En mayo, AraInfo publicaba una pieza en la que se abordaba el fenómeno de las bandas parapoliciales, denominadas "empresas de desokupación" en Aragón. Lo hacía poniendo el foco en OkupAcción, un grupo que ha alcanzado cierta notoriedad por el espacio que distintos medios de comunicación, incluida la televisión pública aragonesa, le habían prestado en los últimos tiempos.
Un proceso de lavado de cara que también se ha dado a nivel estatal con otros grupos escuadristas similares, como el dirigido por Daniel Esteve. Antes de esto, y durante años, las grandes empresas de comunicación han utilizado ingentes recursos, horas de emisión y espacio en sus medios digitales para atizar la criminalización de familias vulnerables que residen en viviendas usurpadas, en un porcentaje abrumador propiedad del sector financiero y de inmobiliarias. Una criminalización que rápidamente con el tiempo fue incluyendo también a las personas inquilinas. Fue entonces cuando popularizaron el término "inquiokupa". Nada cae del cielo.
Hasta el momento, en Aragón, ninguna de la publicaciones realizadas sobre el fenómemo había tratado de responder a preguntas clave. ¿Que hay detrás de estos grupos? ¿Qué métodos utilizan? ¿Existen nexos entre estos grupos y partidos políticos?
De hecho, hasta la publicación de esa primera pieza de investigación por parte de este Diario Libre d’Aragón, OkupAcción era presentada como una "empresa de mediación" y presumía de una gran efectividad en la "resolución" de conflictos de forma "pactada". Ese primer trabajo periodístico, firmado por Pablo Híjar y Alex Plana, y los siguientes, suscritos por el primero, demostrarían que ninguna de las dos "facetas" era cierta: ni realizan una labor de mediación, ni su efectividad alcanza el 90% como aseguran en distintas informaciones. Unas informaciones que podemos denominar sin tapujos publirreportajes, en las que el contraste de la información y la contextualización del fenómeno brillan por su ausencia.
Otro de los sesgos del tratamiento informativo de este asunto era la ausencia de la voz de las personas y familias víctimas de la actividad de esta organización, que, recordemos, actúa al margen de cualquier mandato legal o judicial. La deshumanización y la invisibilización de quienes están "al otro lado de la puerta" había sido una constante en la construcción de los relatos hasta el momento.
La importancia de un periodismo independiente del poder
AraInfo, desde que puso el foco en lo que hemos denominado "el negocio del miedo", ha roto ese "discurso único" que legitimaba la actividad de OkupAcción en Aragón y territorios limítrofes. Distintos testimonios y denuncias —algunas de ellas llegadas al ámbito judicial— han demostrado cómo las amenazas y las coacciones forman parte del modus operandi habitual de este grupo parapolicial. Gritos, insultos, golpes en las puertas, intimidación, daños en zonas comunes, propagación de rumores sobre las familias y bloqueo del acceso al domicilio son algunas de las prácticas relatadas reiteradamente a nuestros redactores, tanto por quienes las han sufrido como por activistas por el derecho a la vivienda que han sido testigos de esta forma de actuar y no han dudado en calificarla de "matonismo" y de "métodos mafiosos".
El seguimiento, durante la primera mitad de este año, de lo ocurrido en un vecindario de la Margen Izquierda, donde la actividad de este grupo se cebó durante meses con una familia, fue esclarecedor para entender cómo actúan y qué consecuencias tienen sus prácticas, tanto para quienes las sufren directamente como para el conjunto de las familias de un inmueble. Este caso también desmiente la propaganda sobre su "efectividad", ya que la familia acosada ha resistido sus coacciones y el grupo lleva meses sin aparecer para violentar la convivencia, tal y como hizo durante tres largos meses de forma continuada.
Las informaciones publicadas también destaparon los nexos del líder de OkupAcción, José Antonio Ramos, con Vox. Ramos fue candidato en Pinseque por esta formación ultraderechista y en la actualidad figura como vocal en la junta vecinal del barrio rural zaragozano de Montaña.
No renunciamos a nuestra labor informativa
Como era de esperar, a la empresa encabezada por Ramos no le ha sentado bien nuestras informaciones y, desde su publicación, ha tratado de desanimar a nuestra redacción para que abandonemos el seguimiento de sus actividades.
Además de las referencias a nuestro medio y del señalamiento directo a nuestros redactores en el perfil de Facebook de este grupo, así como de las amenazas veladas mediante la publicación de una fotografía de José Antonio Ramos con el domicilio de un periodista de AraInfo de fondo, OkupAcción anunció "acciones judiciales" contra esta cabecera y sus periodistas.
El pasado viernes, 23 de octubre, los periodistas Pablo Híjar y Alex Plana e Iker González, en representación de AraInfo, participaron en el acto de conciliación promovido por OkupAcción, asistidos por el abogado Ramón Campos. Este procedimiento, previo a una eventual demanda judicial, tiene como objetivo que las partes involucradas en un conflicto puedan alcanzar un acuerdo sin necesidad de acudir a juicio.
El objetivo del grupo liderado por Ramos es que nos retractemos de las informaciones publicadas y dejemos de poner el foco sobre sus actividades. En concreto, propone que Híjar y Plana "reconozcan expresamente el carácter ofensivo y lesivo para el honor" de las informaciones publicadas sobre OkupAcción y su gerente, José Antonio Ramos. Además, exige que asuman una supuesta "falta de veracidad" de lo publicado y, en consecuencia, pide que "se retracten" públicamente. También propone que los redactores se abstengan de "realizar nuevas manifestaciones", se disculpen con José Antonio Ramos y retiren todo el contenido publicado sobre el grupo.
Por último, solicita una "reparación" de 10.000 euros a cada redactor por el "daño moral y reputacional causado". La petición se hace extensiva a AraInfo, en calidad de "responsable civil solidaria", por otros 20.000 euros, que justifica "a razón de diez mil euros por cada uno de sus redactores que han publicado los comentarios objeto de la presente demanda".
La respuesta de AraInfo y sus periodistas ha sido rotunda: ninguna retractación, ninguna disculpa, ninguna retirada de contenidos y ninguna indemnización. Así lo ha expresado su abogado, Ramón Campos, durante el acto de conciliación: “No nos avenimos a reconocer ninguno de los extremos planteados por la parte actora, por cuanto la actuación llevada a cabo por mis representados se ampara en el ejercicio de su profesión y se trata de la confección de meros artículos periodísticos con información veraz debidamente contrastada y amparada en la libertad de información, libertad de prensa y libertad de expresión”.
Campos ha añadido, además, que “la propia parte actora y solicitante de la presente conciliación reconoce en el hecho quinto de su demanda su ilícito actual”.
AraInfo ratifica la veracidad contrastada de sus informaciones y otorga plena credibilidad tanto a la documentación como a los testimonios que han servido de base para elaborarlas. El acto de conciliación ha concluido sin avenencia, después de que los periodistas y la representación de este Diario Libre d’Aragón rechazaran íntegramente las pretensiones de OkupAcción.
Rechazamos cualquier intento de impedir el libre ejercicio del periodismo y reafirmamos nuestra convicción sobre la necesidad de ejercerlo como una actividad que garantiza el acceso a la información, y que sirve de estímulo para la capacidad crítica de la ciudadanía.
Este Diario Libre d’Aragón se compromete a continuar informando sobre la actividad de los grupos parapoliciales y a mantener su investigación sobre su naturaleza, sus métodos y los factores que intervienen en la proliferación de este fenómeno.
Distinta localización, mismos métodos

Desde que iniciamos la investigación sobre este grupo, cada información y cada acontecimiento relacionado con él no hacen más que reafirmar lo publicado hasta el momento.
Más allá de Aragón, OkupAcción trata de extender su actividad a otros territorios y nacionalidades vecinas, repitiendo los mismos patrones. En los últimos meses ha saltado a la actualidad una de sus actuaciones en Olite (Nafarroa), que refuerza lo ya relatado en estas páginas y comparte muchas características con el caso recogido por AraInfo en la Margen Izquierda de Zaragoza.
El grupo parapolicial se ha desplazado en varias ocasiones a la localidad navarra para coaccionar a una inquilina que, según la información contrastada por elDiario.es, estaría al corriente de pago y contaría con un contrato en vigor, pero cuyo propietario pretende recuperar la vivienda por la vía extrajudicial, siguiendo los mismos pasos que en el caso relatado en Zaragoza.
La actuación del grupo ha despertado la indignación y la preocupación de una parte de la población de la zona. Incluso llegó a celebrarse una concentración en la localidad, a finales de agosto, para denunciar la presencia de este grupo.
Precisamente, hemos conversado con una integrante del Comité Antifascista de Erdialdea, colectivo convocante de la concentración en Olite, que también ha acudido para arropar a la inquilina ante la presencia del grupo escuadrista en su domicilio, una vivienda unifamiliar adosada.
"Lo primero que hay que destacar es que sabemos que este tipo de empresas de desokupación, que se dedican a echar a familias de sus casas mediante el acoso en favor de propietarios y rentistas, tienen lazos directos con organizaciones de extrema derecha, como pueden ser Vox o Núcleo Nacional", apunta nuestra interlocutora.
La inquilina, relata, "lleva en esta casa desde 2019 y en 2024 le renovaron el contrato con vigencia hasta 2029". Sin embargo, en julio, el propietario le remitió un burofax en el que le exigía abandonar la vivienda en diciembre de este año.
Poco después, como ocurrió en el caso de la Margen Izquierda zaragozana, OkupAcción se presentó en el domicilio. Lo que describe la activista antifascista coincide con otros testimonios anteriores. "Este grupo parapolicial se ha dedicado a amedrentar a la inquilina llamándola por teléfono o aporreando y pateando la puerta de su casa", explica.
Otro aspecto que les ha llamado la atención es la estética del grupo. "No es casualidad que cuando se presentan allá vienen todos de negro y algunos de ellos incluso con botas de seguridad, todo muy intimidatorio", señala. Una imagen que, según los distintos testimonios a los que ha tenido acceso este medio, resulta aún más amenazante si se tienen en cuenta la corpulencia y la actitud agresiva de sus integrantes.
"Llegaron a inventarse que eran policías"
"Incluso llegaron a inventarse que eran policías y que tenían una orden", relata la activista al referirse a la primera "visita" de este grupo. Así lo recoge también la información publicada por elDiario.es en su edición navarra. Esto, además de una supuesta suplantación de agentes de la autoridad, supondría una vuelta de tuerca en sus habituales intentos de vincular su imagen a la de los cuerpos policiales. AraInfo ya relató que este grupo trataba de hacerse pasar por "instructores" de la Policía española para intimidar a las víctimas de sus actuaciones.
"Van de empresa de mediación, pero hemos podido ver que se dedican a la coacción, a la intimidación, a amedrentar a familias trabajadoras", explica. Y añade que, aunque sería igual de grave si no lo estuvieran, en este caso actúan contra familias que "están al corriente de pago".
Integrantes del comité se encontraron con OkupAcción cuando la banda parapolicial trataba de bloquear el acceso al domicilio, una práctica que, conviene recordar, no es legal y debería de ser sancionada de oficio por los poderes del Estado.
Desde el primer momento, "empezaron a meterse con nosotros, con nuestro físico, con nuestras familias o con nuestra forma de vida". Entre otras "lindezas", recurrieron al "topicazo" de que "no os ducháis".
"Luego dieron un paso más allá y se acercaban de forma amenazante", añade. "Nosotros podemos afirmar que su intención no era tener una conversación amigable. De hecho, nos amenazaron en varias ocasiones", relata nuestra interlocutora. "Tú vas a ir al suelo" fue una de las expresiones que el líder de OkupAcción espetó al pequeño grupo de activistas presente en el domicilio. También les dijo, en tono amenazante, "Vamos allá a conversar", mientras señalaba con gestos "una zona apartada". Estos momentos de tensión quedaron reflejados en distintos vídeos compartidos en redes sociales por los activistas.
Finalmente, acudieron varios cuerpos policiales y, tras la identificación de dos activistas, José Antonio Ramos y otros tres integrantes de su grupo abandonaron la localidad.



