Fútbol y curas

12 junio, 2026. 06:30

Se va el Papa y empieza el Mundial de fútbol.

Nos regalan (es un decir porque lo pagamos) excusas para no pensar. Todo ello entre el folklore, la fe, con ese algo casi religioso que tiene el fútbol, y el negocio indecente.

Este Mundial es un poco menos vomitivo que el anterior, donde bandas de idiotas (no nos sale llamarlos de otra manera) blanqueaban una dictadura atroz en estadios que habían construido obreros en condiciones de semiesclavitud.

Las críticas a este Mundial se han hecho presentes sobre todo en México, país con unos problemas internos muy graves en el que se va a dilapidar cantidades de dinero considerables y a maquillar las situaciones más graves del país, como la inseguridad ciudadana o los millones de personas que viven en situaciones de pobreza.

Por si acaso se han asegurado de taparlos incluso en el sentido literal del término colocando pantallas que cubran las infraviviendas de barriadas que no deben ser vistas.

En EEUU ya se sabe lo que hay y no se han ahorrado ni un ápice de racismo para empezar con el cacheo humillante a la selección de Senegal. Tampoco hay que extenderse más.

Pero es que en torno al mundo del fútbol todo apesta, empezando por su máximo órgano gestor, la FIFA. Un ente corrupto y no democrático, al frente de la cual está un personaje turbio, Infantino, que sostiene un peculiar idilio de vasallaje con Trump.

El fútbol, ahora mismo, en sus categorías profesionales, es el antideporte.

Es cualquier cosa menos saludable y representante de las virtudes del trabajo en equipo. Lo más saludable que se puede hacer es no consumir esa bazofia y, de camino, no colaborar con las empresas que apoyen el mundial.

En 2030 lo padeceremos aquí y también nos estamos fundiendo ya una millonada en estadios como la Romareda. Será tiempo de protestar en nuestro ámbito local.

Mientras, en un ámbito más cercano, pero también relacionado con el pensamiento mágico, hemos tenido al Papa de Roma por aquí con toda el apoyo de un estado que se dice aconfesional.

Lo hemos visto comparecer en el Congreso con un discurso antifeminista en contra de la libertad de elección reproductiva, recibir baños de multitudes y pasar de puntillas sobre asuntos como las agresiones sexuales contra niñ@s en el ámbito de la Iglesia católica española.

Hay que reconocer, eso sí, que la visita ha tenido sus momentos chuscos, como cuando ha resultado que una institución tan rancia como la Iglesia mantenga un discurso más progresista en algunos asuntos que el facherío patrio, que ha preferido no darse por enterado.

Lo más alucinante es el despliegue de adoración institucional por un gobierno que se dice de izquierdas a un representante de todo lo contrario a lo que supone el pensamiento racional.

Como alucinante fue el show montado en la inauguración de la torre de Jesús de la Sagrada Familia. Un lugar de indudable mérito artístico, transmitiendo un mensaje que ataca el laicismo del que formamos parte una gran porción de la sociedad, cuando no ateísmo.

Curas y fútbol. Las religiones de siempre y las de ahora.

Luego nos sorprenderá que pensar no esté de moda.


Acratorial semanal del programa El Acratador de Radio Topo, radio libre de Zaragoza.

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