Adiós a Sinéad O'Connor: sinónimo de activismo, valentía e integridad

La cantante y compositora irlandesa, una de las grandes voces del pop, falleció este miércoles a los 56 años de edad. Se va demasiado pronto. Los creadores de odio la pusieron en su blanco. Siempre en el huracán mediático, presionada por una industria musical que la utilizó para darle luego la espalda. Fue acusada por las voces del patriarcado de "niña difícil", "problemática" o "contestaria". Pero su nombre es sinónimo de activismo, valentía e integridad, y sus inquisidores nunca la doblegaron.

27 julio, 2023. 12:01
Sinéad O'Connor, en un fotograma del documental 'Nothing Compares'.

Sinéad O'Connor, recordada con su cabeza rapada, por su voz rota y poderosa, nació en Dublín en 1966. Tuvo que pelear desde niña.  Una lucha para el resto de su vida, haciendo frente a tragedias, como la muerte en 2022 de uno de sus cuatro hijos, Shane O’Connor, de 17 años. Tras el divorcio de sus padres, cuando Sinéad tenía ocho años, sufrió abusos físicos, una vivencia que ella misma contaría en su canción "Fire on Babylon".

"Mis padres se separaron cuando yo era muy joven. Mi madre era una mujer violenta. No estaba sana mentalmente. Habían abusado de ella física, verbal, psicológica, espiritual y emocionalmente. Yo era capaz de calmarla con mi voz. Mi padre no quería que habláramos de lo que pasaba. Ni siquiera en la familia. La causa de mis propios abusos fue la influencia de la Iglesia católica en este país que había sufrido mi madre. Pasé toda la vida recibiendo palizas por las influencias con las que creció mi madre, y con las que creció la suya. Comparé a Irlanda con una niña maltratada. Empecé a estudiar la Biblia cuando era muy pequeña porque quería ver que contenía ese libro para oprimir tanto a mi pueblo. Porqué mis padres eran tan desgraciados que no podían darse un beso sin pensar que iban a arder en el infierno. Había crecido siendo muy religiosa, ridículamente religiosa", relataba la propia Sinéad en el documental ‘Nothing Compares’, publicado en 2022 por la cineasta irlandesa Kathryn Ferguson.

O'Connor dio sus primeros pasos en el mundo de la música hacia 1985 en el grupo Tom Tom Macute. Tras una breve estancia en esta banda, decidió marcharse a Londres. En 1987 grabó su primer álbum en solitario para la discográfica Chrysalis, 'The Lion And The Cobra', con el que obtuvo una nominación para los premios Grammy. Este disco incluía la canción "Mandinka", inspirada por el libro 'Raíces', de Alex Haley, que trata sobre la esclavitud y el racismo en Estados Unidos.

En 1990, con 23 años, la artista irlandesa logró la fama mundial con "Nothing Compares 2 U", canción compuesta por Prince e incluida en su segundo álbum de estudio 'I Do Not Want What I Haven't Got'. Rápidamente se convirtió en uno de los temas más emblemáticos de su década y uno de las más versionados posteriormente. Con el tiempo, esa fama fue una losa para Sinéad. "Cuando era pequeña no había terapias. Me metí en la música como terapia, por eso me chocó tanto convertirme en una estrella. No era lo que quería. Yo solo quería gritar", cuenta en el documental.

1992 fue un año difícil. El que lo cambió todo. Lanzó su tercer álbum, 'Am I Not Your Girl?', una colección de versiones de jazz, que pasó sin demasiada atención. Pero el hecho más recordado fue el que sucedió en el programa estadounidense Saturday Night Live, cuando durante su actuación en directo ante millones de espectadores rompió una foto del Papa Juan Pablo II tras cantar la canción "War" de Bob Marley.

O'Connor alzó su voz para protestar contra los abusos sexuales dentro de la Iglesia. "La Iglesia católica nos ha controlado al controlar la educación, a través de sus enseñanzas sobre la sexualidad, el matrimonio, el control de la natalidad y el aborto, y más a través de las mentiras que nos enseñaron con sus libros de historia. Mi historia es la historia de incontables millones de niños y niñas cuyas familias y naciones fueron destrozadas por dinero en el nombre de Jesucristo", denunció.

https://twitter.com/jonathanmartinz/status/1684298835886055426?s=20

A raíz de esta protesta fue marcada para siempre. Hundieron su carrera. Un huracán de odio cayó sobre ella. La industria musical, la misma que pretendió fagocitarla, le dio la espalda. Pero Sinéad O'Connor solo decidió no quedarse callada y utilizar su fama como altavoz de las causas que creía justas. La defensa de los derechos humanos, de las y los menores, de la salud mental, de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, la lucha contra el machismo y el patriarcado, contra la violencia policial y el racismo, la denuncia de las guerras, las dictaduras fascistas o la opresión de la todopoderosa Iglesia católica.

"Compongo canciones sobre cosas que me preocupan. No se trata de escribir una canción política o de hacer una declaración. El deber de cada persona es actuar conforme a lo que siente y decir cuando piensa que algo está mal. No importa si eres cantante u otra cosa", recuerda en el documental, en el que también reconoce: "No pretendía ser fuerte. Sufría mucho porque a todo el mundo le parecía bien que me dieran una paliza. Me arrepiento de haber estado triste por eso".

A pesar de las dificultades, a pesar de las puertas cerradas en sus narices, en 1993 puso voz a la banda sonora de la película 'En el nombre del padre'. Y en los siguientes años grabó otros siete álbumes de estudio: 'Universal mother' (1994), 'Faith And Courage' (2000), 'Sean-nós sua' (2002), 'Throw Down Your Arms' (2005), 'Theology' (2007), 'How About I Be Me (And You Be You?)' (2012) y 'I'm Not Bossy, I'm the Boss' (2014).

En 2021, tras años de rumores sobre su salud mental y supuestas tentativas de suicidio, publicó ‘Remembranzas: escenas de una vida complicada’. Un libro que recoge su biografía, en el que habla sin filtros sobre los pormenores de su experiencia vital y en el que aclara los motivos de su autoimpuesto aislamiento. Sinéad ha muerto sin recibir disculpas de nadie. Pero sus inquisidores nunca la doblegaron.

"Soy una artista irlandesa, y entre los artistas irlandeses existe la tradición de ser agitadores y activistas, ya sean dramaturgos o poetas. El trabajo de un artista consiste a veces en generar conversaciones difíciles". Sinéad O'Connor

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