El pasado mes de septiembre, el Ayuntamiento de Zaragoza anunció su intención de modificar las ordenanzas fiscales, incrementando un 8,5% el recibo del agua y un 29% el recibo de la recogida de basura. Un planteamiento que a UCAragón y la FABZ les parece “totalmente abusivo puesto que las subidas de las tasas deberían ir acordes a los ingresos de las economías familiares”.
Estos incrementos, muy por encima de las previsiones de incremento del IPC para el año 2023, no pueden ser arbitrarios. La Ley establece que las tasas y tarifas públicas no pueden ser elementos recaudatorios, es decir deben ajustarse al coste del servicio que se presta, “pero creemos que no es así en este caso”, recalcan.
Incentivos fiscales medioambientales
Por ello, han presentado una serie de alegaciones para que el Ayuntamiento de Zaragoza “reconsidere su decisión. Ya que, según nuestro punto de vista, el informe en el que se basa la decisión de subir las tasas no justifica tal incremento. Es decir, que el incremento de costes no ha sido el que se refleja en la subida de las tasas”.
Además, desde UCAragón y la FABZ consideran “que el criterio que actualmente se usa para determinar la tasa de basuras, o el consumo de agua, no se ajusta al principio de quien contamina paga. Principio que la ley consagra como elemento esencial”, y por ello instan al Ayuntamiento de Zaragoza “a buscar un sistema que repercuta los costes en función del residuo producido. Para que cada uno pague lo que realmente contamina”.




