"La Biciescuela se ha revelado como una herramienta de desarrollo personal para el colectivo de mujeres entre 40 y 65"

Ahora que estamos en verano y que las actividades al aire libre apetecen más, nos hemos acercado a La Ciclería de Zaragoza a conocer a Beatriz García Fernando que coordina desde hace unos meses la “Biciescuela”, un proyecto con casi 20 años de funcionamiento que empodera personas enseñándoles a ir en bicicleta, perfeccionar el uso y aprender a circular con ella

04 julio, 2024. 07:00

Cómo y por qué surgió la idea de Biciescuela en 2005?

La Biciescuela nació, al igual que en otras muchas ciudades, con el objetivo de dar la posibilidad de aprender a montar en bicicleta a personas adultas que no lo pudieron conseguir en su juventud. Y de esta forma, adquirir una mayor autonomía en sus desplazamientos cotidianos, favoreciendo el uso de la bicicleta como alternativa a otros medios de transporte, contribuyendo así a una movilidad más sostenible. Creemos en la bicicleta como una herramienta para favorecer la salud y calidad de vida tanto a nivel personal, combatiendo el sedentarismo, como a nivel colectivo, queremos ciudades más humanas y habitables.

¿Cómo están estructurados los cursos de Biciescuela?

Hacemos tanto cursos grupales como sesiones particulares. Intentando adaptarnos a todas las edades, necesidades e intereses. Para el público infantil tenemos nuestro curso “Express Peques” en el que en tres sesiones en grupos reducidos se dan las bases para aprender a montar en bici desde cero. Por lo general, necesitan menos horas que las personas adultas, pues vienen con menos miedos y limitaciones, y su capacidad de aprender es muy alta. En el caso de las personas adultas, generalmente los cursos grupales se componen de cuatro sesiones de dos horas. Estos cursos están estructurados en función de los niveles de la metodología “Una Bici Más”. Teniendo así tres niveles diferenciados: Aprendizaje, Habilidad y Circulación. Además, también ofrecemos el curso “Con peques en la ciudad”, en los que les enseñamos a las familias a circular con sus peques por la ciudad de una forma saludable y asertiva.

¿Cuáles son los principales temas y habilidades que enseñan a las participantes?

En un primer nivel, de Aprendizaje, aprendemos a montar de cero, por lo que lo principal es adquirir el equilibrio dinámico sobre dos ruedas. Arrancar, pedalear, dirigir la bicicleta a voluntad y frenar correctamente. Siempre con un gran acompañamiento, y de una forma fácil y progresiva. En el segundo nivel, Habilidad, seguimos perfeccionando las habilidades adquiridas en el primero, cogemos soltura. Aprendemos a arrancar y frenar con rapidez y precisión, entrenamos los pasos estrechos y los giros complicados, introducimos el manejo de las distintas velocidades de la bici, practicamos el mirar hacia atrás y la señalización con ambas manos.

Finalmente, en el tercer nivel, aprendemos a circular. Diríamos que el objetivo de este curso es conseguir que la bicicleta se convierta en tu vehículo habitual en ciudad. Aquí ya introducimos materia más teórica, abordamos las claves del código de circulación y la normativa específica de la bicicleta en nuestra ciudad. Aprendemos técnicas de conducción asertiva, vemos los diferentes tipos de vías que nos podemos encontrar en los trayectos urbanos, aprendemos a aparcar la bicicleta de forma segura, y a trazar nuestros propios itinerarios para el día a día desde una perspectiva ciclista.

Estos serían los contenidos a grandes rasgos, pero a veces nos piden cosas más concretas, como podría ser el manejo de una bicicleta eléctrica o de carga, así que también está la opción de hacer un curso a medida, en función de las necesidades o intereses específicos de cada persona.

¿Qué tipo de personas suelen inscribirse en los cursos? ¿Hay un perfil típico de alumna?

Efectivamente hay un perfil típico, concretamente se trata de mujeres entre los 40 y los 65 años. En este sentido, la Biciescuela se ha revelado como una herramienta de desarrollo personal para este colectivo, aproximadamente un 80% de las personas inscritas en los cursos son mujeres. En este sentido, los datos del Barómetro de la bicicleta de Zaragoza lo confirman: el 10% de las personas de Zaragoza no sabe montar en bicicleta, y de éstos un 86% son mujeres. Un grupo de edad muy determinado que, por causas intrínsecas a la sociedad en la que crecieron, no tuvieron la posibilidad de aprender a montar en bicicleta cuando se supone que deberían haberlo hecho, en la infancia. Algunas otras llegaron a aprender pero lo tienen muy olvidado. También hay quienes sabiendo montar en bici les gustaría lanzarse a circular por la ciudad pero les causa cierto respeto.

¿Has notado algún cambio en el perfil de las participantes a lo largo de los años?

Aunque, como hemos hablado, la mujer adulta es el perfil más habitual, en la Biciescuela de La Ciclería cada vez hay más demanda de público infantil. En concreto somos conocedores de la dificultad que tienen muchas madres y padres para enseñar a sus peques a montar en bici, falta de tiempo, cansancio, dolor de espalda por ir por el parque sujetándolo para que no se caiga… Y por otro lado, lo beneficioso que resulta la actividad para el presente y futuro de la infancia. Asimismo, nos parece de suma importancia formar en nociones básicas de circulación y seguridad vial a jóvenes y promover su autonomía a través de este tipo de cursos.

¿Cuáles han sido los mayores desafíos y palicos en las ruedas (tenía que hacer esta comparativa) a los que os habéis enfrentado desde que comenzaron?

En general, lo más complicado cuando nos enfrentamos a este reto de aprender a montar en bici es combatir los miedos y falsas creencias. Hay muchas personas que creen que la bici no es para ellas. Que se les pasó la época de aprender, o que no tienen la capacidad para hacerlo. Queremos hacer ver que hay una bicicleta para cada edad, para cada cuerpo, para cada necesidad. Por el perfil concreto con el que tratamos, nos encontramos con personas que llevan toda una vida queriendo aprender a montar en bicicleta, hay muchas que lo han llegado a intentar en numerosas ocasiones sin éxito, y alguna que incluso se ha llevado algún susto. Superar estos bloqueos y miedos es lo más difícil. Hay que tener en cuenta que hay personas que igual llevan 50 años siendo conscientes de que no saben montar en bici, madres que han deseado durante años poder salir en bici con sus hijos sin poder y que ahora con 60-70 se lanzan para poder hacerlo con sus nietos.

Por otra parte, se trata de un proyecto muy estacional debido al clima zaragozano, también intentamos mantener grupos pequeños, para ofrecer una atención más personalizada y unos precios asequibles para la mayoría… Todo ello supone un desafío en cuanto a sostenibilidad económica. Pero, pese a ser conscientes de que es un proyecto difícilmente rentabilizable, el enseñar a dar las primeras pedaladas es uno de los estandartes de nuestro proyecto y una experiencia para nosotras sumamente gratificante. Para compensar esta situación, además de ofrecer cursos a particulares, estamos buscando la manera de colaborar con entidades que crean que la bici pueda ser una herramienta dentro de su ámbito de actuación.

¿Cómo abordas los miedos y preocupaciones que las personas adultas pueden tener al aprender a montar en bici?

Lo importante es generar un espacio amable y de confianza porque, a nivel personal, dar este paso es muy importante. En este sentido, la fuerza del grupo ayuda mucho, se crea un ambiente muy bonito, en el que se animan las unas a las otras, y ver que otras personas han tenido experiencias similares a las tuya ayuda mucho. Cuando ves que tu compañera va poco a poco superando sus miedos tú también empiezas a creer en la posibilidad de conseguirlo. Por otra parte, tenemos un equipo maravilloso, con mucha experiencia y formación específica, que se preocupa en cada momento de aportar la confianza y herramientas necesarias para cada caso. Prueba de ello es que el índice de éxito es altísimo, roza el cien por cien, lo cual es muy gratificante.

¿Qué te cuentan las exalumnas? ¿Tienes alguna especialmente activa en bici en la actualidad?

Por lo general sí, a algunas nos las encontramos por la calle, en los carriles bici, nos saludamos, nos cuentan sus últimas excursiones y logros. Son muchas las personas que ahora se mueven por Zaragoza en bici y están orgullosas de haber aprendido a sus 50 años. Terminar un curso y descubrir a tus alumnas moviéndose en bici a diario por la ciudad es una satisfacción enorme y nos da fuerzas para seguir adelante con el proyecto. Tenemos un matrimonio que aprendieron a montar en bici juntos con nosotras, y que ahora acaban de terminar el curso de circulación, nos cuenta que tienen muchísimas ganas de pedalear con sus nietos y ya están planeando excursiones.

Otro exalumno cambió su coche por la bicicleta al poco de aprender a montar, se dio cuenta de que era un medio de transporte mucho más eficaz para la ciudad, enseñó a su pareja y su hijo y ahora se mueven los tres en bici diariamente. Y como última experiencia, una de nuestras alumnas más recientes es, desde hace poquito, miembro del colectivo de mujeres ciclistas “Bielas Salvajes”. Hoy mismo me ha enseñado un tatuaje que se ha hecho para recordar la experiencia del aprendizaje... ¡Y nosotras no nos podemos sentir más orgullosas de sumar ciclistas a las calles!

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