Otra jornada política parecida a las que se ha acostumbrado la ciudadanía de Catalunya desde hace unos pocos meses: mucha política de despachos y pasillos, intentos de filibusterismo parlamentario por parte de los partidos españolistas y palabras gruesas entre las distintas bancadas.
El día amanecía con el foco mediático puesto sobre la CUP. El partido anticapitalista debía decidir si investía a Jordi Turull como presidente y Junts per Catalunya (JxCat) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) intentaban seducir a la formación de izquierdas con una propuesta mañanera: Turull se sometería a una “cuestión de confianza” en un mes. La CUP, partido que no deja de sorprender por sus dinámicas democráticas, pero que lleva tiempo dando ejemplo de saneamiento interno, dejaba en manos de su militancia la decisión de investir a Turull. Y la militancia decidía abstenerse.
Finalmente, la primera sesión de investidura no hará a Turull president de la Generalitat al considerarlo, la Candidatura de Unidad Popular, un candidato autonomista que no implica una ruptura republicana con el Estado español.
El presidenciable
Pese a la abstención de la CUP, Roger Torrent, president de la Mesa del Parlament, ha decidido seguir con la convocatoria del pleno y ha sido allí donde se ha podido ver el carácter del nuevo presidente propuesto por la díada JxCat-ERC.
Turull, que el viernes 23 de marzo comparece ante la justicia por haber "desafiado al Gobierno español", ha ofrecido diálogo a Mariano Rajoy. “Tras la victoria incontestable, volveremos a ofrecer sentarnos a dialogar con el Gobierno español. Que el mundo vea que no es por nosotros. Pedimos sentarnos en una misma mesa. ¿No negoció el president Macià con la República española? ¿No negoció el president Tarradellas con Adolfo Suárez? ¿Por qué no puede ser posible el diálogo? ¿La voz y los representantes de más de dos millones de catalanes no merece ni ser escuchada?”, ha dicho un Turull que en toda su intervención ha rehusado nombrar la República Catalana.
Mientras el candidato estaba llevando a cabo su discurso el diario digital catalán, Nació Digital, publicaba que la Guardia Civil, casualmente, ha entregado un informe al juez Llarena del Tribunal Supremo en el que se desvela el papel “extraordinariamente relevante” que tuvo Turull en el “procés” y la declaración de independencia.
Turull tendrá que esperar hasta el sábado 24 a las 10.00 horas, la segunda sesión programada por el president de la Mesa del Parlament, para ver si la CUP emite dos votos positivos que le hagan presidente. El problema surge porque el viernes 23 de marzo, el juez Llarena podría decretar prisión preventiva para el político de JxCat.
Ciudadanos
Cuando ha llegado el turno de intervención del resto de partidos del hemiciclo, la primera en subir a la palestra ha sido la líder de Ciutadans (Ciudadanos), Inés Arrimadas. La política que obtuvo más votos en las elecciones del 21 de diciembre ha criticado el nuevo capítulo del “show del procés” e, instalada en el relato de la fractura social en Catalunya, ha reiterado en numerosas ocasiones que el territorio tiene un problema de convivencia.
ERC
El partido que apoya la investidura de Turull ha ejercido a través de Sergi Sabrià, una vez más, el papel de nexo entre la derecha catalana y la izquierda anticapitalista. El diputado ha formulado un discurso de carácter más independentista que el de JxCat en el que algunas de las palabras más duras han sido dirigidas hacia la CUP. Sabrià ha señalado que “no podemos poner en riesgo la victoria del 1-O ni la reválida del 21-D”. “La República es la única opción para construir una sociedad más justa, limpia y prospera”, ha añadido.
PSC
Miquel Iceta, primer secretario del Partido Socialista de Catalunya, se ha sentido cómodo con el discurso de Turull. Así lo ha hecho saber al Parlament con frases como la siguiente: “Estamos delante de una evidente contradicción: se quiere el apoyo de la CUP y se hace una propuesta autonomista”.
Parece que el PSC empieza a recuperar su espacio político con el nuevo candidato. Elogiando la defensa del diálogo de Turull, Iceta se ha abierto a los “acuerdos transversales” si la derecha independentista renuncia al proyecto independentista.
Catalunya en Comú-Podem
La formación de izquierdas constitucionalista, de la mano de Xavier Doménech, se ha situado en un espacio de crítica intermedio y ha arremetido tanto contra partidos españolista como contra formaciones independentistas. A los primeros les ha dicho que “estamos viviendo un proceso en el que el calendario judicial subordina todas y cada una de las acciones de la política catalana. Para las segundas ha dicho lo siguiente: “la cruel realidad se impone, que no hay más estrategia más allá de la épica y la pura reacción a una decisión judicial”.
CUP
Carles Riera ha acusado a JxCat y ERC de abandonar “la República ganada en la calle el 1-O y el 3-O” con la propuesta de investidura de un candidato al que considera anclado en los discursos del PDeCat; eso es a la derecha neoliberal. En este sentido se enmarca la decisión de abstenerse a la investidura de Jordi Turull: Riera ha pedido que no le hagan “comprar la idea de que haciendo autonomismo algún día llegaremos a la República”.
PP
El partido que menos representación obtuvo en las últimas elecciones ha llevado cabo un discurso triunfalista hacia las instituciones represivas y judiciales del Estado español. “El estado de derecho, las instituciones democráticas han ganado: su discurso no tiene nada que ver con su actitud en las últimas semanas”, ha dicho Xavier García Albiol interpelando a Jordi Turull. Del mismo modo, el político popular en la misma línea de Ciudadanos ha afirmado que “si se llevase adelante la candidatura, aumentaría la angustia y aún más la división social”.
Rovira, Forcadell y Bassa, citadas este viernes ante el Supremo, renuncian a su escaño
Al finalizar el pleno de investidura la secretaria general de ERC, Marta Rovira; la expresidenta de la Cámara, Carme Forcadell; y la exconsellera Dolors Bassa, han anunciado que dejan su acta de diputadas para "plantar cara al chantaje judicial del Estado", según fuentes de ERC.
De este modo, renuncian a su escaño horas antes de tener que comparecer este viernes ante el juez del Tribunal Supremo (TS) Pablo Llarena, que instruye la causa contra el procés y que podría dictar su ingreso en prisión.
Las tres diputadas republicanas añaden que su decisión está tomada para que su situación personal no "condicione la actividad normal del Parlament y que ningún juez pueda hacer chantaje a la voluntad democrática del pueblo de Catalunya" puesto que "por encima de los nombres concretos hay un proyecto compartido".




