1920-2020: Verano caliente

La finalización, y fracaso, de la huelga de camareros parecía traer la tranquilidad a las calles de Zaragoza pero nada más lejos de la realidad. Las huelgas, los atentados y los asesinatos fueron habituales durante los meses del verano de 1920.

Tras la finalización de la huelga de camareros y camareras parecía que Zaragoza entraba en un periodo de tranquilidad con la reapertura de la actividad sindical, momento enmarcado en un cambio de gobernabilidad estatal al sustituir Dato, jefe del Partido Conservador, a Allendesalazar en la presidencia del estado. Pero todo fue un espejismo.

Eduardo Dato a los pocos meses de llegar a la presidencia protagonizó uno de los periodos más sangrientos de nuestra historia al nombrar al general Martínez Anido, alias el Carnicero, como gobernador civil de Barcelona junto a la aprobación de la nefasta Ley de Fugas. Ambas decisiones le constarían la vida bajo las balas de un grupo de acción anarquista en Madrid.

También fue un espejismo la sensación de tranquilidad en Zaragoza. Enseguida volvieron las huelgas provocadas por la situación del aumento de la carestía de la vida que alcanzó máximos en este 1920. A lo largo de los meses de mayo, junio, julio y agosto los conflictos laborales y las huelgas eran la tónica habitual; los trajineros, los campesinos de Torrero, los cajistas, los dependientes de carnicerías, los obreros azucareros, los carreteros, los metalúrgicos, los gasistas… Pero los atentados y actos de sabotajes también estaban a la orden del día.

Hace 100 años, un 8 de junio, un accidente marcó el inicio de un verano de las más conflictivos vividos hasta ese momento. El 8 de junio de 1920 un suceso sacudió a la ciudadanía de Zaragoza. En la calle Pignatelli un hombre resultó herido de gravedad al explotarle un artefacto de gran potencia que llevaba encima. El herido era Carlos Rodrigálvarez que portaba un “cohete grande con mecha y relleno de clavos”. Sufriría graves heridas en la cabeza de las que fallecería días más tarde, el 15 de junio. Pero antes de fallecer pudo ser interrogado por las autoridades, según Carlos su intención solo era asustar a las y los viandantes. La policía no dio veracidad a sus declaraciones y afirmó que era un experto en explosivos y que esa no era su primera bomba.

Noticia en el ABC del 8 junio de 1920. Cortesía de @AragonRebelde. Imagen:

Qué Carlos Rodrigálvarez no era el autor, al menos no en exclusividad, de los atentados bomba que regaban las calles de la ciudad durante 1920 quedó demostrado tres días más tarde. El 11 de junio, otra bomba explotó en la ventana del taller de carretería del señor José Binaburo situada en la calle Hernán Cortes 26. Los destrozos fueron tremendos, pero no hubo heridos. Este atentado se enmarcaba en la huelga de carreteros que se producía en esos momentos.

El 28 de junio otro nuevo atentado sobrecogía a la sociedad zaragozana. A las 20.00 horas, en la céntrica calle de San Pablo era tiroteado el vigilante nocturno Mariano Turón resultando herido de gravedad en el vientre. Moriría dos días más tarde. Mariano fue uno de los vigilantes que intervino en el suceso de calle Boggiero meses atrás, lo que llevará a las autoridades a relacionar ambos crímenes. Según los testigos fueron cinco los individuos que participaron en el tiroteo. Gracias a la tormenta, la calle estaba a oscuras y pudieron huir sin ser reconocidos. Para las autoridades no había dudas de que era un atentado social.

Y de nuevo otra explosión sacudió Zaragoza el 1 de julio. Esta vez el atrevimiento de los grupos de acción fue mayúsculo al arrojar el artefacto al interior del edificio del Gobierno Militar. La bomba explotó en el recinto ajardinado provocando un gran impacto y reventando todos los cristales. El gobernador estaba dentro del edificio pero resultó ileso.

Al día siguiente, en la ventana de uno de los diarios de Zaragoza, el Noticiero, de índole reaccionaría y conservadora, apareció un paquete con cuatro cartuchos de dinamita.

Los tribunales también fueron protagonistas en aquel verano con suerte dispar. El 7, 8 y 9 de julio se celebró la causa por la explosión de la bomba en el café Royalty, en la pasada huelga de camareros. La causa se cerró con la puesta en libertad de los encausados, Victoriano Gracia y Pascual Ventura, por falta de pruebas.

El mismo día que los dos sindicalistas quedaban en liberad se iniciaba el Consejo de Guerra por la sublevación ocurrida en el mes de enero en el cuartel del Carmen. Veintiún procesados se enfrentaban a penas que llegaban a la cadena perpetua o incluso la muerte. El Consejo fue seguido con gran expectación por parte de la ciudadanía. El 14 de julio la sesión secreta del Consejo de Guerra dictaba dos penas de muerte para los artilleros Jesús Artigas y Juan Lourido, tres condenas a reclusión perpetua y varias más a largas temporadas de reclusión.

La llegada de agosto trajo una nueva víctima mortal. El asesinato ocurrió en Utebo, localidad situada a 10 km de Zaragoza, y la víctima fue Basilio Sánchez el presidente de los obreros campesinos. La prensa de la época informó que el autor del crimen fue Lorenzo Cerrada, hijo del presidente de los patronos.

El verano avanzaba hacía sus días más calurosos con una larga lista de atentados, muertes y huelgas, pero lo peor aún estaba por llegar. La huelga de los metalúrgicos y en especial la de los gasistas iban a desencadenar uno de los sucesos más graves de aquel 1920… Pero eso es otro capítulo.


Especial #CentenarioLibertario1920 fue uno de los años más importantes, sino el más, de la actividad anarcosindicalista y libertaria en la historia de Zaragoza: intentos de insurrección, atentados, terrorismo de estado, huelgas generales, huelgas sectoriales, muertos en ambos bandos… La presencia de organizaciones obreras era muy importante con la Federación Local de Sociedades Obreras y la CNT a las que había que sumarles los grupos de afinidad, como los Indomables.

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