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Las laderas de la presa de Yesa aumentan el movimiento

Así se sustrae de un informe publicado por la CHE, en noviembre de 2016, en el que se advierten movimientos en el 75% de los puntos de auscultación topográfica situados en las laderas de la presa, que se manifiestan a velocidades de hasta 12 milímetros por año
| 5 enero, 2017 07.01
Las laderas de la presa de Yesa aumentan el movimiento
Imagen de uno de los desprendimientos en las laderas de Yesa.

La Plataforma Yesa + No Lanak Gelditu Elkartea (Yesa + NO) denunciaba el pasado mes de noviembre que, según un informe de la propia Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) la ladera derecha de la presa de Yesa sigue moviéndose.

Han pasado cuatro años desde que el 26 de noviembre de 2012 la CHE activara el plan de emergencias pasando de nivel “inexistente” a nivel cero – primer nivel en la práctica – en el que continúa actualmente, habiendo incluso pasado 18 meses en un 2º nivel.

“Cuatro años en los que la indefensión de los afectados, tanto aguas abajo como en las urbanizaciones de la ladera, ha sido y es continuada, provocada por la CHE y el MAGRAMA – en la actualidad MAPAMA –“ según denuncian desde esta plataforma.

Advierten que tanto el anterior como el actual Gobierno de Navarra, así como sendos gobiernos de Aragón, son igualmente responsables, pues son quienes estaban en contacto directo con la CHE, incluso en los meses en que la población desconocía por completo la grave situación en la que se encuentra dicha ladera. “Se ocultó la realidad y se sucedieron negligencias que provocaron situaciones de máxima gravedad que, sin duda, deberían ser aclaradas y penalizadas de alguna manera”, aseguran.

El hecho es que la ladera derecha se sigue deslizando. De los datos entregados por la CHE se extrae que la ladera se sigue moviendo sin disminuir su velocidad media y con zonas que pasan alternativamente de no mostrar movimiento a desplazarse, lo que viene a confirmar las teorías de los geólogos Antonio Casas (Universidad de Zaragoza) y Antonio Aretxabala (Universidad de Navarra), así como la de geólogos consultados por la propia CHE como Antonio Soriano y Francisco Gutiérrez, que hablan de un movimiento caótico en el seno de una ladera triturada, pudiendo dispararse su velocidad en cualquier momento.

Según este informe de la CHE, fechado en noviembre de 2016, 47 de los 63 puntos de auscultación topográfica detectan movimiento, cuando en el mismo mes de 2015 eran 39 y en el mes de mayo pasado 35.

Para Yesa + NO, “la máxima de que la nueva presa solucionará los problemas de estabilidad de ambas laderas jamás ha sido defendida por la CHE con informes que lo demuestren, tan sólo ha sido y es una afirmación hecha a la ligera con el objetivo de, sin concreciones, alentar la idea de que su proyecto será beneficioso para las poblaciones aguas abajo”.

El informe reconoce implícitamente que la situación ha sido mala respecto a la seguridad en los largos años que ha estado la presa vieja en explotación y que es peor en la actualidad.

“Usan los términos de forma ambigua, evitando introducir el concepto de ‘llenado de la nueva presa’ en su discurso. En definitiva, la CHE sigue en su obcecada carrera cuando lo que deberían hacer es usar la técnica de forma rigurosa estando como están miles de vidas en riesgo” advierten desde la plataforma contraria a las obras de recrecimiento.

Aseguran que los geólogos consultados por Yesa + NO valoran de forma diferente el efecto de la nueva presa en la estabilidad de la cerrada, pero coinciden en destacar que no es la solución definitiva a los problemas de estabilidad y, sobre todo, que su hipotético llenado afectaría de forma negativa al entorno de la obra y por consiguiente a la seguridad de las poblaciones aguas abajo.

“Son de momento 200 millones de euros gastados en una obra inviable a todas luces, que venía a ‘satisfacer unas necesidades’ ya inexplicables. De no atajarse la situación, se seguirán gastando el dinero público hasta llegar a los más de 400 millones que figuran en los PGE de 2016, que, con toda seguridad, irán aumentando en futuros modificados”, aseguran.

Y todo esto sin hablar de un hipotético llenado, que, sin ninguna duda, provocaría periódicamente problemas de seguridad que pondrían en peligro a las poblaciones aguas abajo y multiplicarían el gasto ligado al mantenimiento. Riesgos y pérdidas inasumibles para Yesa + NO.

5 enero, 2017

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