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Temporalidad en fraude

La contratación temporal sin motivación legítima se ha convertido en uno de los principales problemas laborales, pues la mayoría de las empresas han asumido esta práctica como lícita, escondiendo bajo la apariencia de temporalidad labores continuadas que deberían ser cubiertas con contratos indefinidos
| 18 diciembre, 2017 07.12
Temporalidad en fraude
Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Cuando hablamos de empleo el malestar se ha convertido en el tema central de conversación, hasta el punto que lo hemos normalizado. Sueldos bajos, temporalidad excesiva y pérdida de derechos son quejas habituales. La precariedad ha venido para quedarse y en ella la temporalidad juega un papel más que importante.

En el Estado español, se formalizaron cerca de 20 millones de contratos en 2016, de los que el 91,43% fueron temporales y el 8,57% indefinidos según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. En el mismo periodo en Aragón se realizaron un total de 565.671 contrataciones, de las que 518.233 fueron temporales, un 91,61%, ligeramente por encima de la media estatal. La duración media de un contrato temporal en Aragón es de 48 días, pero algo más del 25% duran menos de una semana.

Para Pablo Alconchel de CGT la temporalidad es un fenómeno que responde a la “flexibilidad” demandada por las empresas. “Juegan al abuso del modelo de contratación eventual. Te contratan un año, te mandan seis meses al paro y te vuelven a contratar”. Algo que se ha convertido en un hábito permitido por todos los convenios. En cuanto a la contratación por periodos muy cortos, semanas o días, desde CGT apuntan hacia las Empresas de Trabajo Temporal (ETT). Alberto Navarro, del sindicato OSTA, apunta que “el trabajador temporal, con la esperanza de mantener el puesto, no es reivindicativo”, lo que permite la flexibilidad demandada por las patronales. En cuanto a las ETT asegura que sus contratos, exceptuando algunas materias que están sujetas al convenio colectivo, están ligados al convenio ETT, y “eso sí que es precariedad”. “El salario es igual que el del convenio al que estés cedido, pero no los permisos. La disponibilidad de estos trabajadores es absoluta. Hoy te necesito y mañana no”.

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Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

En la actualidad el mercado de las ETT gestiona alrededor del 20% de la contratación temporal. Alex Costanzo, de ASEMPLEO –asociación que aglutina a algunas de las principales ETT en el Estado español como Adecco o Manpower–, asegura que la contratación temporal aumentó con la crisis, pero advierte “que la temporalidad no es ni buena, ni mala”, sino la que “demanda el mercado”. Admite que durante la crisis “se ha aumentado el abuso de la contratación temporal por parte de las empresas y el fraude”, para lo que asegura que desde ASEMPLEO se ha creado un código ético con el fin de perseguir este fraude entre sus asociadas.

Contratos en fraude de ley 

Una de las razones principales del fraude mediante la sucesión de contratos temporales es evitar el sobrecosto en indemnización por despido improcedente de una persona contratada de forma indefinida.

Las contrataciones temporales obligan a una definición en contrato de la obra o las circunstancias de la producción que motivan esta contratación. Pablo Alconchel –CGT– asegura que en ocasiones “las justificaciones no se entienden si no conoces bien la empresa” y se convierten en farragosas descripciones de procesos incomprensibles de cara una posible inspección. La mayoría de las veces esconden bajo la apariencia de temporalidad labores continuadas de las empresas que deberían ser cubiertas con contratos indefinidos.

“Los tipos de contratación en los que más fraude se comete es el de circunstancias de la producción y el de obra y servicio”, apunta Roberto Seral –OSTA–, añadiendo que muchos de estos contratos permanecen en el tiempo por una razón básica: no se denuncian todos los contratos en fraude de ley, por lo que la empresa se ahorra indemnizaciones. “La gente no sabe que cuando firma un contrato de obra tiene que aparecer la obra para la que te contratan. Sin embargo, cuando la obra termina, muchas veces lo más fácil para la empresa es continuar con el mismo contrato. Algo que se utiliza mucho en el sector del telemarketing”, apuntilla Alberto Navarro –OSTA–.

Nuevos sectores

El telemarketing aglutina un sinfín de demandas por fraude de ley tras concatenación de contratos. Yeray, de la sección sindical de Telemarketing de CNT, se encuentra actualmente inmerso en un conflicto con la empresa Arvato, que presta servicios para Vodafone y Vodafone-ONO en el Edificio Trovador de Zaragoza. “En mi caso concreto, en 18 meses llegué a encadenar seis contratos por circunstancias de la producción. (…) Cuando tienes que renovar a un trabajador año y medio, el pico de trabajo imprevisto ya se podría prever”. Asegura que en el Trovador, un centro donde trabajan más de 1.000 personas, alrededor del 40% está contratado a través de ETT con contratos por circunstancias de la producción. “Cuando abrieron el departamento de empresas de Vodafone-ONO el 100% de la plantilla venía de ETT con esta modalidad de contrato”. Para Yeray esta situación laboral supone una gran inseguridad, pues no existe ningún tipo de estabilidad, lo que impide hacer planes de vida a medio plazo, manteniendo a los y las trabajadoras en un constante periodo de prueba, en ocasiones renunciando a sus derechos por miedo a represalias.

Otro sector con alto nivel de fraude son las empresas multiservicios, que nacieron sin actividad específica y con el único objetivo de ser subcontratadas. La reforma laboral de 2012 convirtió en superior el convenio de empresa frente al sectorial, lo que aprovecharon estas empresas para instaurar la precariedad en diferentes centros de trabajo. Mantenimiento, limpieza o logística son nicho de mercado habitual de estas subcontratas, sin embargo, comienzan a cubrir puestos de producción. Entre las principales empresas multiservicios se encuentran grandes constructoras como ACS, Acciona o Ferrovial, que con esta fórmula han invadido otros sectores. “Lo que se consiguió con esta reforma laboral es que las subcontratas ofrezcan cada vez peores condiciones laborales, mediante convenios propios”, subraya Pablo Alconchel –CGT–, que advierte que la subcontratación es una práctica generalizada, porque el “ideal de un empresario es no tener trabajadores”. En el caso de estas empresas multiservicios el fraude suele radicar en el propio convenio, algo que ya ha sido advertido por los tribunales en diferentes sentencias.

Sin posibilidad de defensa

David Burgos lleva más de dos décadas ejerciendo como abogado laboralista y dibuja un panorama desolador en cuanto a la temporalidad. “La legislación en España dice que la norma general son los contratos indefinidos y que excepcionalmente puede hacerse una contratación temporal. La práctica dice que entre un 70 y un 80% de la contratación es temporal, con lo cual la práctica no se ajusta a la legislación. Y la ideología que subyace es que a consecuencia de la situación económica, de la globalización y de otros factores, todo esto es lícito. Sin embargo, la legislación sigue siendo la misma, la protectora del trabajador que dice que la norma general es la contratación indefinida”.

Para Burgos, exceptuando la contratación por interinidad, las otras dos –obra y circunstancias de la producción– son utilizadas como fórmula de captación de mano de obra fuera de los supuestos legales, mientras la Inspección de Trabajo deja hacer. “El trabajador no reclama por que no tiene conocimiento de esta realidad y porque la cuantía de las indemnizaciones es en ocasiones menor que el coste que va a suponer reclamarla”, generando un espacio al margen de los derechos fundamentales. “No tienen acceso a derechos de conciliación de la vida laboral y familiar pues en el momento que haga uso de los mismos el empresario estimará que se ha producido la finalización de la causa que ha motivado la contratación”, sin embargo, advierte que en los casos de cese de contrato motivado por una clara vulneración de alguno de los derechos fundamentales existe la posibilidad de pedir la nulidad del despido, de lo contrario la cuantía de indemnización no merece la pena iniciar un litigio.

18 diciembre, 2017

Autor/Autora

Miembro del Consello d'AraInfo. @maconejos


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