pasa también por conseguir que el Ejecutivo atienda la legítima petición de que se reconozca a los trabajadores que han estado en contacto con el amianto el derecho a acceder anticipadamente a la jubilación sin sufrir ninguna penalización económica, tal y como la legislación vigente reconoce a los colectivos que han trabajado en singulares condiciones de peligrosidad, insalubridad y penosidad”.

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