Luiz Inácio Lula da Silva ha protagonizado una remontada histórica en Brasil. El presidente y candidato del Partido de los Trabajadores (PT) ha ganado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas este domingo 25 de octubre, derrotando a Flávio Bolsonaro, senador del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro. Con el escrutinio completado, Lula ha obtenido 64.256.232 votos, el 51,79%, frente a los 59.826.041 sufragios, el 48,21%, de su rival. Una diferencia de 4.430.191 votos que le garantiza un cuarto mandato no consecutivo al frente del país.
El Tribunal Superior Electoral (TSE) ha confirmado oficialmente la reelección del dirigente progresista, que a sus 80 años vuelve a imponerse en una de las disputas políticas más trascendentales de la historia reciente de Brasil. Lula gobernó entre 2003 y 2010, regresó a la Presidencia en enero de 2023 y comenzará su cuarto mandato en enero de 2027, con horizonte en 2030.
La victoria adquiere una dimensión especialmente significativa por la remontada protagonizada por el candidato del PT. En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro había sido el más votado con el 47,03% de los sufragios, frente al 45,16% de Lula. El presidente ha conseguido revertir aquella desventaja y ampliar la distancia hasta los 3,58 puntos porcentuales, convirtiendo la movilización del electorado en una de las claves del resultado.
Una participación histórica frente a los intentos de la ultraderecha de obstaculizar el voto
La segunda vuelta ha registrado una participación del 80,8%, con alrededor de 128,2 millones de personas que han acudido a las urnas. La abstención, situada en el 19,2%, ha sido la más baja en una segunda vuelta presidencial desde 2006, según los datos del TSE recogidos por teleSUR.
La jornada electoral, sin embargo, ha estado marcada por las denuncias de maniobras para obstaculizar la participación. La justicia brasileña ordenó prolongar dos horas el cierre de las urnas, hasta las 19:00, después de que el Partido de los Trabajadores y organizaciones sindicales denunciaran restricciones al transporte público en distintas ciudades.
Las denuncias por la reducción de autobuses se concentraron especialmente en São Paulo y Salvador de Bahía, territorios con un importante respaldo electoral a Lula. En esta última ciudad, la justicia llegó a ordenar la detención del secretario municipal de Movilidad, Pablo Souza, del partido conservador União Brasil, por la falta de transporte público gratuito. El PT denunció estas maniobras como un intento de interferir en el proceso electoral.
Lula también denunció ataques de sectores bolsonaristas contra sus seguidores y militantes del Partido de los Trabajadores. La prórroga de la votación, solicitada por el PT ante los problemas de transporte, fue reclamada igualmente por el equipo de Bolsonaro, aunque en su caso por las fuertes lluvias registradas en algunas ciudades.
Bolsonaro no reconoce la derrota y pide anular las elecciones
La respuesta del candidato ultraderechista ha sido la esperada. Lejos de reconocer los resultados anunciados por el Tribunal Superior Electoral, Flávio Bolsonaro ha aplicado a pies juntillas el manual trumpista, cuestionando la legitimidad del proceso y anunciando que recurrirá a los tribunales para solicitar su anulación.
Según ha informado teleSUR, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro declaró que “es imposible reconocer el resultado de las elecciones” y sostuvo que “deberían ser anuladas”.
El senador del Partido Liberal fundamenta su impugnación en la decisión judicial de prolongar dos horas la votación, una medida adoptada para garantizar el ejercicio del derecho al voto ante las incidencias denunciadas durante la jornada. Su anuncio abre un nuevo frente político y judicial tras una derrota confirmada por la autoridad electoral brasileña.
La negativa a aceptar el resultado recuerda la estrategia de deslegitimación electoral de su padre, Jair Bolsonaro, condenado por su participación en la trama golpista que pretendió impedir la continuidad democrática tras su derrota presidencial de 2022.
Lula: “Esta elección fue una derrota del negacionismo”
O Brasil que queremos construir é um país onde nossos idosos sejam cuidados com dignidade, as mulheres sejam respeitadas e todas as pessoas tenham o direito de viver sua fé em liberdade.
Com respeito às diferenças e um Estado que garanta direitos a todos e todas. Porque governar… pic.twitter.com/OA0tyOTeLj
— Lula (@LulaOficial) October 26, 2026
En su primera intervención tras conocerse la victoria, Lula celebró el resultado como una derrota de la mentira y el negacionismo, pero también apeló a la responsabilidad de gobernar para el conjunto de la población brasileña.
“Esta elección fue una derrota del negacionismo. Fue una derrota de la mentira”, afirmó el presidente, según recoge teleSUR. El dirigente del PT criticó la utilización de falsedades durante la campaña y denunció las prácticas de desinformación que, a su juicio, han marcado la contienda electoral.
Lula aseguró que, una vez terminadas las elecciones, su obligación es gobernar para toda la ciudadanía, independientemente de su voto. “Yo tengo que gobernar para 215 millones”, declaró, comprometiéndose a tratar a todas las regiones del país en igualdad de condiciones.
También anunció que las mujeres tendrán un mayor reconocimiento en las políticas públicas y que reforzará las políticas de cuidados dirigidas a las personas mayores. En materia religiosa, defendió el carácter laico del Estado y la plena libertad de creencias.
El presidente agradeció especialmente la movilización de la juventud en defensa de la democracia, así como el esfuerzo de las personas mayores y enfermas que acudieron a votar. También reconoció el trabajo de las organizaciones políticas y sociales que integraron su coalición electoral.
Educación pública, soberanía tecnológica y transición ecológica
Lula aprovechó su discurso de victoria para avanzar algunas de las prioridades de su cuarto mandato. Entre ellas destacó la ampliación de la educación pública, el desarrollo tecnológico propio, la regulación de las grandes plataformas digitales y el impulso a una economía vinculada a la transición ecológica.
En materia educativa, prometió universalizar la jornada escolar integral hasta el bachillerato y extender a todo el alumnado de esta etapa el programa Pé-de-Meia, una iniciativa de apoyo económico destinada a evitar que los jóvenes abandonen sus estudios por necesidades laborales. También anunció su intención de desarrollar una versión universitaria del programa.
El presidente defendió la necesidad de reforzar la formación en matemáticas e ingeniería y planteó como objetivo estratégico que Brasil desarrolle su propia inteligencia artificial, reduciendo la dependencia tecnológica de Estados Unidos.
Para avanzar en esa dirección, propuso aprovechar la capacidad de generación de energías renovables del país para atraer centros de datos, pero condicionando su implantación a que parte de sus recursos se destinen al tratamiento y almacenamiento de información brasileña. Una apuesta por la soberanía tecnológica y sobre los datos que Lula vinculó al desarrollo de la economía digital, verde y creativa.
También anunció su intención de regular las plataformas digitales, reclamando que los delitos cometidos en internet reciban el mismo tratamiento que los perpetrados fuera de la red. Criticó a las grandes empresas tecnológicas que obtienen enormes beneficios en Brasil sin contribuir fiscalmente de manera proporcional y denunció intentos de injerencia externa durante la campaña electoral.
En el ámbito ambiental, prometió profundizar en las políticas climáticas y destacó los avances en la reducción de la deforestación. Su objetivo, afirmó, es que Brasil se convierta en una referencia internacional en la lucha contra la emergencia climática.
El horizonte político que dibujó Lula va más allá de las medidas concretas: convertir Brasil en un país desarrollado, con mayor autonomía económica y tecnológica y un papel protagonista en las decisiones internacionales y la construcción de la paz.
🇧🇷🇧🇷🇧🇷 pic.twitter.com/zXb4JPZX6f
— PT Brasil (@ptbrasil) October 26, 2026
Una victoria que trasciende las fronteras de Brasil
El resultado de las elecciones brasileñas tiene implicaciones que van mucho más allá de sus fronteras. La derrota de Flávio Bolsonaro supone un revés para la estrategia de la extrema derecha latinoamericana y para las fuerzas políticas internacionales que han respaldado al bolsonarismo.
Así lo interpreta el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de ABC, Gilberto Maringoni, quien, en declaraciones al canal RT recogidas por teleSUR, ha calificado la victoria de Lula como un acontecimiento político de alcance global y un revés estratégico tanto para la extrema derecha latinoamericana como para la administración estadounidense de Donald Trump.
El académico considera que el resultado puede convertirse en una referencia para las fuerzas progresistas y democráticas de América Latina, aunque advierte de los importantes desafíos que afrontará el nuevo mandato, entre ellos una oposición radicalizada, la violencia del crimen organizado y la actuación de las milicias armadas.
La remontada de Lula deja, además, una imagen política difícil de ignorar: un presidente de 80 años que, después de quedar por detrás de la ultraderecha en la primera vuelta, ha conseguido movilizar a millones de personas, revertir el resultado y conquistar un cuarto mandato. Brasil ha vuelto a decidir en las urnas su futuro político. Y esta vez, pese a los intentos de cuestionar el resultado, la victoria ha sido para la democracia.



