La plantilla de Schindler inició las movilizaciones la semana pasada para mostrar su rechazo al expediente de regulación de empleo (ERE) que ha planteado la compañía y que supone el cierre de su unidad productiva de componentes de ascensores, situada en el Polígono Empresarium de Zaragoza.
El ERE afecta a 119 empleados y empleadas y esta es la última semana del periodo de consultas, aunque las negociaciones se podrían alargar si las dos partes así lo acuerdan. Las próximas reuniones son este mismo lunes, y el martes.
El 15 de enero, la empresa suiza Schindler asestó un duro golpe al tejido industrial aragonés al anunciar el ERE en la planta zaragozana y llevarse parte de la fabricación de componentes a Eslovaquia. "Es el cierre de una empresa con 75 años de historia, no sólo la desaparición de los 119 puestos de trabajo, también el varapalo a todas las empresas auxiliares y el tejido productivo de Aragón", denunciaba el presidente del comité de empresa, José Antonio Dieste.
Hasta el momento, y a pesar de las protestas y las peticiones de los sindicatos para que se mantenga abierta la planta, la empresa no ha dado su brazo a torcer y sólo ha puesto encima de la mesa la recolocación de 57 trabajadores: 15 reubicaciones en las instalaciones que mantiene en la capital aragonesa, nueve en Eslovaquia, dos en Suiza y prevé que a lo largo del año haya disponibles 31 puestos de trabajo en la red estatal. Una propuesta a todas luces insuficiente.




