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Mussa’ab Bashir: “El sionismo es una vergüenza para la historia”

Licenciado por la Universidad al-Aqsa (Gaza) en Francés y Pedagogía, Mussa’ab trabaja como periodista desde 2012. Es corresponsal desde Gaza para HispanTV y analista de asuntos israelíes y militares en varios medios árabes y angloparlantes. Concertamos una entrevista para que nos explique, con cierto poso y de primera mano, entre otros asuntos, cómo se encuentra en estos momentos la situación en la Franja de Gaza.
| 26 abril, 2017 07.04
Mussa’ab Bashir: “El sionismo es una vergüenza para la historia”
Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Mussa’ab Bashir es licenciado por la Universidad al-Aqsa (Gaza) en Francés y Pedagogía y trabaja como periodista desde 2012. Es también corresponsal desde Gaza para HispanTV y analista de asuntos israelíes y militares en varios medios árabes y angloparlantes.

Además forma parte del Consejo Editorial de la revista ‘Palestina Digital’ en habla castellana, y ha participado en varias charlas y debates en el Estado español sobre la situación en los territorios palestinos ocupados. Es intérprete y traductor de tres idiomas: árabe, francés e inglés y habla también castellano y hebreo.

A su labor como periodista suma su trabajo como intérprete, traductor y trabajador social para Médicos Sin Fronteras en la Franja de Gaza. Para la Agencia de Naciones Unidas y para Ayuda al Refugiado de Palestina en Oriente Medio (UNRWA) trabajó después como intérprete, traductor, coordinador de informes y comunicación de material administrativo en la sede de Gaza.

Concertamos una entrevista con Mussa’ab para que nos explique, con cierto poso y de primera mano, cómo se encuentra en estos momentos la situación en la Franja de Gaza, una zona de Palestina que poseee una población de 1,9 millones de habitantes en apenas 365 kilómetros cuadrados.

También hablamos sobre la huelga de hambre de los presos y presas palestinas que comenzó el pasado 17 de abril. Y por supuesto del principal problema del que derivan todos los demás: la ocupación y agresión constante de Israel hacia la población palestina.

¿Cómo es el día a día de la población que vive en la Franja de Gaza?

En la Franja de Gaza no se vive, se sobrevive. Ahora mismo tienen cuatro horas de electricidad al día, y las autoridades sanitarias en Gaza publicaron anteayer -por el domingo pasado-, que ahora el agua se bombea al mar sin ser tratada porque las depuradoras, obsoletas, no tienen el tiempo necesario de electricidad para poder trabajar. Así que ahora también tenemos un problema medioambiental.

Lo que ocurre es que la gente intenta sobrevivir con los mínimos recursos que tienen. De hecho, si hay una persona que trabaja, no solamente se encarga de su familia, se encarga también de hermanos y hermanas, de los padres, de los sobrinos… Según la red de oenegés palestinas (PINGO, en sus siglas en inglés), el 70% de la población de la Franja de Gaza vive en una inseguridad alimentaria constante. Sólo con un mínimo de harina para hacer pan, unos cereales y ya está.

Es cierto que hay una minoría de la población, como en cualquier población del mundo, que es adinerada, pero esto sigue siendo muy minoritario en la Franja de Gaza y muy engañoso. Hay que recordar que el 70% de la población que vive en Gaza, que es refugiada, depende directamente de UNRWA, y sin esta ayuda tendríamos un desastre humanitario verdadero, porque ni la Autoridad Palestina ni Hamás pueden mantener a esta parte de la población.

Además ahora Estados Unidos quiere obligar al presidente de la Autoridad Palestina a negociar, sin condiciones previas con Israel, un recorte en los salarios de 120.000 palestinos y palestinas porque lo reciben de la Autoridad Palestina, un recorte del 30% del salario, lo que tiene sus repercusiones en la economía interna que ya de por sí es escasa.

Desgraciadamente tenemos un aumento de la tasa de desempleo, tenemos violencia interna, violencia doméstica, sobre todo contra las mujeres, tenemos más gente que mendiga en la calle, algo que hace veinte años no sucedía en Palestina. Ahora es normal ver en los semáforos a críos que vuelven de la escuela, o que ni siquiera van, vendiendo chicles o lo que sea, esto antes no pasaba. Era un orgullo en Palestina el estar bajo ocupación y no tener gente mendigando en las calles, pero hoy en día sí que ocurre.

La gente también sufre la represión por parte de las autoridades de Hamás, que oprimen la libertad de expresión, que meten y torturan también gente en la cárcel… El pueblo palestino también sufre la negligencia por parte de la Autoridad Palestina hacia la Franja de Gaza, y todo esto hace que finalmente vivamos una situación de represión compuesta, Israel, y luego Hamás y Al Fatah.

Debido al bloqueo que Israel ha establecido en la Franja de Gaza, ¿cuáles son las limitaciones que se encuentran las personas que quieren salir de esta parte de Palestina? ¿Influye el origen de la persona para que se den unas condiciones u otras para poder salir de la Franja?

Las limitaciones son para todos igual. Da igual si eres joven, si estás enfermo… da igual. Incluso si eres extranjero para entrar o salir también es complicado. La Franja de Gaza tiene dos salidas, una que da hacia Israel y otra salida hacia Egipto. Lo que ocurre es que Israel desde 2007 endureció sus medidas de cerco y estableció un bloqueo. Pero tampoco el movimiento era fácil antes de 2007, era menos complicado. Vía Israel la limitación es muy grande. Sólo pueden cruzar médicos, comerciantes y miembros de ONG, y tampoco lo tienen nada fácil. Por lo tanto la población depende de la apertura del paso de la Franja con Egipto.

Para salir –por Egipto- la gente se registra en una lista de espera y para hacerlo existen las siguientes categorías: primero las personas enfermas que tienen que seguir un tratamiento médico en un hospital en el extranjero o en Egipto; dos, los estudiantes que mediante un papel certifican que están estudiando en una universidad en el extranjero; tres, gente con residencia en países árabes o extranjeros; y cuatro, esta es la lista que llaman de extranjeros, aquí están, a parte de las personas extranjeras, los palestinos que tienen otra nacionalidad.

El problema es que como el paso no está abierto regularmente la gente se acumula en las listas de espera. Por ejemplo, yo como no entro en ninguna categoría, lo hago como cónyuge de una persona extranjera. Nosotros para poder salir nos tuvimos que registrar en la cuarta lista, con el número 12.608, lo hicimos en el mes de mayo y nos tocó salir a mitad de diciembre. El problema principal de la Franja es la falta de acceso, de movimiento. Es inhumano.

Un bloqueo, que por lo que nos cuentas, afecta de forma directa a la vida cotidiana de la población de la Franja, y además por supuesto influye decisivamente en los sectores económicos de Gaza, y por ende de Palestina. 

Sin lugar a duda. Hasta ahora no se ha hecho la reconstrucción de la Franja de Gaza después de la operación israelí llamada ‘Margen Protector’ en 2014. Por eso la capacidad que tiene el paso para los camiones de mercancías es limitada. La Franja de Gaza necesita cada día el paso de 600 camiones y solamente pasan 400. Lo que significa que cuando cierran el paso los días festivos, inmediatamente eso se transforma en una crisis que es la del suministro de bienes, de gas, de combustible, de materias primas para la construcción…

Esto afecta a todos los aspectos de la vida de los gazatíes. Y además está impidiendo que haya un desarrollo económico real en la Franja de Gaza. La cuestión es que sin poder exportar e importar, la Franja de Gaza se muere. Este es un lugar que tiene, según el Banco Mundial, la tasa más alta de desempleo, en total un 40%. Y entre las personas que tienen entre 20 y 40 años la tasa es del 60%.

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

¿Existe también escasez de agua, al igual que de otros bienes básicos, en la Franja de Gaza?

El problema que se tiene es la calidad del agua. Hay un acuífero pero, según las autoridades palestinas, el 95% del agua no es potable porque tiene altas tasas de nitratos, entre otros componentes. Lo que se necesita son unas estaciones de tratamiento del agua. Hay algunos proyectos hechos con propuestas para llevarlas a cabo pero el Gobierno de Israel impide la entrada del material necesario para que se construyan, desalinizar agua del mar o tratar el agua del acuífero, por ejemplo. En el año 2017 hay soluciones tecnológicas para este problema. La cuestión es que el bloqueo israelí no deja porque ésta –impedir la entrada de materiales- es una medida de castigo correctivo.

La ONU ha realizado varios informes que dicen que la Franja de Gaza en 2020 será un lugar inhabitable. La falta de agua, el bloqueo, la falta de infraestructuras, una altísima tasa de desempleo… todo esto es caldo de cultivo de muchos problemas y enfermedades sociales. Con todo ello no podemos negar el papel que hace la ocupación israelí, que lo único que quiere es que los palestinos piensen sólo en el día a día. El problema de Gaza, la comida en Gaza, el combustible en Gaza… pero es que el 70% de la población en Gaza no es de allí, son de otros territorios que ahora han pasado a formar parte de Israel y que fueron echados, sufrieron una limpieza étnica y tienen que ejercer su derecho de retornar a sus tierras.

Hasta el año 1993, antes de firmar los Acuerdos de Paz con la Autoridad Palestina, más de 100.000 obreros salían de la Franja de Gaza para trabajar en Israel. Esta cifra bajó en el año 2000 hasta los 25.000 obreros. Es un cerco lo que allí está ocurriendo.

El pasado lunes 17 de abril se celebró el Día Internacional de las y los Presos Políticos Palestinos, y ese mismo día se informaba del inicio de una huelga de hambre de 1.540 personas presas en cárceles israelíes, de un total de 6.500 presos y presas palestinas. ¿Qué demandan estas personas con dicha huelga de hambre? 

La primera de las demandas es abolir el confinamiento solitario como medida de castigo a muchos presos y presas palestinas. La segunda es mejorar categóricamente la calidad del tratamiento médico, porque en las cárceles israelíes hay una política sistemática de negligencia médica. Hay mucha procrastinación y los presos palestinos son en muchos casos objeto de experimentos médicos. Esto lo he visto yo mismo hacérselo a presos en cárceles israelíes.

En Nafha, la cárcel donde yo estaba en el año 2008, a un preso que tenía problemas graves en las glándulas linfáticas, y que ahora ha desarrollado cáncer, le dieron unas pastillas que no tenían escrito ni el nombre comercial, ni el científico, ni nada. Esto significa que era un medicamento recién fabricado que lo querían probar. Por eso, lo que demandan estas personas es tener un tratamiento médico digno, lo que incluye el mecanismo de transferencia para llegar al hospital y también permitir que entren delegaciones de médicos de fuera a las cárceles para hacer un seguimiento médico propio.

Otra demanda es poder tener un teléfono en el patio de cada departamento de cada cárcel. Encerrados en las cárceles israelíes hay dos tipos de prisioneros: los comunes y luego los llamados de seguridad, que son los palestinos detenidos en el marco del conflicto. Estos últimos son los que tienen prohibido tener teléfono. Los comunes, es decir, los violadores, estafadores, criminales… estos sí que tienen teléfono en los patios, pero los palestinos no. Para obtener un teléfono en la cárcel que cuesta en la calle veinte euros, se pagan entre sobornos a oficiales y policías, cantidades que hacen que el coste final sea el equivalente a 20.000 euros. Además, las autoridades de la cárcel introducen aparatos para cortar la señal, y cómo sabemos, estos aparatos son cancerígenos.

La mejora del régimen de visitas es otra de sus demandas. Lo que ocurre hasta ahora es que, a través de Cruz Roja, tienen visitas cada 45 días y cada una dura 45 minutos. Ellos quieren que sean más, dos visitas. Porque lo que ocurre en cada visita es que cuando se están comunicando, con un barrera de cristal en medio, a través de un teléfono, éste siempre se corta, y así se gasta la mitad del tiempo de la visita sin escuchar a la otra persona.

Pero también hay otro problema. Imagina una familia que tiene al padre o la madre en la cárcel, las autoridades israelíes dan el permiso de visita al niño a la niña pero no al cónyuge, es decir, un permiso para nada. También lo que hacen es que antes de que lleguen a la cárcel las personas que tienen permiso de visita, trasladan a ese preso o presa a otra cárcel sin informar a la familia. Así que después de hacer muchos kilómetros el viaje es para nada.

También se hacen cacheos en los que se desnudan prácticamente enteras a las personas que entran de visita, lo que resulta bastante humillante. Y todo bajo el pretexto de no pasar teléfonos, o lo que sea, algo que es imposible porque hay una barrera material que lo impide.

Otra de las demandas es abolir la política de detención administrativa. Esta es una medida inventada por los británicos durante su mandato y los israelíes han seguido con ella. Consiste en que el servicio de seguridad israelí detiene a una persona, sin cargos, sin juicios, y le meten en la cárcel bajo el pretexto de que hay un archivo secreto por el que esta persona, supuestamente, es un peligro potencial contra el Estado de Israel. Pero ni siquiera el abogado tiene derecho a ver este archivo.

Así que te meten en la cárcel unos meses y luego el servicio israelí prolonga la duración, o no. Me he encontrado con gente que ha pasado hasta cuatro años en detención administrativa sin saber por qué estaban en la cárcel. Existen teorías que explican que estas medidas se utilizan contra personas que tienen influencia o figuras morales, gente que tiene presencia en manifestaciones o en las sentadas pacíficas contra la ocupación israelí, o que llaman la atención de los medios… esta es una de las teorías.

Por todo esto los presos palestinos llaman a esta huelga la huelga de la ‘dignidad’. Este acto siempre ha sido la última opción para mejorar las condiciones porque según las normas israelíes, los derechos que tiene el prisionero de seguridad son los siguientes: un plato cada día de una especie de judías secas, dos huevos duros cada día, media hora de patio cada día y dos mantas. Estos son los derechos, todo lo demás que puedes imaginar en una celda de cárcel, empezando por las literas, el tener radio, tener televisión, tener un baño aceptable dentro de la celda en vez de hacer las necesidades en un cubo, entrar ropa, entrar libros… todo esto fue logrado a través de huelgas de hambre.

Otra de las demandas es abolir la ley de alimentación forzosa. En el año 80-81 hubo una huelga de hambre masiva en las cárceles israelíes que tenía como primera demanda, literas, porque no las tenían, dormían sobre la manta y en el suelo. En esta huelga de hambre murieron tres prisioneros, y uno de ellos murió mientras lo alimentaban de manera forzosa. Te meten una mezcla de leche, agua y migas, y creo que un poco de sal también. Luego, como la persona rechaza comer, te meten dos tubos por la nariz hasta que llegan al esófago. Después con una especie de embudo añaden la mezcla. Es algo muy doloroso, una especie de tortura. Esta es la cara real del sionismo.

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

¿Están las autoridades israelíes abiertas a la negociación para detener la huelga de hambre de estas personas o se niegan a cualquier tipo de diálogo?

La verdad es que hubo un par de declaraciones peligrosas por parte de autoridades israelíes. Es alarmante que Gilar Erdan, ministro de Asuntos Estratégicos de Israel, dijera que no van a negociar con saboteadores, porque los presos y presas palestinas son denominados como saboteadores. Al igual que el ministro de Defensa de Israel, Avigdor Lieberman, que dijo en su página de Facebook que proponía al gabinete israelí hacer lo que hizo Margaret Thatcher con la huelga de hambre de los presos del IRA (Ejército Republicano Irlandés), es decir, dejarles morir. Todo esto muestra la realidad del ‘neosionismo’. Es agresivo, desprecia la vida humana, es chovinista, racista y también machista.

A uno de los líderes de esta huelga de hambre, que se llama Nader Sadaqa y es judío y palestino, lo pasaron a confinamiento solitario hace tres días. Este es el mejor ejemplo para ver que la lucha del pueblo palestino no es una cuestión de raza o religión. No niego que hay unos extremistas que son malos con los propios palestinos antes de serlo con los israelíes, pero la cuestión no se trata de judíos contra musulmanes. La cuestión es que hay un pueblo reprimido, hay personas refugiadas que quieren volver… y hay que hacer justicia. Todo el mundo debe darse cuenta que sionista no significa judío, igual que nazi no significa alemán, son dos cosas distintas.

Hace escasos días en determinados medios de comunicación se hicieron eco de tu detención, y posterior ingreso en prisión, por las autoridades israelíes poco antes del año 2007. Desde dichos medios han comenzado una campaña de difamación contra tu persona por el hecho de apoyar la huelga de hambre de los presos y presas palestinas. ¿Nos podrías explicar cuáles fueron los motivos de esta detención?

Fui detenido por la policía israelí en Jerusalén Este, según la ley internacional territorio ocupado, y fui juzgado finalmente por la Corte israelí por haber sido afiliado del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), un partido palestino que es miembro de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y que es reconocido por la Comunidad Internacional y por el propio Israel como representante del pueblo palestino. Quiero además añadir una cosa, desde hace muchos años no tengo ninguna afiliación política.

Esta campaña de difamación me parece lo típico que se hace normalmente, descontextualizar y desviar la atención vendiendo mentiras y despreciando la inteligencia humana. Lo principal es que existe un apartheid por parte de Israel que está basado sobre una ideología sionista que no tiene respeto al ser humano. Y atacando a mi persona o a otras personas desvían la atención. Pero el ‘quid’ de la cuestión es que hay una causa, hay unos hechos reales, hay que comprobarlos o hay que refutarlos.

Como palestino que vive este apartheid israelí en carne propia, como prisionero palestino que he vivido las medidas sionistas de la falta de respeto a la vida humana, y como periodista que lo he experimentado de primera mano entrevistando a víctimas y que he visto muchos crímenes de guerra, me baso en estos hechos para considerar que Israel comete una serie de delitos. Yo simplemente he sido un prisionero de conciencia por una autoridad de ocupación y esto no es ningún delito.

En Sudáfrica, en los regímenes totalitarios, en Corea del Norte, en Arabia Saudí, en muchos países árabes, en Marruecos contra los saharauis, en Francia contra los argelinos cuando estaban colonizando Argelia, incluso los propios nazis contra los judíos o contra los que estaban contra el nazismo, tenían sus leyes que calificaban cualquier acto legítimo, según la ley humanitaria internacional, como delito.

Entrando ahora en el ámbito político y dejando a un lado el papel que Israel juega como fuerza ocupante, ¿cómo influye la división política que existe en Palestina? Porque teniendo en cuenta que Al Fatah controla Cisjordania y Hamás hace lo propio con Gaza, ¿no puede llevar esta situación de división interna entre las distintas facciones políticas a que la lucha palestina se diversifique y con ello se perpetúe el conflicto? Y además, ¿no influye esto de manera negativa en el estado de ánimo de la población palestina?

No podemos negar que esta división interna entre Hamás y Al Fatah es un problema. Las medidas represivas que utiliza Hamás contra la población hacen que, desgraciadamente, lo único que les importe es mantener sus milicias en buen estado en detrimento de la población. La gente ha perdido la esperanza en una reconciliación. Porque eran muchísimos los encuentros, muchísimos los acuerdos, muchísimas las promesas, pero al final no se concretó nada.

Fatah parece que está muy contenta con la tarta que tiene en Cisjordania. Hamás también está muy contenta con la tarta que tiene en la Franja de Gaza. Y todo esto es resultado de la ausencia de un proceso democrático real. Necesitamos unas elecciones del Consejo Nacional Palestino, que tiene la participación de todos. El problema es que cada uno tiene sus precondiciones y se dice que tenemos que llegar a un consenso para que se realice este proyecto democrático. Y eso es una irracionalidad, porque en cualquier democracia en el mundo, la extrema derecha y la extrema izquierda no tienen que estar de acuerdo para que se hagan elecciones. Cada uno que presente su programa y que la gente elija.

Esto es la democracia. Quien sale como minoritario debe respetar las decisiones que toman la mayoría, y la mayoría debe respetar el derecho de la minoría a criticar y expresarse. Es así de simple. Pero esta visión no la tienen, desgraciadamente, ni Fatah ni Hamás. Esta división política es un problema real. La gente en la calle, cada vez más, no se siente identificada con los partidos políticos, ni con Hamás ni con Fatah. Pero esto no quita para que la ocupación israelí sea una de las razones que impide que haya una conexión geográfica entre los palestinos y que hace que cualquier movimiento social de protesta civil sea limitado.

Yo siempre digo que todos los problemas vienen, primero por la ocupación israelí y segundo por los políticos palestinos. Porque frente a una ocupación el tener conflictos de poder no tiene sentido, ya que ¿dónde está el Estado? ¿dónde está la soberanía? Y además, Fatah en Cisjordania y Hamás en la Franja de Gaza oprimen a la población, la detienen, no dejan libertad de expresión, torturan, eso sí que es real. El poder aumenta el sentimiento de grandiosidad.

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

En tu opinión, ¿crees que la Comunidad Internacional debería jugar un papel más destacado en esta situación de ocupación y agresión israelí continua?

Claro que debería hacer más. Lo primero, que Israel sea tratada igual que dice la Ley Internacional, ni más ni menos. Simplemente esto. Ahora se presentan casos a la Corte Internacional que hablan de que hay mucha jerarquía y burocracia israelí involucrada en realizar crímenes de guerra y deben rendir cuentas. También los asentamientos que son ilegales deben ser desmantelados. Hay resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que dicen claramente que los refugiados palestinos deben ejercer su derecho a retorno, que el pueblo palestino tiene el derecho a la autodeterminación… simplemente tiene que implementar esto, ni más ni menos. 

Con estas perspectivas, ¿qué futuro tienen las nuevas generaciones que crecen en Gaza y en Cisjordania?

Claro, y también los palestinos que están en Israel y los que están fuera, y los israelíes que nacieron en Israel. Creo que el futuro es algo por ganar, no es algo que se da. Por ejemplo lo que tenéis hoy en España. Tenéis la posibilidad de expresaros, claro, todo es criticable dentro de su contexto, por supuesto, incluso en los mejores lugares del mundo, pero todo esto fue logrado mediante una lucha. Para un futuro mejor toda la juventud en Palestina debe luchar, primero, contra la corrupción de sus políticos. Luego los israelíes contra la corrupción de los suyos también. Y luego está, la parte integral, la lucha por los derechos humanos.

Nadie es mejor que nadie. Igual que los palestinos que fueron expulsados de sus tierras en 1948 y viven de manera inhumana en campos de refugiados hace muchos años, en Gaza y Cisjordania, en los países árabes, en la Diáspora, también los que viven bajo el apartheid en Israel, todos estos palestinos tienen derecho a volver y vivir en sus tierras. Pero también estos israelíes que nacieron en Palestina, que ahora se llama Israel, tiene todo el derecho a vivir ahí porque es donde nacieron y no conocen otro lugar. La cuestión es que en esta tierra hubo una injusticia, hay que hacer justicia, y sí que hay espacio y recursos para todos.

Los palestinos y los israelíes tienen que darse cuenta que la solución de la causa palestina, o el llamado conflicto palestino-israelí, no es blanco o negro. No hay que solucionar la Nakba – catástrofe en árabe- palestina creando un desastre para los judíos. Y no significa que los judíos sigan viviendo y manteniendo la Nakba de los palestinos. Esto significa que tenemos que pensar en un futuro común, en un nuevo pacto social sobre esta tierra, en un país que tenga una nueva Constitución, una nueva bandera y dos idiomas oficiales, el árabe y el hebreo. Sin esto no se podrá solucionar y se perpetuará el conflicto. Porque Israel ahora se está encerrando entre muros y nadie puede vivir entre dos muros.

Y también los palestinos tenemos que darnos cuenta que volver a una Palestina como la que teníamos en el 48 es imposible, no es racional. Creo que tenemos que luchar todos y todas para lograr un nuevo modelo que enseñar al mundo. Porque todas las demás opciones, como la de los dos Estados significa dar crédito a una versión deformada de la historia porque el movimiento sionista, que creó Israel, no es el heredero de los sufrimientos de los judíos que fueron masacrados en la Rusia zarista, no es el heredero de los judíos que fueron masacrados en el holocausto, tampoco son los herederos de los judíos que sufrieron el antisemitismo y el racismo de la posguerra mundial, no lo son.

Y también para los palestinos que su sistema político actual, con la versión Hamás y con la versión islamista, oscurantista y que no respetan a los demás, no son el modelo. No hay prueba más concreta  que la situación actual que vivimos. ¿Qué tenemos ahora? Tenemos en Cisjordania una población palestina que vive en varios guettos y reprimida por Fatah, y alrededor grandes asentamientos que se están comiendo los recursos. Tenemos en la Franja de Gaza, la cárcel más grande al aire libre del mundo, donde Hamás está reprimiendo a la población y la Marina israelí nos rodea por el mar disparando a los pescadores y disparando a la población por la tierra.

¿En Israel que tenemos? Un sistema de apartheid. Según un informe anual del Bureau –Departamento- de Estadística israelí de 2006 y publicado el pasado mes de enero, dice que las personas que menos cobran en Israel son los judíos etíopes, los judíos negros. Las personas que tienen una mayor tasa de mortalidad infantil son los palestinos que viven en Israel o que tienen la nacionalidad israelí. Hay más de 200 localidades israelíes que prohíben que un palestino viva dentro de esta localidad.

Es decir, un modelo de racismo maquillado. Por encima tenemos al judío blanco con ojos azules. Por debajo están los judíos sefardíes. Y por debajo tenemos al judío árabe y al judío africano. Todo esto significa un fracaso total. El sionismo es una vergüenza para la historia. El modelo de Fatah es una vergüenza para Palestina y el modelo de Hamás es una vergüenza para los gazatíes.

Todo esto representa un mal pasado, necesitamos un futuro. El futuro significa un nuevo pacto que vaya por encima de todas estas barreras, algo que respete al ser humano y a sus derechos. Todo esto es un aspecto muy importante. Quizá sea necesaria la construcción de unas nuevas asambleas que tengan la participación de todos y todas. Hasta el momento esta idea tiene gente que cree en ella, poca gente en Palestina, pero en Israel también hay gente que cree en esto, aunque también sea minoritaria.

Pero creo que nada grande en la historia creció grande, y si no seguiremos en la misma situación. Tengo amigos judíos que viven en Tel Aviv y que creen como yo que la solución para el futuro es un Estado único, laico y democrático. Y también acabar con el sionismo, acabar con el islamismo y con el nacionalismo populista que tenemos en Palestina.

26 abril, 2017

Autor/Autora

Miembros del Consello d´AraInfo. @mr_belbedere / @pabloibas10


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