Carmen Magallón se sintió bien arropada por las personas que abarrotaron, de nuevo, el antiguo salón de plenos de la Diputación de Zaragoza. La presidenta del Seminario de Investigación por la Paz (SIP) y presidenta de honor de WILPF, Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, centró su exposición en la necesidad de amplificar las voces que piden la paz.
El discurso, sencillo y profundo a la vez, giró alrededor del concepto de que las guerras, cualesquiera de ellas, no son inevitables, que los conflictos, lo mismo los que hay entre personas que los existentes entre naciones o gobernantes, se pueden y deben gestionar de otra manera que con las armas. "Ninguna guerra es justa".
Tampoco son ingenuos sus planteamientos, es consciente de la presencia de los intereses económicos en ellos mediante los poderosos lobbies armamentísticos que abogan por las guerras.
Lobbies a los que se les puede arrinconar con la palabra si es que esta palabra suena a paz. Las generaciones nuevas pueden tener la sensación de impotencia, de que la presencia de la ciudadanía en la calle exigiéndola no sirve para nada. Es algo que debemos demostrar que no es así. Siempre, en todos los conflictos, la presencia activa de gentes que amplían esas voces de paz, ha conseguido, si no parar el conflicto, sí poner bases para evitarlo en un futuro.
Hay ejemplos. En 1915, en plena primera Gran Guerra, mil mujeres de muchas naciones implicadas, se juntaron para reclamar la formación de una Mesa de Paz y ellas fueron las que aprobaron una veintena de resoluciones que sirvieron de soporte para la futura Sociedad de Naciones. Resoluciones, algunas de ellas tan importantes como la necesidad de ese foro internacional que sirviera para arbitrar los conflictos, la petición del voto femenino, el reconocimiento a los pueblos de su autogobierno o la que sigue siendo utópica pero necesaria, del desarme universal.
Un siglo después, en Palestina, de nuevo mujeres judías y palestinas trabajan en paralelo y unidas para la consecución de un estatus en el que ambos pueblos puedan coexistir en paz.
No es de recibo admitir y aceptar el aumento del gasto militar. Recientemente, el nuevo secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha abogado, en España, por aumentar, de manera significativa, el gasto militar de nuestro país de cara a la OTAN. Y no es nada simbólico; del poco más del 1% que se destinaba —oficialmente— hace muy poco tiempo, hoy nos gastamos —insiste escéptica— más del dos por ciento de nuestro PIB y se pide, con rango de exigencia por parte del nuevo secretario y de quien está detrás, el presidente nuevo de los USA, llegar al cuatro o al cinco por cien de ese PIB.
Evidentemente, a costa de reducir el estado de bienestar simbolizado por temas públicos tan esenciales como la sanidad, la educación o las pensiones.
A las nuevas generaciones, depositarias evidentes de las trayectorias humanas, del progreso intelectual humano, hay que decirles lo que Mayor Zaragoza transcribió de manera tan exacta: "Las personas y organizaciones que luchamos por un mundo mejor, no solo tenemos que describir la realidad, hay, también, que escribirla".
Carmen Magallón informa que, actualmente y desde diversos ámbitos, entre ellos WILPF y el SIP, se está trabajando para que la actual ONU, a la que, continuamente, se le está restando autoridad, tenga una nueva carta fundacional. Todo ello amparado por el artículo 109 de la actual carta.
Entre los cambios que propone está el de la reforma sobre la cuestión del veto, reforzar la legislación internacional como el TPI (Tribunal Penal Internacional), constituir un nuevo Consejo climático y añadirlo a los tres existentes, organizar y dotarla de una total autoridad, una verdadera fuerza militar por la paz. Al tiempo de la continuación de la Asamblea de Naciones, la creación de una verdadera Asamblea parlamentaria, la obligatoriedad de que las resoluciones del Consejo de Seguridad se efectúen con el aval de la fuerza militar si llegara el caso, y una nueva manera de elección del Secretario General.
Los cambios son necesarios y urgentes. Se da el caso de que los países africanos no tienen representación equivalente.
Finalmente, en el debate, salió a colación el hecho de que organizaciones que trabajan por exigir la paz y parar las guerras apunten hacia los verdaderos culpables de muchas de ellas, y uno de los organismos que más culpa tiene es la OTAN.
"Paremos la guerra, ganemos la paz"
El ciclo "Paremos la guerra, ganemos la paz" arrancó el lunes 13 de enero con la presencia de Tica Font. En estos días también han estado en la capital aragonesa Shigemitsu Tanaka, superviviente de la bomba atómica, y José Antonio Zorrilla. Este jueves, la Asamblea Ciudadana por la Paz y contra las Guerras convoca una manifestación. La programación del ciclo continúa hasta primeros de marzo con diversas actividades en Zaragoza. Aquí puedes leer todas las noticias.




