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Comienza en el cementerio de Sádaba una nueva exhumación de víctimas de la represión franquista

Los trabajos los impulsa la Asociación CHARATA para la Recuperación de la Memoria Histórica de Uncastillo, que cuenta con la colaboración de la Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido (ARICO) y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica Batallón Cinco Villas, además del Ayuntamiento de Sádaba
| 11 noviembre, 2018 07.11
Comienza en el cementerio de Sádaba una nueva exhumación de víctimas de la represión franquista
Trabajos de exhumación en el cementerio de Sádaba. Foto: Charata

Este sábado ha comenzado en el cementerio municipal de Sádaba (Cinco Villas) una intervención arqueológica de localización y exhumación de cuatro uncastilleros víctimas de la represión franquista, los hermanos Francisco y Martín Cortés Lasilla, Mariano Rebla Alegre y Luis Torrea Rived.

Los trabajos los impulsa la Asociación Charata para la Recuperación de la Memoria Histórica de Uncastillo, que cuenta con la colaboración de la Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido (ARICO) y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica Batallón Cinco Villas, además del Ayuntamiento de Sádaba y financiados gracias a las subvenciones para el desarrollo de la Memoria Histórica de la Diputación de Zaragoza (DPZ).

La intervención está llevada a cabo por un equipo multidisciplinar formado por técnicos y técnicas de contrastada profesionalidad y amplia experiencia, compuesto por arqueólogos, antropólogos forenses, genetistas, historiadores, dibujantes, restauradores y personal voluntario con amplia experiencia, entre ellos y ellas alguna estudiante de Historia de la Universidad de Zaragoza.

En los últimos cinco años este mismo equipo técnico, encabezado por los arqueólogos Javier Ruiz Ruiz y José Ignacio Piedrafita Soler y la antropóloga forense, Miriam Gracia Martínez, ha trabajado en 14 exhumaciones de fosas comunes de la Guerra Civil y la posguerra en Aragón.

Aunque algunas de estas intervenciones han resultado fallidas por la desaparición de la fosa que se pretendía localizar, se han podido recuperar los cadáveres de un total de 31 víctimas de la represión fascista y tres guerrilleros antifranquistas.

Uncastiello/Uncastillo, 1936: las víctimas

La villa de Uncastiello, situada en las históricas Altas Cinco Villas, contaba en la década de 1930 con una población censada cercana a los 4.000 habitantes. El 19 de julio se declaró la huelga general, pero la Guardia Civil, apoyada por los voluntarios derechistas locales, se hizo con el control de la villa y destituyó al Ayuntamiento legalmente constituido, aunque conscientes de su debilidad se limitaron a patrullar hasta la llegada de un convoy compuesto por varios camiones que transportaban soldados, guardias civiles y voluntarios falangistas.

Esta columna partió desde Exeya d’os Caballers y tomó definitivamente el control de las localidas de Uncastiello y Luesia la tarde del día 21 de julio de 1936. Los primeros fusilamientos extrajudiciales en la tapia del cementerio de la localidad se produjeron el 25 de julio, comenzando una larga y trágica sangría que se saldó con el asesinato de 144 vecinos.

El 30 de julio de 1936 fue encontrado en las inmediaciones de Sádaba, y por “fuerzas de la guardia civil y falangistas que venían de Uncastillo”, el cadáver de un hombre joven, que presentaba tres impactos de bala de arma de fuego. Es el propio comandante de puesto de la Guardia Civil de Sádaba quien a las 15.00 horas comunica el “hallazgo” al juez municipal, Hilario Urruti, quien informa telegráficamente al Juzgado de Instrucción de Exeya, cabeza de partido judicial.

El juez de instrucción de partido, el pamplonés, Eduardo Aizpún Andueza, ordena entonces al juez municipal de Sádaba que se realizen “las primeras dilegencias procediendo al levantamiento del cadáver, autopsia, enterramiento y demás se relacionen con el esclarecimiento del delito y las remita a este Juzgado dentro del término legal, quien determinará sobre la competencia de jurisdicción una vez conocida la naturaleza del hecho”.

La autopsia del cadáver fue realizada en la tarde del día 31. Esa misma mañana había comparecido el uncastillero, Santiago Abadía Alastuey, quien identificó el cadáver como el de su cuñado Martín Cortés Lasilla. Al día siguiente, 1 de agosto, el juez Hilario Urruti inscribió la defunción en el registro del juzgado municipal, ordenó su enterramiento en el cementerio municipal y remitió todas estas diligencias al Juzgado de Instrucción de Exeya. Sin embargo, al estar decretado el Estado de Guerra las competencias de investigación correspondían a la autoridad militar, por lo que pocos días después (el 6 de agosto) tuvo que remitir este proceso a la Auditoría de Guerra de la 5ª División Orgánica, donde fue rápidamente archivado el 27 de agosto de 1936.

Martín y Francisco Cortés Lasilla, Mariano Rebla Alegre y Luis Torrea Rived

Martín y Francisco Cortés Lasilla, Mariano Rebla Alegre y Luis Torrea Rived

Así pues, todas las actuaciones llevadas a cabo por el juez municipal de Sádaba, como el levantamiento del cadáver, autopsia, entierro en el cementerio municipal de Sádaba y el registro de la defunción, se hayan recogidas en la causa nº 223/1936 conservada en el Archivo del Juzgado Togado Militar Territorial nº 32 de Zaragoza (AJTMTZ), que también contiene un croquis con medidas donde se señala con precisión el lugar del enterramiento en la zona central del cuadrante sur del cementerio municipal de Sádaba.

Martín Cortés, nacido en Uncastiello el 12 de noviembre de 1914, tenía 21 años de edad, era soltero y trabajaba en la carpintería de su cuñado, Antonio Plano Aznárez, alcalde socialista de Uncastiello depuesto por los sublevados. Martín fue miembro fundador de las Juventudes Socialistas locales y tuvo el cargo de contador en su junta directiva. Tras establecer los sublevados su control sobre Uncastiello el 21 de julio, estuvo unos días escondido en el monte, pero hubo de regresar a la localidad enfermo, siendo apresado y posteriormente asesinado.

El 29 de septiembre de 1936 se produjo también en Sádaba el asesinato de otros tres jóvenes uncastilleros: Mariano Rebla Alegre (nacido el 20 de marzo de 1911), Luis Torrea Rived (nacido el 2 de julio de 1911) y Francisco Cortés Lasilla (nacido el 6 de julio de 1911). Los tres jóvenes contaban con 25 años de edad, eran solteros y trabajaban como jornaleros, tras haber cumplido con el servicio militar obligatorio de su quinta, la de 1932. A Mariano no se le conoce una posible afiliación político- sindical, pero tanto Luis como Francisco estaban afiliados a las Juventudes Socialistas locales.

Todos ellos se hallaban segando en distintos lugares de la villa, pero al ser llamados a filas en el ejército sublevado por la movilización de su quinta, volvieron al pueblo y fueron detenidos en el calabozo durante una o dos noches. Este llamamiento se publicó el 28 de septiembre en el Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional.

El 29 de septiembre fueron montados en el autobús de línea con otros quintos que se dirigían a la Caja de Recluta de Zaragoza, pero en Sádaba la Guardia Civil paró el autobús, leyó sus nombres, les hicieron bajar a los tres y posteriormente fueron fusilados. Unos vecinos de Layana que pasaban por la carretera fueron obligados a cavar la fosa cumún dentro del cementerio.

11 noviembre, 2018

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