‘OkupAcción’ rompe la tranquilidad de un vecindario zaragozano

La actividad de la organización parapolicial OkupAcción para presionar a una familia con contrato de alquiler en vigor y al corriente de pago está alterando la convivencia en una barriada de la Margen Izquierda. Residentes del edificio denuncian un clima de intimidación e inseguridad que afecta, "de una u otra forma", al conjunto de vecinos y vecinas, con especial incidencia en la infancia y la adolescencia.

17 junio, 2026. 07:00
La Margen Izquierda de Zaragoza en una recreación creada a partir de una toma obtenida de Google Maps.

El jueves de la semana pasada publicamos un relato pormenorizado de la situación de acoso inmobiliario que sufría una familia con tres menores, con contrato en vigor y al corriente de pago, por parte de la organización parapolicial OkupAcción.

Estos acontecimientos, que tienen lugar en un barrio obrero y popular de la Margen Izquierda zaragozana, no solo han repercutido en la vida de esta familia.

La continua presencia en la finca de lo que activistas por la vivienda no dudan en definir como grupos de "matones" está generando un clima de inseguridad y desgaste emocional entre vecinos y vecinas.

Con el objetivo de ofrecer a nuestra comunidad lectora una nueva perspectiva sobre el fenómeno de las denominadas empresas de "desokupación", hemos tenido ocasión de hablar largo y tendido con residentes del inmueble. La primera sensación que nos transmiten es la de un profundo cansancio ante el clima de violencia y coerción que se ha instalado en este vecindario zaragozano desde la aparición de los integrantes de OkupAcción.

"Un vecindario muy tranquilo"

"Trabajo de noches y suelo llegar a casa a primera hora de la mañana. Cuando me estaba preparando para ir a dormir empecé a escuchar timbrazos, golpes y gritos". Así fue la primera "toma de contacto" de una de las personas residentes. Sería el comienzo de una situación que durante semanas rompería la paz de "un vecindario muy tranquilo".

Preocupado por el alboroto, se asomó a la ventana y se encontró con "cuatro energúmenos grandotes con una pinta muy agresiva". Recuerda que entonces se dijo a sí mismo: "Estos tienen pinta de ser los que se dedican a desocupar edificios".

En cualquier caso, desconocía el motivo de su presencia, pues no sabía si existía algún piso ocupado, algo que, según afirma, "ni me interesa". Más tarde, al coincidir en la escalera con otras personas residentes en el edificio, comprendió en parte lo que estaba ocurriendo. No había ningún piso "ocupado". La presencia de la presunta "empresa de mediación" estaba relacionada con el piso de alquiler en el que residía una pareja con sus hijos menores de edad.

"Las vecinas están asustadas"

A partir de entonces se sucedieron las visitas de los miembros de OkupAcción, "una o dos veces a la semana", alternándose con alguna semana en la que no aparecieron.

Su relato coincide con lo recogido en nuestra anterior información. En una de sus visitas, "arrancaron la puerta del buzón del inquilino". Después aparecieron el garabato de una esvástica "en la puerta del vecino" y una pintada "en el edificio de enfrente" contra la organización parapolicial. Más allá de desconocerse sus autorías, estos hechos son, para nuestro interlocutor, un síntoma del clima de incertidumbre e inseguridad generado por la forma de actuar de OkupAcción en una barriada cuya "tranquilidad" habitual destacó reiteradamente a lo largo de nuestra conversación.

Más allá de las molestias que él mismo sufre, "lo que realmente" le preocupa es, "sobre todo, las vecinas que están asustadas" y, además, como veremos, el impacto en los menores. Para ilustrar esa preocupación, explica que fue testigo de cómo "una vecina intentaba bajar y ellos bloqueaban la escalera, dificultando el paso. Iba la pobre mujer con el carro de la compra y ellos ahí, clavados en la escalera".

Además, se trata de un bloque en el que vive gente de distintas culturas y procedencias, por lo que la presencia de un grupo que "tiene pintas de neonazis" resulta especialmente "agresiva", nos cuenta.

Afección a la infancia y la adolescencia

A este vecino le inquieta especialmente la incidencia de estos acontecimientos en "los chavales jóvenes y los niños" que residen en el edificio. Además, por su experiencia profesional, explica que la LOPIVI (Ley Orgánica 8/2021 de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia) establece que el "mero hecho de hacer que un menor contemple violencia ya es violencia contra el menor".

"Un niño no tiene por qué salir del colegio y encontrarse con cuatro energúmenos en la escalera de su casa, pegando gritos, dando golpes a las paredes o amenazando a un vecino", señala. La situación le parece "horrorosa" y considera que "la policía debería actuar de forma más decidida" para evitar la indefensión de las personas residentes, especialmente de las menores de edad.

Como relatamos en una información anterior, vecinos y vecinas del bloque han tenido que cambiar sus rutinas para tratar de no coincidir con los integrantes del grupo, afectando incluso a la actividad escolar de menores de edad.

Quieren "vivir en paz"

Aunque agentes de policía se han personado en varias ocasiones, tanto por llamadas de la familia que sufre el acoso como de otros vecinos, esto no ha significado que la tranquilidad haya regresado al vecindario. Por el momento, ni las intervenciones de las fuerzas de seguridad ni las denuncias han tenido consecuencia alguna sobre la empresa, algo que resulta, cuando menos, sorprendente si se atiende a los testimonios recogidos por AraInfo.

El vecino entrevistado asegura que todos los residentes de la escalera están "afectados de alguna manera". Y añade: "Somos vecinos que no tenemos nada que ver en esta guerra. Lo que tenga la casera con su inquilino no es asunto mío. Lo que es asunto mío es la paz en mi casa, la paz en mi escalera. Eso sí que es asunto mío". Lo único que desea es que tanto su familia como sus vecinos "puedan vivir en paz".

Algunos desperfectos aparecidos desde la actuación de OkupAcción en el edificio. También rompieron la puerta del buzón de un residente.

Los problemas "han empezado con la llegada de OkupAcción"

Añade que la familia que está sufriendo la espiral de coacciones "lleva año y medio viviendo en el edificio y jamás ha dado ningún problema. Los problemas han empezado a partir de que viene OkupAcción aquí a la finca armando follón".

"Los que están molestando, los que no dejan descansar a los vecinos, los que no dejan salir a los niños al colegio son ellos, no el vecino. El vecino no ha dado ninguna guerra", incide.

Preguntado por el motivo que le ha llevado a aportar su testimonio, responde que, al final, "me tengo que posicionar de alguna manera. Yo lo que quiero es vivir en paz. Y creo que estaría haciendo muy mal si esto no lo manifestara".

"Nos meten en una guerra que no es nuestra"

"Creo que no debemos callarnos. Aquí hay una gran masa de ciudadanos que no somos 'ni caseros ni inquilinos' y que, sin embargo, estamos sufriendo". Una de las cosas que más le molestan es encontrarse en esta situación porque "una persona que no vive en este edificio nos está obligando, de alguna manera, a todos los vecinos a aguantar a cuatro sicarios que ha enviado", afirma en referencia a la propiedad.

"No entiendo cómo esto puede ser legal, no lo comprendo. Que se pueda venir a amenazar a la gente a grito pelado, dando golpes por las escaleras o diciendo barbaridades. No puede ser legal esto y, si es legal, tenemos un problema en este país", considera con amargura.

"¿Cómo va a ser legal contratar a cuatro sicarios para que vengan a amenazar a la gente?", se pregunta. A ello suma los "daños colaterales que somos el resto de los vecinos, que no tenemos nada que ver en esta guerra". O quizá habría que decir que "no tenían", ya que las tácticas empleadas por la empresa contratada por la casera les han acabado introduciendo de lleno en un conflicto que puede, y debería, resolverse por cauces legales.

El silencio es el mejor cómplice del acoso

Al final de la conversación, este vecino lanza una reflexión: "Al igual que pasa con el bullying, aquí hay unos matones, aquí hay unas víctimas de esos matones y luego hay un número importante de personas que estamos en medio y que somos testigos mudos, que lo hemos visto, lo estamos viendo diariamente y no estamos diciendo nada". En este sentido, considera que "el testigo tiene que empezar a hablar y tiene que dar su versión". Y añade que "la gente tenemos que ser más valiente y decirlo a las claras, que aquí los que están causando problemas son los que se supone que vienen a solucionarlos".

Cree que empresas como Desokupa o OkupAcción no han llegado "para solucionar problemas, vienen para ganar dinero y nada más". Considera que "si quieres solucionar problemas hay mecanismos legales que no pasan por enviar a cuatro matones a la casa de la gente".

En semanas anteriores, AraInfo ofreció, a través de una conversación con dos veteranas activistas por el derecho a la vivienda, una batería de consejos para las familias que se enfrentan al acoso de este tipo de bandas. Unir esas pautas a una actitud solidaria y proactiva por parte de los vecindarios podría ser una de las mejores formas de combatir el clima de miedo que estos grupos parapoliciales utilizan como uno de los pilares fundamentales de su actividad.

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