La oposición a la macroplanta de biometano proyectada por Moeve en Calamocha suma nuevos apoyos. Profesionales sanitarios que trabajan en el Centro de Salud de la localidad han mostrado su rechazo al proyecto tal y como está planteado y han respaldado con sus firmas las reivindicaciones de la Plataforma Vecinal Stop Biogás Jiloca.
Ha sido durante la sexta charla organizada por la plataforma, dedicada en esta ocasión específicamente a las posibles afecciones sobre la salud derivadas de una instalación de estas dimensiones y, especialmente, de su proximidad al casco urbano.
Según explica Stop Biogás Jiloca, las y los profesionales asistentes reconocieron que hasta el momento desconocían en profundidad el proyecto. “Desconocíamos completamente” sus características, señalaron durante el encuentro, y explicaron que habían tenido conocimiento de la movilización principalmente “por algunas conversaciones con nuestros pacientes y por la presencia de pancartas en ventanas y balcones repartidas por Calamocha”.
La plataforma expuso durante la reunión los datos contenidos en la documentación presentada por la propia empresa promotora durante el procedimiento de exposición pública: una instalación situada a 807 metros del casco urbano, capacidad para gestionar 140.000 toneladas de residuos anuales, tráfico continuado de vehículos pesados y una balsa abierta de digestato de 9.000 metros cuadrados y 35.000 metros cúbicos de capacidad.
Stop Biogás Jiloca también cuestionó la tecnología prevista para la extracción de nitrógeno, que califica de “obsoleta y poco eficiente”.
Tras conocer estas características y la información sobre los posibles efectos sanitarios presentada durante la charla, los profesionales presentes expresaron, según relata la plataforma, un “rechazo total” al proyecto en su configuración actual.
La cercanía al casco urbano, en el centro de las preocupaciones
Uno de los principales argumentos planteados por Stop Biogás Jiloca vuelve a ser la distancia. La instalación que tramita el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA) se levantaría a solo 807 metros del casco urbano.
Durante el encuentro, la plataforma presentó resultados de estudios epidemiológicos —entre ellos, uno que identifica como Tamborini 2023— sobre la relación entre la proximidad a instalaciones de este tipo y diferentes afecciones respiratorias.
A partir de esos estudios, Stop Biogás Jiloca sostiene que la ubicación prevista colocaría a parte de la población dentro de las zonas de mayor exposición. A menos de un kilómetro, señala la plataforma, los trabajos presentados durante la charla apuntan a un incremento del riesgo de asma, bronquitis, otros trastornos respiratorios crónicos y dificultades respiratorias agudas.
La organización vecinal recordó además que la planta quedaría a unos 900 metros del polígono agroalimentario de Calamocha, donde trabajan cientos de personas y que constituye uno de los principales motores económicos de la comarca del Jiloca, y a unos 500 metros del futuro polígono logístico de Sodecasa.
Según la exposición realizada durante la reunión, los estudios citados sitúan a esa última distancia dentro de lo que la plataforma denomina “zona crítica”, relacionada con alergias y síntomas respiratorios severos.
Stop Biogás Jiloca asegura que los efectos recogidos en esos trabajos disminuyen conforme aumenta la distancia: a partir de cinco kilómetros todavía se observaría un incremento del riesgo de determinadas enfermedades respiratorias crónicas y cardiovasculares, mientras que a partir de diez kilómetros se mencionaría un “posible aumento de síntomas respiratorios leves y menor calidad de vida”.
“Nuestra ubicación geográfica nos sitúa directamente en las zonas de máximo riesgo”, sostiene la plataforma. “Es algo que nos preocupa muchísimo y que justifica por sí solo la oposición vecinal a este proyecto”, añade.
Contaminantes, digestato y tráfico pesado
La charla abordó también los distintos agentes contaminantes que, según la documentación presentada por Stop Biogás Jiloca, pueden estar asociados a instalaciones de estas características. La plataforma los agrupó en agentes biológicos, compuestos orgánicos volátiles y partículas y gases.
Entre los primeros mencionó endotoxinas bacterianas y hongos patógenos, mientras que entre las partículas puso el foco en aquellas inferiores a 2,5 micras —PM2,5— por su capacidad para penetrar profundamente en el sistema respiratorio.
Otro de los elementos que preocupa especialmente a la plataforma es la balsa abierta prevista para almacenar digestato líquido. Tendría 9.000 metros cuadrados y, según los datos aportados durante la charla, un contenido amoniacal de 5,06 gramos por kilogramo.
Stop Biogás Jiloca recordó que la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) clasifica el amoníaco como tóxico por inhalación, corrosivo y peligroso para el medio ambiente.
A ello añade el tráfico pesado vinculado a la actividad de la planta. La plataforma advierte de las emisiones asociadas a ese tránsito y de las características particulares del valle del Jiloca, donde los episodios de inversión térmica pueden dificultar la dispersión de contaminantes.
Por ello reclama que la evaluación del proyecto estudie “a fondo, no solo los riesgos para el medio ambiente, sino los riesgos para la salud y calidad de vida de los vecinos y vecinas de Calamocha”.
Especial preocupación por infancia y personas mayores
La sesión dedicó otra parte a los sectores de población que pueden resultar más vulnerables ante la contaminación atmosférica. La exposición de Stop Biogás Jiloca puso el foco en la infancia por encontrarse sus pulmones todavía en fase de desarrollo, así como en las personas mayores e inmunodeprimidas.
La plataforma relacionó la exposición crónica a determinados contaminantes con un mayor riesgo de asma infantil persistente, bronquitis y alteraciones del desarrollo de la capacidad pulmonar. Para personas mayores o inmunodeprimidas citó afecciones relacionadas con la EPOC, infecciones respiratorias y episodios de estrés cardiovascular.
También abordó los posibles efectos sobre población adulta sana, entre ellos dificultades respiratorias, sensibilización alérgica, rinitis y afecciones dermatológicas, siempre de acuerdo con los estudios presentados por la plataforma durante el encuentro.
Casi 3.000 firmas contra el proyecto
Al finalizar la charla, las y los profesionales sanitarios asistentes firmaron las reivindicaciones impulsadas por Stop Biogás Jiloca. La plataforma asegura haber reunido ya casi 3.000 firmas desde julio, tanto mediante hojas distribuidas en el mercado y diferentes comercios de Calamocha como a través de una petición digital.
El respaldo sanitario se incorpora así a una movilización que ha ido extendiéndose durante los últimos meses. La plataforma nació este verano y desde entonces ha organizado reuniones y charlas con distintos sectores de la localidad, ha presentado alegaciones y ha mantenido una campaña continuada de recogida de firmas.
En septiembre, representantes de la industria agroalimentaria y del comercio local también trasladaron su preocupación después de conocer las dimensiones del proyecto. Stop Biogás Jiloca insiste en que su oposición no es al biogás como tecnología ni niega el problema existente con los purines en el Jiloca. “Estamos a favor del biogás, pero no de instalaciones de este tamaño ni tan próximas a las poblaciones”, resumía la plataforma en una de sus anteriores comparecencias.
Ahora, mientras el proyecto de Moeve continúa su tramitación ante el INAGA, la preocupación por una macroplanta situada a apenas 807 metros de las viviendas llega también al ámbito sanitario.




