Según las informaciones este miércoles, 15 de mayo, arribará al puerto murciano de Cartagena el carguero Borkum. El buque, según denunció este martes la Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP), transporta armamento que podría tener como destino el puerto israelí de Ashdod. La carga declarada, según ha destapado la propia red, la componen 20 toneladas de motores de cohetes, 12,5 toneladas de cohetes con carga explosiva, 1.500 kilogramos de explosivos y 740 de cargas para artillería.
Según la información obtenida por RESCOP, el buque con origen en India es operado por una filial de Elbit Systems, una gran empresa armamentística israelí. Las sospechas se extienden también al Vertom Odette, otro buque que sigue la misma ruta y del que aún se desconoce su carga. Toda la información ha sido recopilada por Marta Hernández Cano y Aldo Conway en un excelente artículo publicado este martes en Ctxt.
La entidad ha solicitado al Gobierno español que detenga el buque en su escala y detenga con posterioridad su salida hacia Israel. Para la RESCOP el fin del comercio de armamento con Israel debe de incluir el tránsito del mismo. En su último comunicado invocan 2 artículos del Tratado de Comercio de Armas, de la propia la Ley Española de Comercio de Armas y la normativa de la Unión Europea que se rige por las regulación del Tratado ya mencionado.
En concreto la literalidad del tercer apartado del sexto artículo del tratado es esta: "Un Estado parte no autorizará ninguna transferencia de armas convencionales comprendidas en el artículo 2, párrafo 1, ni de elementos comprendidos en el artículo 3 o el artículo 4, si en el momento de la autorización tiene conocimiento de que las armas o los elementos podrían utilizarse para cometer genocidio, crímenes de lesa humanidad, infracciones graves de los Convenios de Ginebra de 1949, ataques dirigidos contra bienes de carácter civil o personas civiles protegidas, u otros crímenes de guerra tipificados en los acuerdos internacionales en los que sea parte".
Israel continúa con el horror en Gaza
Para aplicar esta normativa el Gobierno español, en manos de la coalición de PSOE y Sumar, debería de dilucidar si existe un genocidio en Gaza, si Israel comete crímenes de lesa humanidad, si viola la convención de Ginebra o si realiza ataques contra la población civil. Quizás, las más de 35.000 personas asesinadas en Gaza, la inmensa mayoría población civil desarmada, dan alguna pista para obtener respuesta. De hecho se calcula que un tercio de las victimas, es decir más de 11.000, son niños y niñas. Se ha destruido infraestructura sanitaria, educativa e incluso instalaciones humanitarias de la propia UNRWA. El castigo colectivo contra la población e infraestructura civil ha provocado el desplazamiento de 1,7 millones de habitantes de la franja y se calcula que la mayoría de ellos ya lo ha tenido que hacer en dos o más ocasiones en estos últimos seis meses. Sin olvidar el asedio medieval al que el estado colonial sionista somete a la Franja, cortando los suministros básicos o la entrada de ayuda humanitaria, entre ella medicamentos, alimentos o combustible.

De hecho, desde que este 6 de mayo Israel iniciará el ataque militar contra Rafah, localidad al sur de la franja en la que se refugiaron gran parte de las personas desplazadas del norte y el centro de la franja, la violencia se ha recrudecido con ataques a lo largo de todo el territorio. En Rafah además de numerosas víctimas, cientos de miles de personas han tenido que desplazarse hacia otras zonas. Pero, como decíamos, la reactivación de la violencia inmisericorde se ha extendido, por ejemplo con ataques contra el campo de personas refugiadas de Nuseirat en el centro o contra Beit Lahia y Jabalia, otro gran campo de personas refugiadas, en el norte.
¿Terminar con la resistencia?
La justificación israelí del ataque en Jabalia ha sido la "recomposición" de la resistencia palestina en el norte de la franja, lo que, más allá de su veracidad, supondría asumir un fracaso en su objetivo declarado de terminar con las milicias de las distintas facciones palestinas que operan en Gaza. De hecho, pese a la indiscutible superioridad militar israelí, durante estos días han continuado apareciendo vídeos en las redes sociales de distintas acciones de la resistencia y también se ha reportado la caída de cohetes artesanales en Ashkelon, en el territorio ocupado por Israel en Palestina, causando heridas a tres personas. ¿Es posible terminar con la resistencia palestina mediante el castigo colectivo a la población civil? Parecería que, con sus recientes justificaciones, el propio Estado israelí reconoce que la respuesta es un no rotundo, como tampoco parece que ayude en nada, el actual recrudecimiento de los ataques militares, a la suerte de las personas capturadas por las facciones palestinas durante la operación ’Tormenta de Al Aqsa’.
Más información del genocidio en Palestina en este especial.




