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El Congreso se posiciona a favor de mejorar la gestión de los sedimentos en la cuenca del Ebro

La cámara de los diputados aprueba una Proposición no de Ley (PNL) para desarrollar acciones concretas que mejoren la gestión de los sedimentos en la cuenca del Ebro. El 94% de los sedimentos se quedan atrapados en Mequinensa, Riba-roja y Flix.
| 28 marzo, 2018 10.03
El Congreso se posiciona a favor de mejorar la gestión de los sedimentos en la cuenca del Ebro
Delta de l'Ebre.

Ante la última Comisión de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente del Congreso de los Diputados, el Congreso solicitó al Gobierno que desarrolle acciones concretas para la gestión de los sedimentos de la cuenca del Ebro a través de una Propuesta no de Ley (PNL).

La PNL, que fue registrada conjuntamente por los Grupos Parlamentarios Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, Esquerra Republicana, Socialista y Mixto (PDECAT), presentada en la Comisión por ERC, defendida en conjunto por el resto de grupos parlamentarios que la registraron (por el grupo mixto compareció Compromis) y apoyada finalmente por el Grupo Parlamentario de Ciudadanos, solo contó con el rechazo del Partido Popular. La propuesta deriva del trabajo desarrollado desde el movimiento social Campaña por los Sedimentos que a inicios de 2017 se reunió en el Congreso con los grupos parlamentarios.

La actual gestión de las numerosas presas presentes en la cuenca del Ebro colmata los embalses e incide en la regresión y subsidencia del Delta. Además, es un hecho constatado científicamente que afecta a la productividad de las aguas costeras, con el correspondiente impacto sobre las poblaciones de peces y aves, entre otras; y provoca la pérdida de arenales y playas, generando a su vez problemas de seguridad en los propios embalses.

La Proposición no de Ley insta al Gobierno a: crear comisión para estudiar la problemática y las oportunidades de gestión de los sedimentos, inspeccionar los mecanismos de las presas que mayor repercusión tienen sobre la retención de los sedimentos en el tramo medio-bajo de la cuenca del Ebro (Mequinenza, Riba-roja y Flix), y revisar, con especial atención a la seguridad, los protocolos de actuación de la gestión y explotación de las presas en cumplimiento de las nuevas implicaciones ambientales y en atención al impacto ambiental respecto a la dinámica creciente de hundimiento y regresión del Delta del Ebro.

La mayoría de los sedimentos se queda en Mequinensa, Riba-roja y Flix

El Delta del Ebro se enfrenta a un futuro incierto. Los últimos 15 años deberían haber sentado las bases de su conservación, sin embargo, los documentos más importantes para su futuro: su plan de gestión y el de su cuenca, no atienden su elemento clave: el sedimento.

La interrupción del transporte de sedimentos causada por las presas es uno de los principales retos ambientales para la gestión de los sedimentos en el Estado español.

La gestión a escala de cuenca hidrográfica de los procesos de erosión y sedimentación son extremadamente importantes desde un punto de vista social, económico y ambiental. Se estima que en las próximas décadas más del 50 % de la capacidad de almacenamiento de los embalses de agua del mundo puede verse reducida debido a la sedimentación y colmatación, por tanto, las prácticas de gestión de los sedimentos deberían ser mejoradas.

La tasa de aterramiento en los embalses españoles ronda los 100 hm3/año, por lo tanto, cada cincuenta años perdemos unos 5.000 hm3  de capacidad de almacenamiento de agua.

En la cuenca del Ebro, donde se contabilizan unos 135 embalses (con una capacidad mayor de 1 hm3), se calcula que aproximadamente el 94 % de los sedimentos quedan atrapados entre los embalses de Riba-roja, Mequinensa y Flix. Esta situación ocasiona ya un problema constatable, no sólo en la colmatación de los embalses (el embalse de Mequinensa, por ejemplo, puede haber perdido más de un 13 % de su capacidad, es decir, más de 200 hm3 de agua), sino también en su incidencia en el fenómeno de regresión y subsidencia del Delta del Ebro.

También provoca la afección de la productividad de las aguas costeras, con el correspondiente impacto sobre el desove y reclutamiento para muchas especies piscícolas marinas y el perjuicio que conlleva hacia otros grupos faunísticos para los que esta área es una de las zonas de alimentación más importantes de todo el Mediterráneo como las aves marinas, y la afección directa respecto a la pérdida de playas y arenales e, incluso, los problemas de seguridad en los propios embalses.

28 marzo, 2018

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