La Mesa del Árbol desmonta la “Zaragoza verde”: “No reúne los méritos para ser Capital Verde Europea”

La plataforma ciudadana ha remitido al jurado europeo, a pocos días de conocerse la Capital Verde Europea 2028, una “Carta de Enmienda” a la candidatura municipal respaldada por una treintena de organizaciones. Denuncia la pérdida de 10.000 árboles desde 2022, el deterioro de espacios naturales, deficiencias en la gestión del agua y los residuos y años de parálisis de los órganos de participación ambiental. “Una Capital Verde Europea no debería ser solamente un título. Debería ser una forma de hacer ciudad”.

04 octubre, 2026. 18:48
Manifestación en Zaragoza en octubre de 2025.

La candidatura de Zaragoza a Capital Verde Europea se ha encontrado con una extensa enmienda desde el tejido vecinal, ecologista y social de la ciudad. La Mesa del Árbol de Zaragoza considera que la capital aragonesa “no reúne a día de hoy las condiciones para merecer el título” y ha trasladado directamente esta valoración al jurado encargado de decidir el galardón. El nombre de la Capital Verde Europea 2028 se anunciará este jueves, 8 de octubre, en Guimarães (Portugal).

No se trata únicamente de una declaración. La Mesa ha elaborado una “Carta de Enmienda a la Candidatura de Zaragoza como Capital Verde Europea”, un documento de 85 páginas que analiza la infraestructura verde urbana, la adaptación a las altas temperaturas y la cobertura arbórea, los espacios naturales, la biodiversidad, los residuos y el reciclaje, la participación ciudadana y numerosas reformas ejecutadas o proyectadas por el Ayuntamiento. El informe termina con un decálogo de propuestas.

La iniciativa surgió después de que las organizaciones conocieran “por la prensa” que Zaragoza optaba al reconocimiento europeo. La Mesa reprocha que no se hubiera informado previamente de la candidatura en los espacios municipales de participación ambiental ni se hubiera contado con el tejido asociativo para prepararla.

“Queremos que Zaragoza merezca este reconocimiento”, sostiene la plataforma, que asegura haber contrastado el funcionamiento real de la ciudad con los criterios del premio, que no se limitan al arbolado: incluyen calidad del aire y del agua, biodiversidad, zonas verdes y uso del suelo, residuos, ruido y cambio climático.

Su conclusión es clara: “Zaragoza no reúne en estos momentos las condiciones necesarias para ser considerada un ejemplo europeo de ciudad verde”. Pero la Mesa recalca que esto no supone renunciar al objetivo, sino corregir las deficiencias para concurrir en próximas convocatorias desde una posición ambientalmente más sólida.

10.000 árboles perdidos desde 2022

El arbolado ocupa una parte central de la enmienda. Según los datos recogidos por la Mesa, Zaragoza ha perdido alrededor de 10.000 árboles desde 2022: unos 4.000 en parques, 2.500 en zonas verdes y cerca de 2.000 ejemplares del viario.

La organización vincula esta pérdida con problemas de mantenimiento, gestión del riego y del césped, podas que considera inadecuadas y reiterados incumplimientos de la Ordenanza Municipal de Protección del Arbolado Urbano. También denuncia que en diferentes obras no se han protegido correctamente los ejemplares existentes, permitiendo maquinaria junto a ellos, compactación de raíces, daños en alcorques o roturas.

Para la Mesa, la pérdida de ejemplares maduros resulta especialmente grave ante el aumento de las temperaturas, porque los árboles nuevos necesitan años para proporcionar la sombra, la evapotranspiración y el resto de funciones ambientales de aquellos que desaparecen.
“Hoy nuestros parques tienen muchas menos sombras, mucha menos diversidad, muchos menos bancos y muchos más tocones”, resume el informe, que cita como ejemplos el Parque de Oriente, Glorietas de Goya, Torre Ramona, Tío Jorge, Miraflores, Delicias o Aljafería.

La Mesa sostiene además que el elevado número de calles sin un solo árbol constituye uno de los problemas más graves de Zaragoza y advierte de su dimensión social. El informe vincula la isla de calor con la pobreza, la renta y la salud y señala especialmente a barrios como Delicias, Oliver o Las Fuentes, donde confluyen, según explica, menores rentas, viviendas peor aisladas, elevada densidad y calles sin arbolado.

Portillo: 209 árboles menos

La “Carta de Enmienda” dedica un apartado específico a las reformas urbanas. Su diagnóstico es que muchas han supuesto “la pérdida de un volumen muy alto del arbolado existente” sin que, según denuncia la Mesa, se publiquen los informes técnicos que justificarían esas eliminaciones.

Uno de los casos destacados es el Portillo, donde cifra en 209 los árboles desaparecidos. La Mesa rechaza que la plantación posterior de ejemplares jóvenes pueda considerarse una sustitución equivalente: tardarán años en desarrollar las funciones ambientales de los árboles maduros eliminados.

El informe extiende sus críticas a las actuaciones en avenida de Catalunya, avenida de Navarra, plaza San Miguel, plaza Salamero, Santa Engracia o la ampliación del parque Pignatelli. Según la Mesa, algunas de estas reformas mantienen grandes superficies sin sombra, alcorques insuficientes, ausencia de árboles en medianeras y excesiva pavimentación, desaprovechando la oportunidad de adaptar la ciudad al calentamiento urbano.

También cuestiona la reforma del Jardín Botánico del parque José Antonio Labordeta. La Mesa atribuye a las modificaciones de cotas, podas y régimen de riego y césped situaciones de encharcamiento y anoxia que habrían provocado la muerte de ejemplares.

Árboles singulares sin un programa específico

Abrazo vecinal al almez -litonero, en aragonés- del Parque Bruil de Zaragoza.

El documento se detiene también en el patrimonio arbóreo singular de Zaragoza. La Mesa denuncia que el Ayuntamiento carece de un programa específico, organizado y dotado económicamente para gestionarlo y recuerda que ya en 2014 ANSAR alertaba de la desaparición de 17 de los 57 árboles catalogados en 2005.

Como ejemplo reciente cita el almez del Parque Bruil, que sufrió el desgajamiento de una rama en abril. La plataforma cuestiona tanto la ausencia de supervisión previa como la posterior intervención municipal sobre el ejemplar y considera que el tratamiento recibido no fue el adecuado para un árbol veterano y singular.

Otro de los ejes de la crítica es el propio modelo de jardinería. La Mesa considera que Zaragoza mantiene un sistema excesivamente basado en superficies de césped, riego y mantenimiento intensivo frente a otro con mayor presencia de especies adaptadas al clima, estratos arbustivos y herbáceos y tratamientos compatibles con los ciclos naturales.

Entre las medidas que lleva años planteando figuran reducir las superficies de césped, retirarlo del entorno de árboles especialmente vulnerables, racionalizar el riego, combatir la compactación y anoxia de los suelos, introducir herbáceas y arbustos mediterráneos, inspeccionar regularmente el arbolado y mejorar la formación del personal técnico y jardinero.

La crítica se extiende a los desbroces de las riberas, el Canal Imperial y los espacios periurbanos, que, según el informe, llegan a realizarse “incluso en plena floración o época de cría de aves”, eliminando vegetación y refugios para la fauna.

El Bosque de los Zaragozanos frente a los Pinares de Venecia

La Mesa contrapone además la promoción institucional del Bosque de los Zaragozanos con la situación del patrimonio natural ya existente. Uno de los ejemplos centrales son los Pinares de Venecia, unas 330 hectáreas surgidas de una plantación popular y conectadas ecológicamente con la estepa, el río Huerva y el Canal Imperial. La carta enviada al jurado europeo denuncia que este espacio centenario se encuentra amenazado por la ampliación del Parque de Atracciones y las infraestructuras asociadas a los proyectos de centros de datos.

La Mesa recuerda además que los Pinares siguen sin un plan de gestión y revitalización aprobado ni un presupuesto asociado, mientras cuestiona el resultado de diferentes plantaciones del Bosque de los Zaragozanos. En el documento remitido a AraInfo cifra en más del 70% el fracaso de las plantaciones en los montes de Peñaflor.

La propia gestión del Bosque de los Zaragozanos recibe fuertes críticas. Según la Mesa, el desbroce intensivo y reiterado de las parcelas plantadas destruye los estratos herbáceo y arbustivo e impide la evolución natural de las comunidades vegetales y animales. Considera además que la Mesa del Bosque funciona como un espacio meramente informativo y no verdaderamente participativo.

La enmienda recoge asimismo afecciones concretas derivadas de nuevas infraestructuras. Entre ellas, la construcción de un puente para tráfico rodado sobre el Canal Imperial en un tramo del Bosque de los Zaragozanos. La Mesa sostiene que para ejecutarlo sería necesario talar varias decenas de pinos de más de cien años, además de árboles de reciente plantación, y que afectaría a una zona de matorral mediterráneo autóctono.

Foto: Iker G. Izagirre / AraInfo

El Huerva, bajo la lupa

Otro de los proyectos que recibe una fuerte crítica es la intervención en el río Huerva, presentada por el Ayuntamiento como una actuación de restauración y naturalización.

La Mesa cuestiona precisamente ambas características. A su juicio, una verdadera restauración fluvial debería haber eliminado barreras transversales y longitudinales y proporcionado más espacio al río. En cambio, denuncia la construcción de una pasarela que considera una nueva barrera y advierte de los problemas que podría ocasionar durante episodios de inundación.

También critica la abundancia de caminos, graderíos y escaleras de cemento, que, a su juicio, cuestionan la pretendida naturalización y dificultan además la accesibilidad.

La Mesa atribuye asimismo a la actuación una importante pérdida de arbolado que cumplía una doble función como refugio climático y elemento de sujeción de los taludes. Según el documento remitido a AraInfo, la desaparición de estos ejemplares ha contribuido al desmoronamiento de taludes y al consiguiente incremento del presupuesto de las obras.

La crítica de la Mesa no se circunscribe al casco urbano. Su documento reivindica el patrimonio natural del término municipal, compuesto por los tres ríos —Ebro, Galligo y Huerva—, el Canal Imperial, pinares, estepas, saladas y espacios agrícolas, y considera que el crecimiento urbano y determinadas infraestructuras están fragmentando estos ecosistemas pese a la existencia de un Plan Director de Infraestructura Verde.

También señala la falta de impulso a la huerta de Zaragoza y reclama recuperar la capacidad de estos espacios agrícolas para abastecer a la ciudad. Para la Mesa, una Capital Verde no puede medirse únicamente por las actuaciones realizadas dentro del espacio urbano, sino también por la conservación y conexión de todo su patrimonio natural.

Una biodiversidad “en constante deterioro”

La Mesa considera que la biodiversidad del término municipal sufre un “constante deterioro”, tanto en el espacio urbano y periurbano como en las áreas rurales y naturales, donde señala la presión de la industria, las infraestructuras y la intensificación agraria.

Entre sus críticas aparecen la utilización de especies exóticas, algunas consideradas invasoras, la escasez de especies autóctonas y los desbroces intensivos y reiterados. El informe cita especies como Ailanthus altissima o Acer negundo y cuestiona que continúen utilizándose especies ajenas a la flora local incluso en actuaciones presentadas como proyectos de renaturalización.

Según la Mesa, estas prácticas dificultan además el establecimiento de comunidades de insectos, artrópodos del suelo y pequeños invertebrados.

La gestión del agua constituye otro de los argumentos con los que la Mesa cuestiona la candidatura. Según la documentación facilitada a AraInfo, durante determinados episodios de crecida del Ebro los colectores y estaciones de bombeo de la margen izquierda no pueden conducir todas las aguas residuales hasta la depuradora de La Cartuja. La Mesa cifra en unas 150.000 las personas cuyas aguas residuales terminan entonces vertiéndose al río sin depurar.

También reclama un cambio en el tratamiento de fuentes, balsas y estanques urbanos. El informe critica que estas láminas de agua continúen artificializadas, encementadas, cloradas y sin vegetación en lugar de avanzar hacia su renaturalización.

Más de 275 vertidos incontrolados

El capítulo de residuos añade otro frente. La Mesa señala que durante los últimos años se han denunciado más de 275 vertidos incontrolados en el entorno de Zaragoza.

A ello suma los numerosos incendios producidos en el Parque Tecnológico del Reciclado (PTR) y denuncia que durante años miles de toneladas de residuos procedentes de Francia e Italia fueron depositadas ilegalmente en vertederos zaragozanos.

El conjunto forma parte de un capítulo específico de la enmienda dedicado a residuos, reciclaje y economía circular, que aborda el vertedero de Zaragoza, el PTR, los puntos limpios, los vertidos incontrolados y la gestión de residuos en grandes eventos.

La denuncia de falta de participación no es genérica. La Mesa aporta fechas para describir el vaciamiento de los órganos municipales creados precisamente para abordar estas materias.

Según el informe, el Consejo Sectorial de Medio Ambiente no se reúne desde enero de 2025. La Comisión de Biodiversidad no se convoca desde julio de 2016; la de Cambio Climático, desde febrero de 2015; la de Ciclo Integral del Agua, desde marzo de 2018; y la de Ruido, desde junio de 2017.

Todavía más atrás se remonta la Comisión de Participación del Galacho de Juslibol, que, según el documento, no se convoca desde 2013, pese a las reclamaciones de colectivos y alcaldías.

La Mesa cuestiona igualmente el funcionamiento de la Mesa de Participación del Bosque de los Zaragozanos, que considera un órgano meramente informativo donde se comunican decisiones adoptadas previamente. Según explica, la Federación de Barrios de Zaragoza y organizaciones ecologistas dejaron de participar por esa falta de capacidad real de intervención.

El informe denuncia además que numerosas solicitudes de informes técnicos quedan sin respuesta y sostiene que esta práctica vulnera la Ordenanza municipal de transparencia y libre acceso a la información y el Convenio de Aarhus sobre información y participación ambiental.

“La participación no puede consistir en convocatorias puntuales mientras las actuaciones materiales avanzan por otra vía”, advierte la Mesa, que remata: “La confianza no es un recurso infinito”.

Para la plataforma, lo sucedido en lugares como Parque Bruil o la ribera del Huerva ejemplifica la distancia entre la participación ciudadana anunciada formalmente y la capacidad efectiva de intervenir mientras se ejecutan los proyectos.

Una treintena de organizaciones respaldan la enmienda

La “Carta de Enmienda” fue remitida inicialmente al jurado europeo con el respaldo de 24 colectivos vecinales, ecologistas, sociales y de defensa del patrimonio. La actualización enviada posteriormente a AraInfo eleva a una treintena las organizaciones que apoyan el documento.

Estas organizaciones son: Plataforma Salvemos los Pinares de Venecia; Asociación Vecinal Montes de Torrero-Venecia; Asociación Vecinal de Oliver Aragón; Asociación Naturalista de Aragón (ANSAR); Ecologistas en Acción Zaragoza; Alianza Emergencia Climática Aragón; Plataforma Animalista de Zaragoza; Asociación Vecinal de La Madalena, Calle y Libertad; Asociación Vecinal Puente Santiago-Barrio del Actur; Asociación Vecinal Parque Bruil-San Agustín; Asociación Amigos Galacho Juslibol; Asociación Sociocultural El Cantero de Torrero; Asociación de Mujeres Hispanoparlantes; Asociación Vecinal Stop Ruidos de Zaragoza; Plataforma Canal Imperial Natural; Asociación Vecinal Las Fuentes; Asociación Vecinal Picarral-Salvador Allende; Asociación Vecinal Parque Goya; Asociación Vecinal San José; Asociación Defensa Sanidad Pública Aragón; Asociación Cultural Barrio Verde; Asociación Vecinal Joaquín Costa; Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (APUDEPA); Asociación Vecinal San Pantaleón; Peña Unión Flamenca; FAPAR; Amnistía Animal; Asociación Nicaragua Libre; y Plataforma Arboles Vivos Huesca.

Diez medidas para poder ser Capital Verde

La Mesa no se limita a impugnar la candidatura. Las dos últimas páginas de su informe contienen un decálogo de medidas con el que plantea qué debería cambiar Zaragoza para poder aspirar en el futuro al reconocimiento.

La primera es un Plan de Choque contra las calles sin arbolado, con actuaciones urgentes y estudiadas que permitan compatibilizar la vegetación arbórea con las plazas destinadas al aparcamiento.

La segunda plantea reconsiderar por completo los parques y jardines para que dejen de ser, en palabras del documento, extensiones de césped con árboles dispersos y se conviertan en espacios vivos con una gestión diferenciada y capaz de afrontar los problemas fitosanitarios de árboles, arbustos y suelos.

La tercera reclama una apuesta por la jardinería mediterránea, con todos los estratos vegetales, sustitución de superficies de césped por praderas herbáceas, renaturalización de fuentes y utilización de especies autóctonas, evitando especialmente aquellas con carácter invasor.

Como cuarta medida propone unas “Nuevas Normas Verdes” que coordinen a los distintos departamentos municipales y garanticen en cualquier nueva urbanización o reforma el cumplimiento de la Ordenanza de Protección del Arbolado Urbano, la conservación de los ejemplares maduros, una cobertura arbórea mínima, alcorques de dimensiones adecuadas y una planificación correcta de las infraestructuras subterráneas y aéreas. La propuesta incluye revegetar glorietas, medianas y grandes aparcamientos en superficie.

La quinta reclama un plan de formación sobre actuaciones y podas conforme a las directrices europeas, otro específico para frenar las pérdidas de pinos y una unidad dedicada al Arbolado Singular, junto a la actualización de su inventario y la creación de una categoría de árboles notables.

La sexta exige ejecutar las medidas del Plan Director de Infraestructura Verde destinadas a mejorar ríos, Canal, estepas, pinares, saladas y espacios agrícolas y conectarlos entre sí. Reclama una protección especial de los Pinares de Venecia y la naturalización de los tres ríos y el Canal Imperial, recuperando bosques de ribera, eliminando residuos y evitando construcciones que fragmenten o artificialicen estos espacios.

La séptima pide publicar para toda la ciudadanía el Inventario de Arbolado, hacer públicos obligatoriamente los informes técnicos relacionados con los árboles, crear una Mesa del Árbol con todas las partes implicadas y organizar anualmente unas Jornadas por la Biodiversidad y la Jardinería de Zaragoza.

La octava reclama volver a poner en marcha las comisiones de Biodiversidad, Galacho de Juslibol, Agua y Gestión de Residuos, además del Consejo Sectorial de Medio Ambiente, para que los proyectos puedan conocerse antes de su ejecución.

La novena incorpora la dimensión laboral: proteger las condiciones de quienes trabajan en el sector, garantizar formación continua y gratuita y desincentivar la subcontratación y las empresas multiservicios.

Y la décima plantea programas anuales ambiciosos de educación ambiental, junto al impulso del voluntariado en parques y jardines, dejando expresamente claro que estas actividades no deben entrar en conflicto con el trabajo profesional.

“Una ciudad verde no se construye solamente plantando más”

La Mesa insiste en que su informe no pretende demostrar que Zaragoza nunca pueda convertirse en Capital Verde Europea. La carta reconoce que la ciudad dispone de un patrimonio natural notable y de un tejido asociativo dispuesto a colaborar y sostiene que, si se afrontan los problemas señalados con voluntad política y rigor técnico, puede optar al reconocimiento en futuras convocatorias.

Lo que cuestiona es que pueda hacerlo ahora y, sobre todo, que la condición de ciudad verde pueda reducirse a nuevas plantaciones, grandes reformas o campañas institucionales mientras continúa desapareciendo arbolado maduro, se fragmentan espacios naturales y permanecen cerrados durante años los órganos de participación ambiental.

“El papel resiste todo, pero son los hechos los que ponen a prueba las políticas”, advierte la Mesa. Su propuesta pasa por recuperar espacio para peatones, combatir la isla de calor, equilibrar la cobertura arbórea entre barrios, proteger los tres ríos, el Canal, los Pinares, la estepa y las zonas agrícolas y avanzar hacia una jardinería más naturalizada y biodiversa.

“Queremos que Zaragoza sea Capital Verde Europea”, recalca. Pero para ello exige que los compromisos ambientales “se traduzcan en hechos”, que las políticas sean coherentes, exista control sobre su aplicación y la ciudadanía pueda participar y comprobar sus resultados.

La Mesa lo resume en dos frases que atraviesan toda su enmienda: “Una ciudad verde no se construye solamente plantando más. Se construye cuidando mejor” y “Una Capital Verde Europea no debería ser solamente un título. Debería ser una forma de hacer ciudad”.

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