Con los datos provisionales recopilados por Ecologistas en Acción de las estaciones oficiales de control de la calidad del aire de en torno a una veintena de ciudades medias y grandes del Estado español, que suman casi 12 millones de habitantes, una cuarta parte de la población estatal, se comprueba que todas ellas han superado durante 2025 el nuevo valor límite anual establecido por la Unión Europea para el dióxido de nitrógeno (NO2), emitido al aire urbano principalmente por el tráfico motorizado que accede y circula por sus calles.
Aunque en los últimos años ha venido reduciéndose paulatinamente la presencia de este contaminante en el aire que respiramos, sobre todo por efecto de la renovación del parque de automóviles y del mayor peso de los de gasolina sobre los diésel, las dieciocho ciudades analizadas (que podrían ser hasta veintidós, según el criterio adoptado) deberán hacer un mayor esfuerzo para cumplir el nuevo valor límite legal.
Sólo en Zaragoza son 300 las muertes anuales evitables atribuibles al NO2
El dióxido de nitrógeno es un gas tóxico amarillento que al inhalarse afecta a los tramos más profundos de los pulmones, inhibiendo algunas funciones de los mismos, como la respuesta inmunológica, con la consiguiente merma de la resistencia a las infecciones, siendo responsable de 4.100 muertes prematuras en 2023 en el Estado español, según el último informe sobre la calidad del aire publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente. Por su parte, el Instituto de Salud Global de Barcelona estima en 301 las muertes anuales evitables atribuibles al NO2 sólo en Zaragoza si sus niveles de concentración media anual se redujeran al nivel más bajo registrado en las 858 ciudades europeas estudiadas.
Los niveles más elevados de este contaminante se han registrado durante el año pasado en las estaciones plaza Elíptica de Madrid, Avenida Juan XXIII de Málaga, Granada Norte, Eixample de Barcelona y San Basilio de Murcia, con una concentración media anual en torno a 30 microgramos por metro cúbico de aire (μg/m3), frente a los 20 μg/m3 que deben alcanzarse antes del 1 de enero de 2030 y los 10 μg/m3 recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ninguna ciudad estudiada incumplió en 2025 el obsoleto valor límite anual vigente, establecido en 40 μg/m3, que no se supera en el Estado español desde 2022.
Otras trece ciudades analizadas también han superado durante el año pasado el nuevo límite legal de NO2, destacando las estaciones Felisa Munárriz en Iruñea (27), Olivereta de València (26), Torneo en Sevilla (25), María Díaz de Haro en Bilbo (25), Oeste en Vigo (25), Palacio de Deportes en Uviéu (24) y Plaza de Pontevedra en A Coruña (23). Las ciudades que registraron concentraciones de NO2 más bajas fueron Palma (Foners, 22), Córdoba (Avenida Al-Nasir, 22), Zaragoza (Avenida de Soria, 21), Burgos (Avenida de Cantabria, 21), Valladolid (Arco de Ladrillo, 20) y Santa Cruz de Tenerife (Piscina Municipal, 20), las dos últimas sólo unas décimas por encima del nuevo límite legal a cumplir en 2030.
Ecologistas en Acción considera que “las elevadas diferencias entre las estaciones de medición de ciudades con poblaciones similares como Málaga, Sevilla o Zaragoza entre las más grandes y Granada, Palma o Valladolid entre las intermedias obedece a la deficiente ubicación de muchas estaciones supuestamente orientadas al tráfico, que no se están emplazadas en los puntos críticos de contaminación, según establece la nueva normativa”.

“Esto conlleva que las mediciones de las ciudades con niveles de NO2 más bajos o de otras ciudades medias como Alicante, Cartagena, Elche y Las Palmas de Gran Canaria que ni siquiera disponen de estaciones orientadas al tráfico no resulten representativas de la calidad del aire que respira buena parte de sus habitantes, según han acreditado las campañas de medición de NO2 realizadas en los últimos años” por Ecologistas en Acción.
Ubicación de las estaciones oficiales de control de la calidad del aire
La organización ambiental reclama por ello al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que “obligue a revisar la ubicación de las estaciones oficiales de control de la calidad del aire de las ciudades españolas, para adaptarlas a los nuevos criterios legales de localización. En cualquier caso, dado que todas las ciudades analizadas incumplirían el nuevo límite legal”, Ecologistas en Acción pide “políticas de mejora de la calidad del aire que reduzcan la presencia de automóviles en nuestras áreas urbanas”.
En este sentido, vencido hace tres años el plazo (1 de enero de 2023) establecido por la Ley de Cambio Climático y Transición Energética para que los 150 municipios de más de 50.000 habitantes establecieran zonas de bajas emisiones (ZBE) y aprobaran protocolos de actuación frente a episodios de alta contaminación, Zaragoza aprobó su ZBE con un año y medio de retraso, y no se implantó por completo hasta diciembre de 2025, acumulando pues casi tres años de demora. “La extremada laxitud de las condiciones de acceso establecidas para las diferentes categorías de vehículos, junto al reducido tamaño de la misma, que se superpone además sobre un área previamente peatonalizada en gran medida, la convierten en inoperante en la práctica”, subrayan desde Ecologistas en Acción, que por ello exige “al Ayuntamiento de Zaragoza una mejora sustancial y efectiva de su zona bajas emisiones, así como la actualización de su deficiente protocolo frente a episodios críticos de mala calidad del aire, que data de 2019”.
“Por otro lado, y a la vista de la necesidad de acciones contundentes que permitan rebajar los niveles de contaminación del aire”, la organización ecologista valora de forma “muy negativa la prórroga aprobada por la Comisión Europea en relación a la prohibición de la venta de vehículos de combustión prevista para 2035. Esta medida manda un mensaje completamente equivocado tanto en materia de reducción de emisiones tóxicas para la salud como de gases de efecto invernadero”, concluyen desde Ecologistas en Acción.

