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Arrancan los trabajos de exhumación de dos fosas en Pomer

Tratarán de localizar a quince personas que fueron asesinadas por los sublevados el 5 de agosto y el 9 de septiembre de 1936. Ante el avance de estos, muchos y muchas vecinas decidieron huir a la sierra, mientras que otras regresaron a Aranda y Pomer para plantear la resistencia.
| 12 noviembre, 2017 11.11
Arrancan los trabajos de exhumación de dos fosas en Pomer
Pomer. Foto: ARICO

El día 13 de noviembre un equipo técnico compuesto por arqueólogas y arqueologos, antropólogas y antropólogas e historiadoras y historiadores, iniciarán los trabajos arqueológicos de localización y exhumación de dos fosas comunes en el cementerio municipal de Pomer (Zaragoza), que al menos contienen un total de quince personas, 14 de Pomer y el arandino Mariano López Sanjuán, que fueron asesinados por los sublevados el 5 de agosto y el 9 de septiembre de 1936.

Esta intervención corre a cargo de la Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido (ARICO) y su viabilidad económica está asegurada por una ayuda de la Diputación de Zaragoza y otra de la Dirección General de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón para proyectos de desarrollo de la Memoria Histórica.

La represión fascista en Pomer en 1936

Tras el golpe de Estado de 1936, la actual comarca del Aranda cayó rápidamente en manos de los sublevados. Durante las elecciones de febrero de 1936, en la mayor parte de las poblaciones que conforman esta comarca triunfaron las opciones de derechas, aunque en los pueblos de Jarque, Aranda de Moncayo y Pomer venció el voto al Frente Popular.

Tal es así que los y las vecinas de estos pueblos unieron fuerzas para hacer frente a los golpistas. El 22 de julio asaltaron el cuartel de la Guardia Civil de Exarc (Jarque) y desarmaron a los guardias.

Aunque el plan inicial consistía en reunir a un mayor grupo de hombres armados con el que continuar por el valle del río Aranda liberando pueblos y defendiendo la legalidad republicana, finalmente se atrincheraron en Jarque al ser informados que se estaban agrupando las dotaciones de la Guardia Civil de los puestos de Morata de Xalón, Ebreya (Brea) y Tierga, pertenecientes a la Línea de L’Almunia de Donya Godina, presumiblemente con el apoyo de voluntarios falangistas. Sin embargo, fueron expulsados de Exarc por estas fuerzas al mando de un oficial la misma tarde del 22 de julio.

Ante el avance de los sublevados, muchos y muchas vecinas deciden huir a la sierra, mientras que otros regresan a Aranda y Pomer para plantear la resistencia.

En 1936 Pomer era un pueblo pequeño, que en 1930 apenas contaba con 448 habitantes, situado al fondo del valle del río Aranda, en los límites con la provincia de Soria, y muy aislado por las malas comunicaciones existentes en esta región montañosa.

Las duras condiciones de vida de sus habitantes y sus ansias de mejora, debieron condicionar la fuerte implantación del sindicato UGT, de Izquierda Republicana y del Partido Comunista (PCE), siendo el líder de la UGT, Cipriano Muñoz Cisneros, “candidato del PCE por las circunscripciones de Zaragoza-provincia y Teruel en las elecciones generales de 1933”.

La resistencia en Pomer fue organizada por su entonces alcalde, Alberto Pérez Marquina, y por el teniente de alcalde y líder sindical Cipriano Muñoz Cisneros. Tras la toma de la población por los sublevados y la destitución del Ayuntamiento legalmente constituido, muchos y muchas vecinas se echarán al monte para intentar salvar la vida.

En esos primeros meses tras el golpe de Estado, Pomer sufrió el asesinato de un importante número de sus habitantes. “Aunque las cifras totales se desconocen, hemos podido identificar al menos a 21 de ellos. La mayor parte de los asesinatos se llevaron a cabo en la propia población de Pomer, con excepción de Claudio Perales Cisneros, muerto en Novillas el 25 de julio de 19368; y de Jonás Horno Cisneros, Pedro Lezcano Moreno, Victoriano Lezcano Pérez y Cipriano Muñoz Cisneros, asesinados el 7 de septiembre de 1936 al parecer en el lugar denominado Las Tres Cruces, dentro del término municipal de Aranda de Moncayo, e inscritos Registro Civil de Aranda de Moncayo”, asegura Miguel Ángel Capapé, presidente de ARICO.

5 de agosto de 1936

El 5 de agosto de 1936 se inscriben en el Registro Civil de Pomer las defunciones de los vecinos Valeriano Alonso Molinos, Bartolomé Cisneros Modrego, Félix Lezcano Horno, Leonardo Muñoz Perales y León Pérez Modrego y del vecino de Aranda de Moncayo Mariano López Sanjuán, que había buscado refugio con unos parientes en Pomer.

Todos ellos fueron conducidos a las tapias del cementerio, donde fueron asesinados a las 13.00 horas y, posteriormente, sus cadáveres fueron enterrados en el interior del cementerio municipal. La defunción de las seis víctimas fue inscrita con sus nombres completos, sin causa de la muerte y por orden de “la Autoridad Judicial”.

9 de septiembre de 1936

Otra gran saca con hasta 10 víctimas, “de las cuales conocemos las identidades de 8 de ellas, se produjo el día 9 de septiembre de 1936. De nuevo fueron detenidos y conducidos a las tapias del cementerio, donde fueron asesinados al mediodía y, posteriormente, sus cadáveres fueron enterrados en el interior del cementerio municipal”, detalla Capapé.

Ese mismo día fueron inscritas en el Registro Civil de Pomer las defunciones de Mariano Pérez Muñoz, Francisco Horno Calvo, Canuto Modrego Lezcano y Saturio Lezcano Martínez. Y muy probablemente la de Francisco Lezcano Pérez.

En años posteriores fueron inscritas en el Registro Civil de Pomer otras tres defunciones como inscripciones fuera de plazo legal, como la de Valeriano Modrego Alonso, tramitada en 1956 ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Borja bajo el eufemismo de “las luchas contra el marxismo”.

Finalmente, por mediación del Juzgado de Calatayud y del Juzgado del correspondiente partido judicial fueron inscritas en la década de 1980 las muertes de Irene Martínez Pérez y, nuevamente, la de Mariano Pérez Muñoz, bajo el eufemismo de “acción violenta” como la causa de la muerte.

El presidente de ARICO aclara que “gracias a la investigación histórica que estamos desarrollando y a la recogida de testimonios orales de varios familiares, ha permitido identificar a Dionisio Lezcano Muñoz (padre de Saturio Lezcano Martínez) como otra de las víctimas de la saca del 9 de septiembre de 1936”.

Finalmente, quedarían otras tres víctimas de la represión fascista que todavía no han podido ubicar en ninguna de las tres grandes sacas. Se trata de Restituto Lumbreras Modrego, su esposa Pilar Pastor Zapata “La Rinconera” y Víctor Martínez Pérez.

 

12 noviembre, 2017

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