Política Entrevistas

Luisa Broto: “La remunicipalización posibilita que la gestión directa por parte del ayuntamiento sea más barata”

Tras dos años de gobierno municipal, la número dos del Consistorio zaragozano repasa en esta entrevista aspectos clave que reflejan la situación actual de la capital aragonesa en diferentes ámbitos
| 19 mayo, 2017 07.05
Luisa Broto: “La remunicipalización posibilita que la gestión directa por parte del ayuntamiento sea más barata”
Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

El pasado 7 de abril nos reunimos con la vicealcaldesa de Zaragoza, Luisa Broto, para hacer un balance de los dos años de gestión del gobierno de Zaragoza en Común. Una entrevista en profundidad en la que se trataron temas como la remunicipalización, la UAPO, las relaciones municipales con PSOE y CHA y la acogida a personas refugiadas, entre otros. Todo ello, al tiempo que nos transmitía sus sensaciones desde un punto de vista más personal y bajo un ambiente distendido.

¿Cómo vive una trabajadora social como tú el paso a convertirse en vicealcaldesa de una ciudad como Zaragoza?

La verdad es que todavía no lo he vivido plenamente porque aún hay mañanas que me levanto y digo: “aquí hay algo que no cuadra en este guión que me había hecho de mi vida” (risas). Al principio, sobre todo en la parte protocolaria, esta especie de imagen sí que me sorprendía mucho porque, evidentemente, al ser número dos me tocaba acudir a algún acto en el que nunca había estado y nunca me había imaginado estar. La parte protocolaria me ha costado un poquito, en el sentido de que no formaba parte de mi día a día.

En la parte profesional, la verdad es que es un sueño, porque teniendo claro que vienes del trabajo diario con personas en situación compleja, y habiendo estado los últimos años, sobre todo a partir de 2008 en Zaragoza que es cuando estalló la crisis, viendo que se podían hacer las cosas de otra manera, el llegar aquí, a partir de una plataforma, un proceso de primarias, con el trabajo de gente muy implicada y con ganas de luchar, la verdad es que es un sueño, y a veces un sueño con mucha responsabilidad.

En el ámbito laboral, ¿cuál sería el balance que haces tras dos años en el Ayuntamiento de Zaragoza?

Creo que hay que ser suficientemente respetuosos y honestos. Llegamos con fuerza y un programa electoral muy ambicioso, y al poco de estar allí, por un lado hubo una situación en la que las personas que estaban empujando detrás nuestro, muy concienciadas e ilusionadas, hicieron una pequeña retirada. Y por otro lado, nosotros, que estábamos ahí en un gobierno de nueve (concejales y concejalas) y con alianzas de PSOE y Chunta, nos encontramos con que las cosas no eran tan rápidas, tan ágiles, ni tan fáciles como se pudiera pensar en un primer momento.

El balance es positivo. En dos años que se cumplen en mayo se están saltando barreras y se están planteando cuestiones del ámbito municipal que superan lo municipal. Estamos intentando conquistar derechos que hasta ahora estaban constreñidos, por eso el balance es muy positivo porque estamos buscando otras formas y caminos que hasta ahora habían quedado un poco colapsados por la crisis, por la dinámica, por la inercia y porque siempre se había hecho así, y claro, eso cuesta.

¿Os habéis encontrado más dificultades de las previstas teniendo en cuenta que gobernáis en minoría?

Sí, pero dificultades que no son precisamente las que preveíamos. Nos hemos encontrado con una administración que tiene unas formas de funcionar que son muy lentas. Nuestra intención es eliminar esa burocracia, esos procedimientos administrativos… Hubo mucha reticencia al principio y también cierto temor.

Date cuenta que hablamos de una ciudad que en los últimos 20 años ha tenido una alternancia de Partido Socialista, los últimos doce años, y Partido Popular en una legislatura, y nos encontramos con que todos los altos cargos administrativos, evidentemente, estaban expectantes. Es decir, hemos tenido que conseguir también tener un crédito y que tuvieran cierta confianza en nosotros para que las cosas funcionaran porque es fundamental.

Por otro lado, en el ámbito puramente de normativa y de elaborar políticas, la junta de gobierno tiene unas competencias pero tenemos que pasar por pleno. Y eso significa que hay 31 concejales, y para poder tener mayoría y llevar a cabo determinadas propuestas tienes que tener 16 votos. Eso significa que la izquierda tiene que estar de acuerdo, y ahí hemos tenido nuestros momentos.

¿Cómo fue en un principio y cómo se encuentra en estos momentos la relación con CHA y PSOE?

Ha habido muchas cosas que han influido. En un primer momento, que además estuve en el equipo de gobernabilidad, creamos un grupo dentro de nuestra organización para hacer de negociadores y se hicieron un par de reuniones donde se planteó un documento porque veíamos que éramos grupos de izquierdas y que había cosas que nos unían.

Por ejemplo, en el área de Derechos Sociales hay muchos planteamientos que son comunes, evidentemente otra cosa es cómo se llevan a cabo, si hay recursos o no. Creamos ese grupo y nos pasaron por encima dos elecciones generales, tuvimos muchos movimientos desde el Gobierno de Aragón que a la vez influían en el Ayuntamiento de Zaragoza que, no por nada y no es casual, es el 55% de la Comunidad Autónoma… entonces claro, hay muchas cosas que han estado bailando.

¿La relación con el PSOE? Por ejemplo en el ámbito que me compete hemos tenido buena sintonía y hemos llegado a acuerdos, pero en otros ámbitos no los ha habido. Estamos también en una situación que, por poner un ejemplo, el alcalde Pedro Santisteve ha conseguido llevar adelante la Ley de Capitalidad, algo que realmente es un hito en Zaragoza porque supone la tranquilidad de que hay una financiación estable durante unos años. Esto es algo que no se había conseguido durante mucho tiempo y ha sido producto de la negociación, del buen hacer, del diálogo, etcétera.

Sin embargo ha habido otras áreas en las que no ha sido así. Estamos dándonos cuenta que el Partido Socialista tiene muchas caras, y esto no lo digo en un mal tono, lo que quiero decir es que hablas con un consejero o consejera y obtienes determinadas relaciones… y sí que es verdad que ha habido relaciones concretas con determinadas personas, y esto es importante, cuando se transciende lo que son las luchas políticas y se va al logro.

Por eso en mi área sí que veo que hay afinidad. Pero sí que es verdad que nos hemos encontrado con situaciones muy tensas en el propio Ayuntamiento de Zaragoza. Situaciones en las que el debate y el argumentario se olvida y directamente se va a la yugular, algo que es muy complicado de manejar. Por eso digo que hay diferentes versiones del PSOE, pero a nivel estatal, a nivel autonómico, a nivel local… Hay muy buenas relaciones por ejemplo con el Partido Socialista del Ayuntamiento de Uesca… Realmente hay ciertas contradicciones, y eso es algo que creo que tiene que solucionar porque, evidentemente, a nosotros nos afecta.

Y con Chunta Aragonesista también a veces existen cosas que no podemos entender y que tiene que ver mucho, creo, con que en el Gobierno de Aragón ellos también tienen alguna situación que les hace estar en gobierno o apoyando al gobierno y hay veces que les condicionan.

¿Cómo pueden evolucionar dichas relaciones?

Creo que en estos momentos el Partido Socialista se encuentra en una situación de mucho trabajo interno, de mucho debate y la clave nacional es muy importante para esto: cómo se posicione el PSOE a nivel estatal, según lo que ocurra, etcétera.

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

¿Cuáles son las previsiones para los próximos dos años en el ámbito de la política municipal?

Pasado el ecuador del mes de mayo la verdad es que tenemos bastantes cosas a nuestro favor. Una es, que esa parte que teníamos de puesta en funcionamiento al cien por cien y de estar en una plataforma planteándonos conquistar los cielos y ver la realidad, es decir, encontrarnos con una administración y con unos compañeros aliados de gobierno que a veces no son tan fieles como deberían y con una posición claramente en contra de unos planteamientos que son los que nosotros tenemos, creo que nos hacen ahora mismo tener un afianzamiento en lo que es la propia institución y la propia forma de estar en el gobierno.

Y la visión que yo tengo es, que ahora mismo el municipalismo tiene una visión y una proyección de futuro que en el 2019 puede hacernos pensar que lo que se planteó cuando llegamos a la institución puede seguir adelante. ¿Por qué? Porque se está viendo, y no sólo en municipios que son del cambio, sino que se está viendo en municipios de diferentes opciones políticas. Se están dando cuenta que los ayuntamientos son los que atienden de primera mano. Pase lo que pase, un ciudadano o ciudadana o una familia con necesidades… el ayuntamiento es la primera puerta. No se va a Madrid ni a Bruselas, sino que directamente va al ayuntamiento.

Y estos ayuntamientos cada día tienen menos posibilidades de acometer cosas, porque existe una Ley de Racionalización y Sostenibilidad de las Administraciones Locales (Ley Montoro) que impide que un ayuntamiento, que además puede ser que gestione bien, pueda con ese excedente que tiene dedicarlo a las necesidades de los vecinos y vecinas. Esto es algo que yo creo que se ha puesto en tela de juicio y hay mucha gente que cree que es injusto. Como ocurrió en su momento con todo el movimiento en relación a las plataformas contra los desahucios y las hipotecas, etcétera. Y ahora estamos viendo que Europa incluso está dando la razón a las organizaciones que han estado reclamando y diciendo que era una barbaridad. Al final llega tarde, pero llega.

Por eso creo que en este sentido los municipios están dando una visión con la que dicen no querer gestionarlo todo, pero sí tener recursos suficientes para responder a las necesidades, porque la sociedad cambia y nos plantea cosas. Por lo tanto me parece que son cosas que están dando la idea de que el municipalismo, tal cual nosotros lo estamos planteando, está siendo una alternativa de futuro y muy viable.

Pasando ahora a un plano más personal, ¿cuál ha sido el proyecto, en particular, que te ha generado más frustración que no saliera adelante durante estos dos años?

Es que no ha habido ninguno que no haya salido todavía, los tenemos en cartera (risas). Te puedo decir que ha habido cosas que han requerido de mucho trabajo y que han podido suponer encontronazos, porque cuando tienes muy claro de qué manera afrontar algo y ves que se retrasa o que se tenga que ir hacia atrás porque requiere una mayoría del pleno, etcétera, te pone en un brete de decir: “vaya, qué rabia”. Pero todavía no me ha llegado la frustración. Lo que creo es que todavía queda mucho por hacer.

Es verdad que hemos llegado a una situación, y lo veo bien porque vengo de allí, donde los profesionales que estaban trabajando en el área que actualmente estoy dirigiendo venían de una frustración, de cansancio… porque todo lo que habíamos puesto en práctica cuando éramos universitarios e intentábamos el cambio social a través de la transformación, no llegaba, nos estábamos convirtiendo en meras puertas giratorias. En plena crisis, la gente que no podía estar cubierta ni por el sistema educativo, ni el de vivienda, ni el de protección de empleo porque se acababan las prestaciones, venían a los servicios sociales y no teníamos casi nada porque en el momento en el que más necesidad había de esa cobertura de protección social no se tenía. Y cuando hablo de protección social me refiero a que esta es la última red de protección, la que dan los ayuntamientos.

Nosotros nos encontrábamos con que todos los día atendíamos a un montón de gente y esto se convertía en una puerta circular, entraban por un lugar y salían por otro. Porque no había posibilidad más que de una ayuda puntual y no se podía, por el desbordamiento. Era una atención a demanda, hacer un trabajo de inserción, poner en relación vectores como en la sanidad, educación, vivienda… es decir, poder tejer redes, que es lo que estamos reclamando.

Por eso veníamos de esta situación de frustración y de cansancio y nos encontramos con que, esto es algo que mucha gente no lo sabe, el Ayuntamiento de Zaragoza en su partida de dotación de ayudas de urgencia o de emergente necesidad, nunca dotaba suficientemente, estaba infradotada. Hay mucha gente que se queda con la idea de que estaban las partidas del bus urbano, de movilidad, de parques y jardines, todas ellas infradotadas, pero estamos hablando de cuestiones esenciales.

Es decir, con las ayudas de urgencia, a mitad de legislatura se tenía que hacer una modificación en Pleno para poderlas dotar. A mí me parece que eso ya políticamente da una idea de la importancia. Estamos hablando de una ciudad que es la quinta en importancia en España y que no estaba garantizando derechos básicos.

Por eso una de las primeras cosas que planteamos, y que estaba en nuestro programa, fue la dotación económica suficiente. Y por eso el presupuesto, que este año es de 101,5 millones de euros, realmente es un logro a poner en valor. Y por otro lado cambiar lo que era el diseño del área y que pasase a llamarse área de Derechos Sociales por la importancia y por el carácter simbólico, y poner ahí la vicealcaldía, cuando tradicionalmente en muchos ayuntamientos la segunda tenencia de alcaldía era siempre algo vinculado a urbanismo, a servicios públicos…

Todavía quedan dos años para hacer muchas cosas. También reconozco que revertir una tendencia así lleva un tiempo. De momento, no estoy satisfecha al cien por cien porque todavía quedan muchas cosas por hacer, pero creo que hemos hecho un trabajo muy importante. Y no lo debo decir yo, lo importante de esto es ver a la ciudadanía cuando lo valoren y lo validen, bien sea con su voto o mediante manifestaciones.

¿Cómo calificarías la situación de emergencia social en Zaragoza?

Los estudios siguen diciendo que hemos mejorado. El año pasado la Asociación de Gerentes de Derechos Sociales nos calificó como a una de las tres capitales en todo el país con calificación de excelente, y eso quiere decir que existe una determinada cantidad de dinero que se destina a acción social. Tenemos que tener en cuenta que no se puede derivar la tendencia en un corto plazo como son dos años, es muy difícil. A quien ponga esto en duda le diré que hace años que el norte desarrollado quiere erradicar la pobreza y no se ha conseguido. Incluso en situaciones de bonanza con el sistema capitalista, la pobreza, la exclusión y la marginación no se han conseguido erradicar totalmente.

Lo que quiero decir es que esa deriva no se puede cambiar rápidamente, y lo que necesitamos es un poco más de proyección y un poco más de tiempo para poder hacer ese cambio que nos gustaría. Podríamos decir que ahora nos estamos poniendo a un nivel de 2011, si pudiéramos establecer una comparación, y estamos en 2017. Todavía nos falta mucho y no solamente es cuestión de recursos económicos y de prestaciones, es cuestión de crear redes, tejerlas… este es el objetivo del nuevo modelo de intervención que hemos planteado en los centros. Es decir, que exista una relación directa y que se pueda trabajar desde los ámbitos en los que se trabaja en los barrios.

Y también teniendo en cuenta, y esto es algo importante que todo el mundo debemos empezar a hablar, que el sistema de empleo no garantiza. Hace unos años podíamos decir que una persona accedía al mercado laboral y eso significaba que había hecho un proceso en el que se había formado y se insertaba laboralmente. Ahora, esas personas están trabajando pero son trabajadores precarios. Estamos hablando de que el salario mínimo interprofesional en nuestro país en 2017 está en torno a 650 euros, por debajo de eso se puede hablar de situación de precariedad y de umbral de pobreza.

En ese sentido soy una defensora de la renta básica universal no condicionada. Y desde el ámbito de lo local estamos muy pendientes de lo que el Gobierno de Aragón, con relación a esta renta básica, quiera hacer, siendo que es una renta autonómica. De hecho, a finales de noviembre se celebrará en Zaragoza un congreso que puede ser muy importante y muy potente.

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

¿Qué valoración haces de la desmovilización popular tras la llegada a las instituciones de los ‘gobiernos del cambio’?

Me parece que hasta cierto punto es lógico, pero no quiere decir que me parezca correcto. Me parece lógico porque las fuerzas son las que son, las personas son las que son… Es decir, antes cuando ibas a distintas movilizaciones siempre te encontrabas a las mismas personas. Podríamos decir que existen unas carencias de rejuvenecimiento en ese sentido. Ha habido un momento de empuje y luego parece que cuando se consigue se desinfla un poquito. Lo cual no quiere decir que lo justifique.

Recuerdo que, cuando estábamos al principio en el Ayuntamiento, hablábamos en las primeras reuniones de equipo de gobierno y yo les decía: “tendría que haber una conexión directa con la carpa que teníamos cuando fueron las elecciones”. ¿Por qué? Porque la carpa significaba la conexión real con nuestros grupos, con la gente que había estado detrás… y por ejemplo, plataformas de este tipo están manteniendo eso, los ejes de trabajo. Por eso nosotros tenemos que rendir cuentas ante eso, ante los ejes de trabajo que nos han traído hasta aquí. Al menos esta es mi situación.

Vengo de una situación en la que un grupo de gente estábamos, de alguna manera, creyendo en nuestro trabajo firmemente pero que nos encontrábamos con muchos problemas. Organizamos una plataforma, empezamos a movernos, y al poco tiempo llegó el 15M y nos dio un empujón tremendo porque nos sentimos todos llenos de esa energía. Al tiempo llegaron las opciones municipalistas, y como eje de trabajo nos metimos ahí. Ese eje sigue estando, nutrido con más gente. Hemos desparecido algunos que hemos saltado al ‘otro lado’, pero la conexión sigue estando.

Pasamos ahora a hablar de la remunicipalización de los servicios públicos. Este tema, clave en vuestro programa electoral, y teniendo en cuenta las dificultades con las que os estáis encontrando, ¿crees que la apuesta por la gestión municipal de lo público tiene visos de salir adelante?

Este gobierno, claramente, apuesta por la defensa de lo público desde el minuto uno. Hay que tener en cuenta algo, y es que este Ayuntamiento venía de estar gobernado por el PSOE, no por un partido de la derecha. Entonces supongo que son nuestros aliados naturales. De hecho nos han apoyado para tener el gobierno de la ciudad. Pero cuando hay que hacer revisiones de los últimos doce o catorce años de gestión o se cuestionan determinadas cosas, algo tiene que salir, y eso crea conflictos.

Y en cuanto a la remunicipalización, es algo bien interesante, porque hay ciudades como León, donde se han remunicipalizado determinados servicios y es el Partido Popular quien lo ha propiciado. Entonces el problema no es tanto la opción política, sino lo que supone el cuestionamiento de una forma de hacer. Y me explico. En un momento determinado, debido al vaciamiento de contenidos de muchos ayuntamientos y el poco presupuesto disponible, se ha llegado a crear esta idea de que externalizando determinados servicios se puede funcionar. Es una fórmula que no es mala. De hecho se externalizan muchos contratos pequeños que el Ayuntamiento tiene que sacar en tiempo y forma y tiene que externalizarlo.

Hace poco estuve en una reunión con una compañera de Oviedo y me decía que después de 21 años de gestión del Partido Popular lo habían externalizado todo, hasta la gestión de los servicios funerarios. Es decir, los ciudadanos de Oviedo cuando iban sus familiares a enterrar a una persona, desde que entraban en las Pompas Fúnebres hasta la gestión del sepelio y hasta el enterramiento, todo estaba externalizado.

Por eso, la remunicipalización posibilita que la gestión directa por parte del ayuntamiento sea más barata, y eso está demostrado en todos los ámbitos. ¿Qué ocurre? Pues que se quieren llevar diferentes contraargumentaciones. Una, que se está planteando que entran personas por la puerta de atrás, y esto no es real.

Me remitiré al hecho clave y concreto del 010 que es uno de los últimos elementos que ha habido en la ciudad. Donde a las trabajadoras que estaban gestionando un servicio de titularidad pública, en un ámbito público, con materiales públicos, se encuentran trabajando para una empresa que no está cumpliendo sus obligaciones como tal.

Y allí lo que se facultó fue un rescate, que es una figura administrativa para que estas personas estuvieran dentro del paraguas de la Administración. Estas personas entraban en plantilla pero luego tenían que hacer un proceso selectivo. Lo que ocurre es que se quiere provocar un enfrentamiento entre las personas que están ahora mismo preparándose incluso unas oposiciones y entre las personas que llevan 19 o 20 años trabajando.

Creo que en este aspecto hace falta más información. Deberíamos generar suficiente debate público para que todo el mundo fuera consciente de lo que suponen realmente las cifras, porque si solamente nos quedamos con informaciones que se pueden dar a través de determinados medios de comunicación, evidentemente ese debate puede ser sesgado. Entonces sí creo que tenemos un déficit en lo que es la información. Pero también creo que hay un debate político muy interesado en el que existen determinadas empresas, grandes empresas, que saben que con la remunicipalización van a perder una cantidad de ingresos importantes.

Otro de los aspectos importantes que vuestro programa electoral recogía cuando se presentó a las elecciones municipales, era la eliminación de la Unidad de Apoyo Operativo (UAPO). El actual alcalde, Pedro Santisteve, lo argumentaba explicando que esta unidad realiza las funciones que corresponden a la Policía Nacional. Entonces, teniendo en cuenta que hasta ahora esto no ha sucedido, y que ésta era una demanda que partía de las organizaciones de la izquierda y de diferentes movimientos sociales, ¿cómo explicas que la UAPO siga patrullando por las calles de Zaragoza? ¿todavía siguen pensando en su desmantelamiento? 

Ya se lo hemos explicado. Recientemente hubo un plenario de Zaragoza en Común donde se tramitó como único punto todo lo que es el modelo de seguridad. No estamos hablando solamente de una Unidad, estamos hablando del modelo de seguridad que queremos para la ciudad de Zaragoza. Y eso es un cambio cualitativo. Me consta que ahora mismo hay, en ese sentido, mucha inquietud. Pero queremos llevar a cabo nuestro programa electoral, y éste habla de la reconversión de esta Unidad en concreto para determinados ámbitos y fines.

¿Qué ocurre? Pues que como todo cambio tiene sus aristas y, efectivamente, a la vez que estamos con este tema también estamos con toda la reorganización del modelo de seguridad de la ciudad, porque no solamente entra la Policía Local, entra Protección Civil, etcétera. Y nos encontramos con que además, desde hace más de diez años se está negociando, y esto ya es tema laboral, el calendario de la Policía Local. Lo que ocurre es que no se llega a todo.

Entonces esta Unidad, en concreto, en muchos casos ha hecho funciones de complemento. No tanto de la Policía Nacional porque ella tiene sus competencias muy claras, sino que esta Unidad se ha utilizado como complemento para cubrir determinados asuntos. Creemos que estamos llevándolo todo de una manera en la que lo estamos haciendo de la mejor manera posible, quizá no con la rapidez que antes planteaba de las demandas en nuestro ambicioso programa pero en ningún momento se ha dejado de trabajar en este tema. Desde luego creo que en breve, además, veremos cambios en este sentido.

Los presupuestos municipales para este año incluyen, de los 724 millones de euros, 101,5 para Derechos sociales. ¿Cuáles son los ejes fundamentales a donde va ir destinada esta inversión?

Tenemos muy claro que vamos a seguir con nuestro programa electoral de sostenibilidad y mantenimiento de los gastos básicos de las familias y de las personas, que aún siguen estando en desequilibrio. Estamos ahora mismo intentando estar a un nivel de lo que sería el año 2011. Tenemos una apuesta muy importante y es, que dentro de ese trabajo que queremos hacer de itinerarios, de inserción… intentar que la población no solamente tenga una prestación, sino que lo que queremos es cambiar y romper con esto. Hemos aprobado hace muy poquito, y además con el apoyo prácticamente de todos los grupos, algo de lo que estamos muy orgullosos que es el primer Plan Municipal de Lucha Contra la Pobreza Infantil y que está dotado con 900.000 euros.

El Plan conjuga muchas medidas que ya estaban, pero lo que se plantea es que el Ayuntamiento ponga orden en relación a todas las actividades que se hacen en centros de tiempo libre, en escuelas infantiles, actividades lúdicas, campamentos… Todo esto con la idea de truncar la transmisión de la pobreza de las familias a los hijos, que es algo que está estudiado. Igual que podríamos hacer un análisis de las grandes familias que hay en Zaragoza, o en Aragón, y se transmite de alguna manera lo que sería el estatus, también está demostrado que las familias que están en desequilibrio transmiten esa situación de padres y madres a hijos e hijas.

Entonces un factor fundamental es la posibilidad del acceso a bienes básicos, por supuesto, y también el acceso a la educación en garantías. Por eso parte de este Plan tiene medidas innovadoras, que son por ejemplo el acceso de determinados menores a clases de repaso para evitar esa salida del sistema temprano, algo que a través de las ayudas de urgencia no se podía hacer porque estaban muy limitadas, por lo que hemos facultado que eso se haga.

Y también todo lo que está relacionado con apoyos psicoterapéuticos. ¿Por qué? porque nos parece fundamental que la pobreza y el no acceso a recursos pueda derivar en situaciones en las que haya conflicto y que los menores puedan verse en situaciones de estrés en las que el no tener los medios suficientes para poder desarrollarte, el no acceder, y no hablo solamente de pobreza estamos hablando también de personas excluidas, a determinadas actividades pero no lo hacen porque no pueden acceder a ello.

Hablamos de campamentos de verano, clases de repaso escolares… Es decir, pequeñas cositas que no solamente están influenciando a personas que clasificamos como pobres. Este Plan es muy ambicioso y la idea es que intente truncar estos elementos de transmisión de la pobreza de padres, madres a hijos e hijas como un elemento equitativo. Cuando a veces nos critican por estas cuestiones yo siempre digo que el único efecto llamada que existe es la pobreza, y eso hay que tenerlo muy en cuenta, porque realmente es un elemento de desequilibrio e inequidad.

Nuestra idea es, primero dotar económicamente para que las personas y las familias tengan los bienes básicos garantizados, y luego dar mecanismos que permitan que esto cambie. En definitiva, este es un Plan que viene para quedarse porque transciende la legislatura, va desde 2017 a 2021. Con ello estamos instaurando instrumentos que luego será muy difícil que se quiten, esté el gobierno que esté. Estoy pensando en la consolidación de derechos sociales que son derechos humanos, y parte de nuestro trabajo y del municipalismo es conseguirlo.

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Zaragoza es una de las ciudades del Estado español que se ha declarado como ciudad de acogida para las personas refugiadas. ¿Qué balance se puede hacer hasta el día de hoy en este sentido?

Esta es una de las cosas en las que creo que la sociedad zaragozana está siendo muy solidaria, y cuando digo solidaria no es sólo una palabra. Creo que quizá sea con diferencia de las cosas que más me llegan, porque a mí me llegan mensajes por todos los lados, desde que me levanto por la mañana hasta todos los canales de comunicación que se puedan tener siendo concejala de un ayuntamiento.

Este está siendo uno de los elementos en el que más debate se está planteando. Creo que ha habido una reacción muy buena de grupos de la sociedad civil que se movilizaron y creo que como ayuntamiento hemos respondido, en la medida de lo posible, haciendo como elemento de organización, es decir, desde personas que decían: “yo acojo a gente en mi casa”… no, es que esto no va así. Son personas que tienen unas necesidades muy concretas y vienen de unas situaciones muy delicadas como para que de repente los transplantemos a un sitio.

Como administración lo que hicimos fue sentarnos con todo el mundo, con todos los actores, y decir: “¿qué podemos hacer?”. Por un lado es el Gobierno de Aragón el que recibe la orden desde el Estado central, “ustedes tiene que acoger a tanta gente”. Y por otro lado, nosotros como ayuntamiento ponemos a su disposición todos los recursos. Porque esto viene a través del Estado, desde Secretaría de Inmigración que convenia con las Comunidades y éstas convenian con entidades. Estas personas se quedarán aquí, algunos no y volverán a sus países. Pero hay un porcentaje alto que se quedará aquí, cuando menos si sigue el proceso de acogida, en el que hay varias fases. Mínimo pueden estar un año y medio en nuestra ciudad.

Por lo tanto es de lógica que como ayuntamiento nos planteemos: “lo que necesitéis”. Porque estas personas se tienen que empadronar, que es lo que da acceso a la sanidad, da acceso a los colegios, y porque además podrán acceder a los servicios especializados que tenemos, desde la Casa de las Culturas hasta asesoría jurídica, podemos hacer trámites, etcétera. Y luego hay un acompañamiento, porque estas personas puede ser que se queden en nuestra ciudad mucho tiempo. Entonces formémoslas en idioma, en búsqueda de recursos para poder captar además que esas personas que vienen muchas de ellas con su equipaje de formación puedan devolver a la sociedad zaragozana este apoyo que se les ha dado.

En ese sentido, hasta ahí bien. Lo que ocurre es que ahora estamos en un momento de cambio. Recientemente tuvimos, y en esto Pedro Santisteve lo tiene muy a gala porque ha estado tanto en Valencia como en Bruselas reclamando que deberíamos hacer un poquito más, y también en el Vaticano, a demanda del Papa que congregó a más de 60 ciudades de Europa, muchas de ellas límite con el mar Mediterráneo, que están acogiendo directamente en sus puertos a personas que llegan en una barca, así de claro.

Entonces yo creo que estamos en un punto de cambio porque ya las ciudades han dicho: “esto es lo que hay”. Y aunque nos seguimos encontrando con que el Estado central no abre la mano, tampoco lo hace Europa. En ese ámbito de ciudades que tenemos simpatía entre nosotras, porque tenemos una política similar, le escribimos una carta al presidente del Gobierno reclamándole la posibilidad de que las ciudades directamente convenien con el Estado central, ya que tenemos los recursos, capacidad y porque no entramos en competencia con las entidades pero podemos doblar la oferta.

Si en Zaragoza hay 160 personas podemos conseguir 320 o 400. Hubo respuesta, pero nos remitía a la Federación de Municipios y Provincias, que es una organización donde están representados muchos ayuntamientos para que se articulase desde ahí. Pero nosotros consideramos que es el Estado central, la Secretaría de Inmigración la que tiene la responsabilidad y la que puede decir: “a partir de ahora sí, los ayuntamientos con estos requisitos pueden acoger directamente”. Al fin y al cabo es un cambio normativo.

Estamos en un momento de ver qué vamos a hacer, y estamos pensando alguna que otra acción, porque conforme pasa el tiempo lo peor de todo es que nos hacemos insensibles. Con esto quiero decir que a veces tristemente nos acostumbramos a los conflictos y entonces se nos puede olvidar, como ocurre con los conflictos olvidados. Ya nadie se acuerda de la hambruna de Burundi, ni de lo que está ocurriendo en la República del Congo. Quiero decir que la sociedad de la información tiene estas ventajas, que nos conecta y nos hace salir a la calle, pero en quince días, con todos mis respetos, o en diez meses puede ser que ese conflicto haya desaparecido.

Nuestra idea y nuestro espíritu es seguir siendo ciudad acogedora, para los de dentro y para los de fuera, porque hacerlo para los de dentro también es una de las críticas que hemos recibido. Por eso para los de dentro estamos dotando suficientemente un área, no sólo en lo económico, sino también en políticas que van para conseguir que las personas que no tengan recursos y el derecho a poder promocionar en su vida. Y por otro lado a las personas que vienen de fuera, que seguramente si vienen aquí no es porque quieran sino porque tiene que huir, ya que en su ciudad o país es imposible desarrollar un proyecto vital.

Este viernes (el pasado 7 de abril) van a tener lugar en Zaragoza las primeras jornadas de trabajo sobre la ‘Ciudad de los Cuidados’. ¿Qué tiene Zaragoza para ser una ciudad cuidadora de sus gentes y su ecosistema?

Zaragoza es una ciudad que está muy bien situada y es una ciudad de tránsito. La Estación del Portillo era un referente en cuanto a la población que estaban de tránsito y que iban hacia Cataluña, País Vasco, Madrid, etcétera. Es una ciudad que tradicionalmente, y de hecho en su escudo lo pone: “Muy benéfica, muy leal, muy heroica”. Ha acogido a mucha población, y esto muchas personas que lo lean lo suscribirán porque, como yo, han venido a estudiar de otras ciudades y se han quedado. La apuesta de este gobierno es ser una ciudad que cuide, y en ese sentido, es un concepto que a mí me gusta mucho porque es la ciudad que arropa a sus ciudadanos.

Queremos que la gente sepa que el Ayuntamiento es una puerta que está ahí, y que no es un castillo al que van y rebotan y se parapeta de burocracia. Es una de nuestras ideas hacia la marca de ciudad o de proyecto político, porque cuando algunos nos critican y nos dicen que no tenemos proyecto político, yo solo hago que ver cosas que realmente marcan el estilo de esa política. Que haya que ponerles un nombre para decir: “la ciudad del agua, la ciudad de la tierra, la ciudad del medio ambiente”… les diría que Zaragoza es ciudad cuidadora, y creo que en el discurso de Pedro Santisteve del Estado de la Ciudad, en todo su discurso hablaba del cuidado, y lo entroncaba perfectamente con el medio ambiente que es de alguna manera protegernos a todos.

Y lo mismo con el tema de ser cuidadores de las personas que puedan estar en desequilibrio o en desigualdad. Hay una cosa muy importante, y es un concepto que a mí me gusta y que creo que debe de empezar a calar, y es que somos interdependientes. El fenómeno de la interdependencia en las sociedades urbanas es cada día más importante. Antes te encontrabas con un bloque que tenía cinco o seis plantas donde había personas mayores que estaban perfectamente conectadas con su entorno. Pero ahora te encuentras con personas de más de 80 años perfecta físicamente pero que están solas, porque ha cambiado completamente la estructura del bloque donde vivía y por lo tanto necesitan esa red primaria que antes existía y ahora no existe.

Entonces, ni la administración puede suplir el tejido social, ni debe porque tienen que existir esos nodos, ni podemos dejarlo todo al tejido social. Tiene que haber un punto de equilibrio, tiene que existir el acceso a derechos. Yo tengo que ser una persona que pueda detectar que ese señor o esa señora está perdiendo facultades. Debemos facilitar que esa persona viva en las mejores condiciones el mayor tiempo posible en su hábitat, porque es lo mejor. Cuando ya sea dependiente ya tendremos centros de día, residencias… El fenómeno de la interdependencia es así, y es que además todos seremos dependientes, bien por envejecimiento o bien porque tendremos alguna enfermedad, etcétera.

Por lo tanto, la ciudad cuidadora hace referencia a esa red de protección, a esa malla que construimos entre todos y todas. Y que no solamente tiene que ver con recursos económicos, tiene que ver con la conciencia, con el buen hacer, con el bien común… con lo que al final nos ha traído al gobierno, el bienestar y el buen vivir. Y eso es algo que si se construye es muy difícil que se vuelva a echar para atrás, porque como no depende de presupuestos, ni depende del nivel de políticas, sino que es algo que tú generas…

Es como aprender a leer o a escribir, o aprender a ir en bicicleta, puede ser que te pegues una temporada sin ir en bici pero no se te olvida. Es un camino que ya has trazado y echarlo para atrás es muy difícil. Entonces, nos dicen: “no tenéis proyecto político, ¿cuál es el proyecto político de Zaragoza en Común?”. Pero si todo el día estamos cuidando, en la medida de lo posible, a las personas que se quieren dejar cuidar, claro, que tampoco hay que obligar a nadie.

19 mayo, 2017

Autor/Autora

Miembro del Consello d'AraInfo. @mr_belbedere


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