Joaquim Bosch: "El auge ultraconservador es un síntoma de nuestras insuficiencias democráticas"

El magistrado y portavoz territorial de Juezas y Jueces para la Democracia ha presentado este miércoles en Zaragoza su libro “Jaque a la democracia”. En la obra reflexiona sobre los riesgos de retroceso democrático en el Estado español, a partir de una situación internacional en la que las fuerzas de ultraderecha cada vez están más presentes en las instituciones de las democracias occidentales.

30 octubre, 2024. 21:01
Joaquim Bosch con su libro “Jaque a la democracia”.

Este miércoles, 30 de octubre, se ha presentado en Zaragoza el libro “Jaque a la democracia. España ante la amenaza de la deriva autoritaria mundial” (Ariel Editorial), escrito por el conocido magistrado Joaquim Bosch. El acto, organizado por la Asociación de Familiares y Amigos de Asesinados y Enterrados en Magallón (Afaaem) con la colaboración de la DPZ, la Plataforma de Acción por la Memoria de Aragón (PAMA) y Librería Cálamo, ha tenido lugar en el antiguo salón de actos de la Diputación.

Portavoz territorial de Juezas y Jueces para la Democracia y colaborador habitual en diferentes publicaciones jurídicas y medios de comunicación, Joaquim Bosch también es autor de “La patria en la cartera” –libro que presentó en Zaragoza en marzo de 2022– y coautor de “El secuestro de la justicia”. Antes de la presentación de este miércoles AraInfo ha podido hablar con el magistrado.

¿Por qué ha escrito el libro?

El libro parte de una profunda preocupación por el futuro del sistema democrático, con todos los riesgos para el Estado de Derecho y para nuestro sistema de derechos y libertades. Me parece que también hay peligros reales que lleven a retrocesos en materia de igualdad entre mujeres y hombres, así como a tratos estructurales discriminatorios de tipo racista y xenófobo. La nueva extrema derecha podría desmantelar los valores democráticos.

¿Está en riesgo la democracia?

El auge de la extrema derecha puede poner en riesgo elementos esenciales de la democracia representativa plural. La situación no es la misma en todos los países. Pero tenemos experiencias muy relevantes en la Unión Europea, como la de Hungría, porque su presidente Viktor Orbán es una gran referencia para todos los grupos ultraconservadores. Hungría se ha convertido en una democracia autoritaria, que ha manipulado los mecanismos de supervisión electoral, ha controlado los espacios judiciales de contrapeso y ha generalizado las redes clientelares, lo cual ha permitido reelecciones continuadas. También ha adoptado medidas contrarias a la igualdad de género, ha discriminado a las personas por su orientación sexual y ha vulnerado los derechos de los extranjeros. Todo ello podría trasladarse a otros países y también a España. De hecho, Trump es un gran admirador de Orbán y del sistema autoritario húngaro. Y, sin duda, lo que pueda pasar en Estados Unidos a partir de las próximas elecciones va a tener muchas repercusiones en el mundo.

¿Todo ello podría pasar en el Estado español?

En España hay algunos indicadores de riesgo de involución autoritaria. Todos los estudios internacionales realizados nos indican que somos la democracia occidental con mayor porcentaje de rechazo de la democracia como sistema político, lo cual es una de las herencias del franquismo. En la extrema derecha española hay discursos constantes de negación de la legitimidad del gobierno y del parlamento nombrados democráticamente. Hay amenazas de ilegalizar a otras fuerzas políticas, independentistas, nacionalistas o izquierdistas. En sentido contrario, Vox en las instituciones ha aplicado su programa, pero no ha forzado las estructuras del Estado de Derecho, ni tampoco ha apoyado actuaciones violentas. Todo dependerá de la evolución de la extrema derecha española y del panorama internacional. Pero hipotéticamente también podría producirse una mutación de la derecha convencional, como ha pasado en Estados Unidos, Hungría o Israel, países en los que ha habido un viraje de partidos conservadores tradicionales hacia posiciones de ultraderecha.

¿A qué se debe el auge de la extrema derecha?

Los datos cronológicos nos indican que el punto de partida es la revolución digital y las transformaciones económicas que se desarrollaron a partir de la llegada del siglo XXI. Las innovaciones tecnológicas provocaron importantes cambios en el mundo financiero y en el mercado de trabajo. La Gran Recesión de 2007 provocó grandes desigualdades sociales y un descontento notable con las instituciones democráticas, así como un comprensible miedo al futuro en amplios sectores de la población. Los cambios tecnológicos también facilitaron un incremento de la movilidad humana en forma de migraciones, que no fue bien recibido por las sociedades de acogida, ante la falta de medidas de integración y las dificultades económicas.  Y, además, las nuevas tecnologías de la comunicación modificaron el debate público, rompieron la hegemonía de unos partidos tradicionales muy desgastados y con sus algoritmos favorecieron los discursos ultraconservadores.

Cartel de la presentación del libro de Joaquim Bosch de este miércoles en Zaragoza.

¿Qué importancia tienen las redes sociales?

Las redes han contribuido a una mayor libertad de información y de expresión. Pero también han favorecido los discursos de odio, las mentiras tóxicas y formatos diversos que no facilitan el diálogo constructivo. Además, la configuración de los algoritmos estimula la propagación masiva de los principales postulados de la ultraderecha, que suelen estar basados en reacciones de tipo emocional o generadoras de conflictos. Es especialmente preocupante la propagación masiva de mentiras tóxicas, que vulneran el derecho a recibir información veraz. Se debería regular un procedimiento bajo control judicial.

¿Qué papel juega el poder judicial?

El poder judicial debe desempeñar una función esencial en un Estado de Derecho con separación de poderes. Y eso implica un control de los abusos de poder. Al mismo tiempo, todo poder sin límites puede incurrir en comportamientos abusivos y eso también debe aplicarse al poder judicial, que necesita de controles y contrapesos. Si el CGPJ y la configuración de los altos tribunales está influida por fuertes injerencias políticas, como sucede en España, eso dificulta la supervisión efectiva de la actuación judicial. Y eso puede estimular casos de lawfare, si el juez que actúa abusivamente cree que desde arriba nadie lo va a cuestionar.

¿Por qué está tan presente la xenofobia en los discursos ultraconservadores?

Los alegatos contra la inmigración son muy comunes en este tipo de partidos. Lo cierto es que vivimos en sociedades cada vez más multiculturales y eso no tiene vuelta atrás. Esas situaciones se pueden y se deben gestionar desde el respeto a los derechos humanos, desde la integración y desde la convivencia constructiva. Todos los datos nos dicen que la inmigración es necesaria para la prosperidad económica de nuestro país. El Banco de España nos recuerda constantemente que necesitamos muchas más personas migrantes, que además ahora aportan más de lo que reciben. Pero la extrema derecha ha presentado como rasgo distintivo utilizar estas situaciones desde el conflicto, de manera oportunista para manipular emocionalmente el rechazo a los diferentes. Un caso muy claro es la difusión de bulos contra la inmigración, como vincularla sistemáticamente a la delincuencia. Los datos reales nos indican que el 98% de los extranjeros no comenten delitos en España. La inmensa mayoría ha venido a trabajar y a buscar un futuro mejor. La criminalidad está relacionada con la marginalidad social y con el color de la piel. Todas las investigaciones nos indican que los inmigrantes cometen un porcentaje similar de delitos que los españoles en su misma situación social.

 ¿En qué está fallando la democracia?

En el libro analizo la democracia desde la antigua Grecia hasta la actualidad. Y hay una constante: el apoyo a los sistemas democráticos no es incondicional. La democracia ha funcionado bien y ha sido muy apoyada cuando ha favorecido los mecanismos de igualdad y cuando ha servido para mejorar la vida de las personas. En caso contrario, la democracia se ha hundido o se han generado movimientos que la han derribado.

¿Y eso es responsabilidad de los partidos tradicionales?

En las democracias europeas se ha incrementado fuertemente la desconfianza ciudadana en las formaciones políticas, como nos indican los estudios de la UE. Eso se debe a la propia estructura interna de los partidos, que no han sabido readaptarse, pero también a su incapacidad para resolver adecuadamente problemas sociales esenciales, como el acceso a la vivienda, la cobertura de las necesidades básicas o la disponibilidad de suficientes prestaciones públicas. Todo ello está relacionado con el desmantelamiento del Estado social. Y se ha generado una crisis de la mediación representativa, que ha beneficiado a los partidos de extrema derecha. Es más difícil defender la democracia si hay desigualdad, corrupción, desconfianza en los partidos, marginalidad social y poca esperanza en el futuro.  El avance de los discursos ultraconservadores es un síntoma de las insuficiencias de nuestra democracia.

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