Tras valorar varias posibilidades y ante la cercanía del verano se ha decidido empezar la huelga aunque aún queda una última oportunidad negociadora este próximo día 21 cuando los sindicatos de la mesa negociadora, CCOO, OSTA y UGT y las dos patronales ASOAL y ASPEL volverán a sentarse.
Las posiciones aún están muy alejadas por las pretensiones de la parte empresarial que suponen, en la práctica, una pérdida de poder adquisitivo para la que es una de las labores más precarias.
Por ello se ha convocado una concentración el mismo 21 de mayo en la puerta del Servicio Aragonés de Mediación (SAMA) en la calle Madre Rafols a partir de las 9:30 horas de la mañana y se anunciarán más movilizaciones si no se llega a acuerdo ese día y hasta el comienzo de la huelga. Por otro lado, se están registrando ya expresiones de solidaridad desde la calle pero también desde las instituciones.
Así pues, aunque desde el Ayuntamiento de Zaragoza se ignoraron las reivindicaciones del personal de limpieza, el pasado 13 de mayo el pleno de la DPZ apoyaba una moción presentada por el grupo de En común-Izquierda Unida en que se reivindicaba el papel esencial de un sector “históricamente invisibilizado y precarizado”, recordando que durante la pandemia fueron las trabajadoras de la limpieza quienes sostuvieron hospitales, colegios, residencias y edificios públicos “en condiciones muy duras, con salarios bajos, jornadas parciales impuestas y derechos permanentemente cuestionados”.
Un aspecto interesante de esta moción que sería deseable se trasladara a todas las instituciones es que la propuesta aprobada reclama que la contratación pública incorpore cláusulas sociales que garanticen condiciones laborales dignas y el cumplimiento efectivo de los convenios colectivos.
Es importante recordar que las administraciones públicas emplean a miles de limpiadoras mediante contratación de empresas, muchas de ellas corporaciones multinacionales con grandes beneficios que se nutren de dinero público y aprovechan unas condiciones laborales tan ventajosas para sus empleadoras como precarias para sus trabajadoras.
Así pues, si no se producen avances en la negociación, se mantiene la fecha del 26 de mayo como la de comienzo de la huelga indefinida, para la que el personal de limpieza pide solidaridad y reconocimiento de su labor invisibilizada.




