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Asociaciones ecologistas piden a la CHE la extinción de la concesión del azud de Zaragoza

Este miércoles Amigos de la Tierra, ANSAR, Ecologistas en Acción, SEO Birdlife, Coagret y VoluntaRios han presentado a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) la solicitud de la extinción concesional del Azud otorgada en su día al Ayuntamiento de Zaragoza
| 21 febrero, 2018 16.02
Asociaciones ecologistas piden a la CHE la extinción de la concesión del azud de Zaragoza

Con fecha 16 de noviembre de 2005 la Confederación Hidrográfica del Ebro otorgó al consistorio la concesión para utilizar un caudal de 116.000 litros por segundo de aguas del río Ebro, con destino a usos industriales para la producción de energía eléctrica, especificándose en la cláusula 18ª que las aguas cuya concesión se otorgaban quedaban adscritas a los usos especificados, prohibiéndose destinarla a fines distinto del autorizado y marcándose veinticuatro meses como plazo establecido para la realización de las obras a partir de la fecha de aprobación del proyecto.

Tras doce años desde que fuera aprobada la concesión, no hay ninguna explotación hidroeléctrica en el azud de Zaragoza, objeto finalista por el que fue otorgada la concesión, por lo que desde estas asociaciones ecologistas consideran que la Confederación Hidrográfica del Ebro está obligada a la rescisión de la misma.

Además, recuerdan que la Evaluación de Impacto Ambiental condicionaba la concesión a la realización de un Plan de Vigilancia y Seguimiento Ambiental que tampoco se ha realizado.

Recuerdan también que el funcionamiento del azud ha dejado demostrado que constituye un obstáculo para la fauna, en especial para los peces, pues la escala de peces existente  no es funcional.

Tras la retirada de las náyades –almejas de agua dulce– del río en la prospección previa a las obras de construcción del azud, y con la puesta en funcionamiento del mismo, nuevos ejemplares han colonizado el fondo. En este sentido advierten que las náyades se asientan en un fondo “engañoso” dado el artificial nivel que provoca el azud, muriendo por centenares cuando el azud se baja o se estropea, como ocurrió en el verano de 2017.

Estas náyades que recolonizan el fondo son del género Anodonta, y no de los géneros Potomida  o Unio como las que fueron retiradas antes de la construcción. Estas últimas son propias de corrientes fluviales, frente a la Anodonta que es propia de embalses y aguas estancadas, lo que es indicativo de la pérdida de calidad de las aguas.

Advierten desde las asociaciones ecologistas que tras la caída de las compuertas por avería de una de ellas en verano de 2017 se pudo constatar el grueso depósito de fango anóxico, popularmente conocido como tarquín, que se deposita en la zona del cauce embalsado por el azud, constituyendo una prueba irrefutable del empeoramiento de la calidad ecológica de las aguas del Ebro.

En una situación de cambio climático y escenarios de sequía e inundaciones es prioritario garantizar el buen funcionamiento ecológico de los ríos, en donde la conectividad longitudinal ocupa un papel clave tal como esta recogido en la Directiva Marco del Agua, aseguran las asociaciones firmantes.

Por último recuerdan que el azud eleva la lámina de agua, lo cual, en caso de avenidas, aumenta el riesgo de inundaciones y daños en bienes y personas de la zona urbana. colindante.

21 febrero, 2018

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