Zaldibar, un ejemplo de cómo no deben gestionarse los residuos

En el desastre que está teniendo lugar en el vertedero de Zaldibar (Bizkaia), en el que dos trabajadores continúan desaparecidos, que está poniendo en riesgo la salud de la población de Ermua, Zaldibar y Eibar, y la de sus ecosistemas, se dan un conjunto de circunstancias que llaman poderosamente la atención por lo singular de la situación, según denuncia Ekologistak Martxan, federación de Ecologistas en Acción en Euskal Herria.

Manifestación en Ermua, el pasado 15 de febrero, por la gestión de la crisis tras el derrumbe del vertedero de Zaldíbar. Foto: LAB

El de Zaldibar, un vertedero low cost, es el principal vertedero de residuos industriales de Euskal Herria. Su instalación en la ladera del monte Montia, con dos centenares de metros de desnivel y enormes pendientes, carece de todo sentido. El vertido incontrolado de residuos industriales colmató el vertedero de vida útil de 35 años en solo 10 años y el vertido de residuos de la construcción con amianto no cumplió la normativa estatal sobre vertederos al no depositarse en una celda especial y estanca, que no podía contener otros tipos de residuos.

Así lo denuncia Ekologistak Martxan que considera necesario "desmontar los restos del actual vertedero, vaciarlo y planificar una restauración ambiental de la vaguada y el entorno del vertedero, asegurando mientras tanto los controles ambientales para proteger la salud humana y de los ecosistemas".

Entre las citadas circunstancias que llaman poderosamente la atención por lo singular de la situación, Ekologistak Martxan expone en primer lugar que "situar un vertedero en la ladera de una montaña con pendientes del 45º es una auténtica locura". Para sujetar los residuos se construyó un dique de 230 metros de longitud y 100 metros de altura. Esa autorización de 2007 "no se debía haber concedido por la autoridad ambiental".

En segundo lugar, la organización ecologista recuerda que el vertedero tenía una capacidad de 2,74 millones de metros cúbicos y una vida útil de 35 años. "Eso supone un vertido de unos 80.000 metros cúbicos y unas 118.000 toneladas anuales. Teniendo en cuenta que el vertido comenzó en 2011 y que en 2017 se vertieron 380.000 toneladas, 540.000 toneladas en 2018 y 510.000 toneladas en 2019, se estaba vertiendo entre tres y cuatro veces el vertido autorizado anualmente. Un exceso de vertido que colmataría el vertedero rápidamente. En nueve años de vertido ya había ocupado más de la mitad del volumen total del vertedero".

En tercer lugar, la organización ecologistas destaca que la Autorización Ambiental Integrada de 2007 concedida por el Gobierno Vasco permitía el vertido de residuos de la construcción con amianto, junto con un lista de decenas de tipos de residuos. Los residuos de construcción que contienen amianto son enormemente peligrosos, pues unas pocas fibras del mismo pueden producir un cáncer de pleura en unos años. El Real Decreto 1481/2001 que regula el depósito de residuos en vertederos permite el vertido de residuos de amianto en determinadas condiciones: ha de depositarse en una celda especial y estanca, que no contenga otro tipo de residuos, que se cubra diariamente y que no produzcan dispersiones de las fibras de amianto.

Vertedero de Zaldibar, propiedad de erter Recycling 2002 S.L.

En este caso, cuando se produjo el derrumbe del vertedero "no se sabía dónde se había depositado el amianto, razón por la cual se interrumpieron las labores de búsqueda de los dos trabajadores desaparecidos. Ahora sabemos que el amianto no estaba recluido en una celda especial, sino que se encontraba en la parte alta y baja del vertedero, mezclado con otro tipo de residuos. Se depositaron 2.954 toneladas en 2017, 2.592 toneladas en 2018 y 4.235 toneladas en 2019", critica Ekologistak Martxan.

De cara al futuro con los restos de lo que queda del vertedero, ya que han desaparecido las balsas de lixiviados y los sistemas de desgasificación, Ekologistak Martxan subraya que se ha de planificar la clausura y el desmantelamiento de este vertedero, su vaciado y recuperación, el reciclaje de los residuos ("minería de vertedero") y la restauración ambiental del entorno.

"Mientras tanto, se deben establecer unas medidas provisionales, como cubrir toda la superficie del vertedero con una lámina impermeable para evitar la entrada del agua de lluvia y la generación de lixiviados. Asimismo se han de establecer unos controles ambientales severos de la calidad del aire, de las aguas superficiales y de las subterráneas para garantizar la salud de la población y ecosistemas", sostienen.

En opinión de Ekologistak Martxan, los costes de todas esas operaciones los debe sufragar Verter Recycling 2000, empresa titular del vertedero, o ejecutarse subsidiariamente por el Gobierno Vasco, pero giradas al titular de la instalación.

En un artículo de opinión, titulado 'Una mariposa en Zaldibar' y publicado este domingo en Naiz, el periodista Jonathan Martínez, habla sobre: "Un vertedero derrumbado. Incendios. Amianto. Grietas. Sobreexplotación. Dioxinas. Furanos. Mentiras políticas. Gobiernos desaparecidos. Dos personas enterradas. Todo lo que podía hacerse mal se ha hecho mal".

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