La Fundación Franz Weber (FFW) ha reclamado este miércoles al Ayuntamiento de Zaragoza y a su primera edil, Natalia Chueca “que haga valer su representación institucional para desincentivar la presencia de personas menores de edad en las sueltas de reses y corridas de toros programadas para los próximos días”, en la capital del país durante sus fiestas patronales.
Los naturalistas recuerdan que el consistorio zaragozano forma parte de la red de “ciudades educadoras” y es “ciudad amiga de la infancia hasta 2027”, y que, a su juicio “esto choca con las promociones dirigidas a menores para acceder a las corridas de toros”.
Cabe destacar las advertencias que ha realizado el Comité de los Derechos del Niño y la Niña de Naciones Unidas al respecto de la tauromaquia, ya que desde el 2018 viene solicitando la Estado español “medidas para que menores de edad no participaran de estas convocatorias ni directa ni indirectamente”.
Los reconocimientos internacionales a la capital del país como ‘ciudad educadora y amiga de la infancia’ hacen de Zaragoza “un supuesto espacio seguro para la infancia y la adolescencia, con el objetivo de prevenir contextos de riesgo o violencia. Sin embargo el gobierno local es partícipe del acceso de personas menores de edad a eventos de violencia explícita sobre animales y otras personas”, recalcan desde la FFW.
Por todo ello, Rubén Pérez, coordinador de la campaña Infancia Sin Violencia y portavoz de FFW se pregunta “por la utilidad de estos compromisos internacionales. Resulta muy pomposo aprobar un documento de estas características pero luego no hacerlo valer, ni siquiera en la acción de gobierno, por lo que reclamamos un respeto escrupuloso por los Derechos Humanos y por la Convención Internacional sobre Derechos del Niño”.
“El Comité relativo a menores (CDN) fue categórico con la vinculación de estos grupos poblacionales con la tauromaquia y si Donostia tiene una estrategia específica para los próximos seis años, Zaragoza debería tomar alguna medida, como mínimo, explicar a las familias que ver como maltratan a un animal no es un espectáculo apto para menores”, concluye.




