Actualidad versus realidad

Actualidad y realidad cada vez caminan más separadas. Tras este infortunado divorcio, el mundo es un reino de paradojas en el que la realidad se escamotea entre los pliegues del lujoso telón de vanidades que se alza, día sí y día también, ante el adormilado cliente en que ha mudado el, antaño, ciudadano, paciente y pasivo espectador del vodevil de la insensatez en que se ha convertido la política occidental tras la caída del telón de acero. Y España, en esto de la insensatez, gana por goleada. Desde lo más lejano a lo más próximo, desde USA hasta el gobierno …

Actualidad y realidad cada vez caminan más separadas. Tras este infortunado divorcio, el mundo es un reino de paradojas en el que la realidad se escamotea entre los pliegues del lujoso telón de vanidades que se alza, día sí y día también, ante el adormilado cliente en que ha mudado el, antaño, ciudadano, paciente y pasivo espectador del vodevil de la insensatez en que se ha convertido la política occidental tras la caída del telón de acero. Y España, en esto de la insensatez, gana por goleada.

Desde lo más lejano a lo más próximo, desde USA hasta el gobierno aragonés pasando por el esperpento diario de la Carrera de San Jerónimo, se diría que el delirio más irracional ha llovido torrencialmente desde la nube fascio-virtual repleta de algoritmos absolutistas, sobre el paisaje del mundo occidental. En el resto del mundo, la arbitrariedad, la violencia y la injusticia social como única ley, han sido la moneda corriente con que los más pobres han comprado la miseria a que el occidente opulento les ha condenado a lo largo de la historia. Un estatu quo que las oligarquías occidentales no están dispuestas a cambiar aunque haya que poner un muro de aporofobia.

Si al cúmulo de guerras permanentes, unas con gran eco mediático y otras mediáticamente ignoradas, se suma el que un estado terrorista, como Israel, haga estallar los dispositivos electrónicos de sus enemigos cuando bien le parezca o que un delincuente y futurible dictador del estado democrático (aparentemente) más poderoso del planeta, aumente su rédito electoral por defender las armas con que alguien atenta contra su vida, queda poco espacio para el optimismo. Solo la esperanza, que es como un crédito de optimismo a largo plazo, puede hacer un poco más llevadero el divorcio entre la actualidad y la realidad. La esperanza agranda el alma para que acoja las cosas grandes.

Igual que el cambio climático genera la proliferación de fenómenos atmosféricos extremos que ponen en peligro las vidas de muchas personas en el planeta y en tela de juicio los modelos de progreso que nos han traído hasta este rincón del tiempo, otro cambio de clima, vital en este caso, genera verdaderos ciclones en la convivencia ciudadana y en sus centros de gestión. Una vez rotos los diques de la convivencia las aguas negras de un egoísmo cerval arrastran todo a su paso.

No hay nada más que ver cómo cambia la percepción estadística de las preocupaciones de los españoles. La contaminación anímica que generan las derechas extremadas de toda Europa hace que todo gire alrededor de la falsedad que, desde el momento que es asumida por una mayoría suficiente, se convierte en axioma irrefutable. España sufre los relatos mentirosos de la inmigración con que se persigue el derribo de un gobierno (débilmente) socialdemócrata, a tal punto que esperar que la clase política se dedique a la gestión de la ‘Res Pública’, es un asunto que habrá que cifrar al crédito de esperanza a largo plazo, porque lo que se atisba ahora mismo es una verdadera lucha por ver quien es el protagonista más cualificado en el fascio-vodevil de la actualidad que se nutre de toda la caspa, la zafiedad y violencia escritas en las líneas más lúgubres del libro de la historia.

Los efectos de esta dialéctica de la mentira nos rodean por todas partes. Un ejemplo próximo es el asunto de la vivienda donde se calculan 3,4 millones de viviendas vacías mientras que las estadísticas estiman que casi el 30% padece exclusión residencial y más del 12% de la población está en riesgo de entrar en este sector. Sin embargo este problema que es real, y debería ser gestionado por la clase política, ha pasado a segundo plano ante el falso conflicto que, a decir de los voceros del fascismo, representan los inmigrantes pobres que llega a nuestras costas huyendo de la miseria y la violencia que reina en el Sahel. Problema resuelto. Por un lado se evitan las molestias a los grupos financieros detentadores de la propiedad y se construye una falsa realidad para entretener al personal como los gladiadores de la época de Vespasiano.

Todo para que nada cambie. Un aforismo acogido por todo el mundo ante el peligro de que la realidad que determina la naturaleza obligue a considerar la vida desde otros puntos de vista apartados del consumismo y del capitalismo triunfante. Nadie, ni siquiera los que salen peor parados en este sistema de explotaciones, parecen dispuestos a darse cuenta de la realidad excepcional que la humanidad atraviesa y que tal vez estemos en el "siglo de la gran prueba"en donde haya que sustituir la competencia y la dominación por la simbiosis y la colaboración.

Grabado | Pilar Iturralde 2018

Cuando casi la mitad de la población mundial vive con menos de dos dólares al día algo debería interpelar incluso al más adormilado de los clientes que fuman la actualidad sin filtro que produce cáncer de alma, una metástasis espiritual que destruye silenciosamente y sin radio o quimio-terapia posibles, las células del tejido mental-humano.

Para empezar por lo más cercano, animamos al paciente lector que haya llegado hasta esta línea a que se acerque al Maestrazgo de Teruel, que se interese por cómo se están invirtiendo los fondos Next Generation EU en Aragón que por su propia denominación deberían garantizar la estabilidad de las próximas generaciones y no resolver los errores de las anteriores. Ni los teleféricos inútiles ni los toboganes ni las circenses tirolinas deberían sufragarse con un dinero que antes que nada debería garantizar el estado del bienestar del común de los habitantes de esta tierra. Y si alguien tiene ganas de más profundidades, tiene campo libre para mirar al hidrógeno verde, las centrales de acumulación de energía o los centros de datos que, bien nos gustaría errar en el vaticinio, tienen toda la pinta de ser los elementos de la actualidad que pueden repetir el modelo de expolio que una arcana maldición depara para Aragón.

Sin duda la esperanza es posible, pero será preciso dejar de dormitar y empezar a soñar en común otras propuestas vitales con que encarar la realidad desde el pensamiento y la acción.

Desde tierras americanas también llegan interesantes análisis desde una filosofía de la liberación digna de ser considerada.


Artículo publicado originalmente en el blog La Ribagorzana.

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