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La línea de Muy Alta Tensión del Golfo de Bizkaia podría convertirse en un nuevo Castor

Del coste de inversión del cable submarino a través del Golfo de Bizkaia, estimado entre 1.750 y 1.900 millones de euros, el Connecting Europe Facility (CEF) para la CE cubriría el 33%, o lo que es lo mismo 578 millones de euros, la mayor subvención europea de la historia
| 21 febrero, 2018 07.02
La línea de Muy Alta Tensión del Golfo de Bizkaia podría convertirse en un nuevo Castor

La Red de Apoyo Mutuo en respuesta a los Megaproyectos Energéticos, conformada por más de 50 colectivos de Aragón, Catalunya, Nafarroa, Euskadi y Francia, reafirma su total oposición al plan faraónico del Comisario Arias Cañete y de los oligopolios energéticos de imponer decenas de nuevos proyectos de líneas eléctricas de Muy Alta Tensión (MAT) y gasoductos por el continente europeo por resultar innecesarios, nocivos y ruinosos y apostar por un modelo energético caduco.

En esta región –Atlántico y Pirineos– los proyectos energéticos de interés común (PIC) que la Comisión Europea (CE) quiere cofinanciar son el cable MAT submarino a través del Golfo de Bizkaia, entre Gatika (Bizkaia) y Cubnezais (Aquitania) –2.000 MW, 370 km, trazado en curso– del que  recientemente se ha denunciado un falso proceso de participación pública; y el Gasoducto MidCat / STEP, entre Hostalric (Catalunya) y Le Perthus (Pyrénées-Orientales) –235 km, trazado por confirmar, coste estimado de 3.500 millones de euros–.

Del coste de inversión del cable submarino a través del Golfo de Bizkaia, estimado entre 1.750 y 1.900 millones de euros, el Connecting Europe Facility (CEF) para la CE cubriría el 33%, o lo que es lo mismo 578 millones de euros, lo que supone la subvención europea más elevada atribuida a un único proyecto. Además, esta multimillonaria subvención, basada en una vaga estimación de costes y en un “estudio de coste beneficios” de una sola página, se pondrá en manos de Réseau de Transport d’Électricité (RTE), filial de un monopolio público, y de Red Eléctrica de España (REE), una empresa 80% privada y participada en un 65% por fondos extranjeros.

Desde la red en contra de los macroproyectos energéticos consideran que los argumentos utilizados por los promotores del cable submarino del Golfo de Bizkaia “son vergonzosamente engañosos y deshonestos”. Aseguran que no mejorará la garantía de suministro, pues el Estado español excede en 2,4 veces el pico de demanda.

Aseguran que este proyecto tampoco es necesario por una supuesta saturación de la red. “En realidad, la congestión era de media, entre 2014 y 2017, del 62% en el sentido Francia-España y de solo el 10% en el sentido España-Francia”.

Además advierten que el usuario medio no verá mejoradas sus facturas sin embargo, sí mejorarán sus beneficios las grandes compañías, de hecho las grandes compañías eléctricas en el Estado español importan gran cantidad de energía barata procedente de nucleares francesas para venderla luego a un precio elevadísimo, que le coloca como el cuarto país con la energía más cara de toda Europa.

Además, los reguladores, la CNMC (España) y la CRE (Francia), indican que “La tasa de utilización proyectada que se tiene en cuenta en esta decisión es del 50%, de acuerdo con las 4 visiones del TYNDP –Plan de redes a diez años, por sus siglas en inglés–  tomadas en cuenta en los cálculos realizados por los TSOs –Gestor de Red de Transporte, por sus siglas en inglés– para 2020 y 2030”.

O lo que es lo mismo, que supondría una inversión de 1.900 millones de euros, cuando ya está previsto que su uso alcanzará solo un 50% de su capacidad. “Esto supone un auténtico despropósito y déficits abismales” denuncian desde la oposición al proyecto.

“Al final, este auténtico elefante blanco tendrá que acabar siendo ‘rescatado’ de nuevo por los consumidores y contribuyentes, y ello a pesar de esta sin sentido subvención europea de 587,5 millones de euros.  Por añadidura, no se han valorado sus afecciones y costes sociales y medioambientales, generados por sus obras, por la alteración de los frágiles ecosistemas terrestres y marítimos que atravesaría y por la permanente contaminación electromagnética”, advierten.

En definitiva, el PIC del cable del Golfo de Bizkaia significará generar, con dinero público europeo y de los consumidores, “un nuevo ‘Castor’, absolutamente innecesario para el interés público pues, realmente, solo serviría para aumentar la importación de electricidad nuclear –de la próxima central del Blayais cerca de Cubnezais y otras– a España, lo que supondría ir doblemente a contracorriente de la imprescindible transición energética, para la que se debería apostar por generación renovable y redes de distribución local, autoconsumo y gestión de la demanda”.

Por todo ello piden a los eurodiputados y eurodiputadas que exijan a la CE una moratoria sobre la financiación de PICs; una auditoría independiente sobre los actuales proyectos de interconexión y de las verdaderas necesidades de interconexión eléctrica y gasística (calculadas a partir de la demanda y no de la potencia instalada), incluyendo el potencial de gestión de la demanda eléctrica y la influencia sobre las energías renovables; y estudios independientes de coste / beneficio y de viabilidad de cada PIC.

21 febrero, 2018

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